Las Cosas De Altisidora

Todas estas malandanzas te suceden, empedernido caballero, por el pecado de tu dureza y pertinacia; y plega a Dios que se le olvide a Sancho tu escudero el azotarse, porque nunca salga de su encanto esta tan amada tuya Dulcinea, ni tú la goces, ni llegues a tálamo con ella, a lo menos viviendo yo, que te adoro.

El Hilo Rojo 08/02/2009

Filed under: Pensamientos Profundos — altisidora @ 19:34
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Cuenta la leyenda anónima oriental que un hilo rojo invisible conecta a aquellos que están destinados a encontrarse, a pesar del tiempo, a pesar del lugar, a pesar de las circunstancias. Ese hilo rojo puede tensarse o enredarse, pero nunca podrá romperse.

Así, un hilo rojo se extiende, desde sus nacimientos, entre dos personas para las que está escrito que existirá algún tipo de vinculación afectiva en algún momento de sus vidas y que implica que se conocerán, tarde o temprano, porque el hilo puede tensarse mucho pero, en algún momento, la fuerza del vínculo hará su aparición destensando ese hilo. Porque, al final, todas las personas que tiran de uno de los extremos del hilo, llegarán, irremediablemente, a reunirse. Por lo que no hay que tener miedo a tirar demasiado de él, porque es imposible que se rompa. Pase lo que pase, sea como sea.

De todo esto se deduce que la Leyenda del Hilo Rojo sería algo así como la Fuerza del Destino para los occidentales o las conspiraciones del Universo (para Coelho) aplicadas al amor.

No sé si será cierto eso de que existe, desde que naces, algo que te une, irremediable e irremisiblemente, a alguien: de tu meñique al suyo, de tu corazón al suyo. Desde luego, la historia es preciosa, y un alma romántica anhela creer es algo así…ahora, sólo falta encontrar dónde acaba tu hilo rojo, cuidarlo, mimarlo y disfrutarlo, por supuesto.

Ayer, mientras pensaba en mi hilo rojo me dije a mí misma que me habría encantado que, al otro extremo, estuviese alguien que conocí hace casi 10 años y que siempre ha estado dando vueltas en mi corazón, a pesar de todo, en mayor o menor medida según las circunstancias de mi vida, pero presente, al fin y al cabo. Y todavía hoy le da por revolotear en mi mente a veces, y logra arrancarme una sonrisa porque jamás olvidaré cómo me sentía cada vez que estaba cerca…pero mi hilo rojo no es el suyo, y la verdad es que no me importa: me quedo con lo bueno.

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Serendipia…

…Serendipity como la película o, lo que es lo mismo: accidente afortunado, inesperada casualidad o coincidencia…

Por lo general, el término se ha utilizado en la ciencia y, posteriormente, en la tecnología, desde que en 1754 un tal Horace Walpole se le ocurrió la palabreja tras leer un cuento persa llamado “Los 3 Príncipes de Serendip”, siendo Serendip nada más y nada menos que la isla de Ceilán (actual Sri Lanka) y los tres príncipes unos señores que habitaban la isla y que resolvían todos sus problemas a partir de afortunadas casualidades.

Se consideran serendipias famosas desde el descubrimiento de América (al fin y al cabo, Colón estaba equivocado y nunca llegó a la India atravesando el Atlántico pero descubrió un continente enterito) hasta la invención de los “post-it”, pasando por el hallazgo de la estructura del átomo, el LSD, la Ley de la Gravedad, la Piedra Rosetta, los Manuscritos del Mar Muerto, la Penicilina, la dinamita, …etcétera.

Pero también se han dado casos de serendipias en la Literatura por ejemplo: Julio verne quizás sea el más “serendipiano” (o como me diga) de todos ellos, dado que avanzaba, a través de sus historias, futuros descubrimientos. Así, por todos es conocido que Verne anticipó la llegada del hombre a la luna o la futura existencia de submarinos y helicópteros.

Mi idea no era hablar de serendipias científicas o anticipaciones literarias, sino más bien del componente romántico que tiene eso del “Serendipity”. Obviamente, fue la película de John Cusack y Kate Beckinsale la que le dió esta característica romántica al “accidente afortunado”. Es decir, dos personas se conocen comprando un regalo para sus respectivas parejas, eligen lo mismo, después de una serie de idas y venidas en el mismo día, acaban pasando una tarde maravillosa y ella, que cree en el Destino y esas cosas, decide hacer una prueba: que el Universo decida si deben estar juntos. Le pide a él que escriba su número de teléfono en un billete que le da a un kioskero y ella escribe su teléfono en una edición de “El Amor en los Tiempos del Cólera” (un detalle que me pareció encantador, ya que es uno de mis libros preferidos) que donará a una tienda de segunda mano. Si el libro o el billete caen en manos de uno de ellos, significará que el Universo desea y aprueba que deben estar juntos por siempre jamás.

serendipity

Al fin y al cabo, el amor es, por lo general, un accidente afortunado, dado que dos personas, de pronto, reparan la una en la otra, no se sabe muy bien cómo ni por qué, y se enamoran. Coincidencia, casualidad, accidente…pero, en cualquier caso, afortunado. En definitiva, que todo pasa por alguna razón, ¿no?. Y como reza el slogan de la película de Cusack: Serendipia sería algo así como “El Destino con sentido del humor”.

Así se descubren a las personas que te marcan a fuego el corazón para siempre, por accidente y de forma total y absolutamente inesperada. Y si ha ocurrido una vez, o dos, ¡o diez!…nadie dice que no pueda volver a suceder, porque el Universo sigue conspirando y las serendipias formarán parte de nuestra existencia siempre…sólo tenemos que estar atentos para entenderlas y asimilarlas.

Así que…¡buenas serendipias a todos!

 

21 de diciembre de 2012

( publicado el 8 de diciembre de 2008 )

Hace poco me llegó una curiosa invitación a un evento a través de una de estas Redes Sociales que pueblan nuestras vidas últimamente. La invitación era para asistir al fin del mundo el 21 de diciembre de 2012. Me hizo mucha gracia, acepté la invitación (total, si se va a terminar el mundo…¿qué sentido tiene que me oponga?) y ahí quedó la cosa.

Pero la otra noche, hablando con un gran amigo por Messenger (otro de esos inventos tecnológicos que nos rodean) volvió a salir el tema: hablábamos de cuando paseemos juntos por la residencia de ancianos a nuestros 80 años (él 79…) y también de mis creencias en las conspiraciones del Universo, la alineación de planetas, la Serendipia, la órbita de Urano y, en definitiva, toda explicación no lógica y que implique una relación causa-efecto según la cual todo sucede por alguna razón. Y me dijo que eso no iba a pasar, que, según mis creencias, debería ir haciéndome a la idea de que el 21 de diciembre de 2012 se acabará el mundo: ¡a mis 34 años!. Básicamente, porque lo dijeron los mayas.

O sea, que faltan 1474 días para que:

  • Asteroides choquen contra la Tierra (incluso un “presunto” planeta desconocido que hará su presentación en sociedad ese día…hay que joderse).
  • Los extraterrestres nos solicitarán, “amablemente”, que sustituyamos nuestros sistemas binarios por sistemas trinarios, que son más molones por lo visto.
  • El Sol, que comenzará algún tiempo antes a calentarnos en exceso, destruirá todas las comunicaciones.
  • Catástrofes naturales constantes nos asolarán durante los años anteriores (es decir: ¡ya!…que Dios nos coja confesados).
  • La Tierra invertirá sus campos magnéticos.
  • Los extraterrestres se llevarán a los mejores de nosotros (espero estar entre ellos…)

En fin…fueron los mayas (gracias Colón, por descubrir América y, por tanto, el fin del mundo) quienes profetizaron todo esto (y al gunas cosas más) porque ese día finalizaba su calendario “del Largo Conteo” (¡toma ya!). Y claro, luego todos los apocalípticos unen estos mensajes a las profecías de Nostradamus, San Juan y su Apocalipsis, las señales en campos…etc, y crean el caldo de cultivo apropiado para vovler a anunciar, por enésima vez desde que tengo uso de razón, el final del mundo, al menos tal y como lo conocemos…

Por lo visto, ese 21 de diciembre de 2012 habrá solsticio de invierno (como todos los 21 de diciembre por otra parte) pero éste será especial: el sol se superpondrá exactamente con el punto de intersección de la eclíptica de la Vía Láctea y el ecuador, de tal forma que el sol estará ubicado en la grieta de la Vía Láctea o ésta se “sentará”  sobre la Tierra dando la impresión de abrir una puerta al Cielo para la Tierra.

Se supone que los mayas no predijeron en realidad el fin del mundo, sino más bien el final de la civilización tal y como la conocemos, dando paso a una nueva civilización que implica una nueva conciencia cósmica y una transición espiritual: se terminará la era materialista en la que vivimos y la gente despertará. No toda, pero sí mucha.

Total, dado que, a lo largo de los años se ha demostrado que el dichoso calendario maya funciona con una exactitud astronómica impresionante (no como nuestro calendario gregoriano, que tiene un error anual de 26 segundos o, lo que es lo mismo, un día cada 3300 años) lo mejor que podemos hacer es ir cerrando, durante los próximos cuatro años, todos los asuntos que tenemos pendientes o, abrir los ojos para ser de los que nos salvemos…y, sobre todo, que Dios nos coja confesados.

Por cierto, que Hollywood ya ha sabido aprovecharse de tan magno acontecimiento y el director Roland Emmerich(qué le gustan las catástrofes a este menda) está rodando una película de nombre “2012″, protagonizada por John Cusack, Woody Harrelson, Danny Glover y Amanda Peet, entre otros, que tendrán que mediar con multitud de desastres naturales antes de la fechita de marras…

Si quieres ver el trailer, clica aquí.

Otras “curiosidades” para el año 2012:

  • Bicentenario de la Constitución de Cádiz de 1812 (”La Pepa”).
  • Bicentenario del terremoto de Caracas de marzo de 1812.
  • Centenario del hundimiento del Titanic.
  • Juegos Olímpicos de Londres.
  • España podrá intentar ser campeona de la Eurocopa Polonia-Ucrania
  • Eclipse solar total en noviembre.
  • Segundo tránsito del planeta Venus en el siglo XXI.
  • Nuevas elecciones presidenciales en EEUU.
  • Fin del mundo, según los mayas.
  • Si logramos pasar del 21 de diciembre, el 31 (mismo mes, mismo año) expira el primer periodo del Protocolo de Kyoto.

Que paseis 4 grandes años…por si acaso.

 

Universo conspirando

( publicado el 15 de noviembre de 2008 )

El jueves fui con una amiga a comprar el regalo de cumpleaños de otras de nuestras amigas: una chaqueta y un libro. Hasta ahí, todo normal. Compramos esa chaqueta (que nos costó, porque sólo la conocíamos por las vaguísimas descripciones que nuestra cumpleañera había ido haciendo por ahí) y luego fuimos a la búsqueda del libro.

Me encantan los libros y las librerías: son sitios mágicos, llenos de páginas y más páginas de historias, aventuras, vidas reales o inventadas, temores, miedos, amores y desamores…y así hasta el infinito. Es el lugar perfecto en el que soñar. De mayor, quiero tener mi propia librería: la llamaré Barataria (sí, como la ínsula ficticia de Sancho Panza) y no sólo se venderán libros, sino que la gente podrá sentarse allí y leerlos, como si fuese una biblioteca. O mejor: como si fuese el mismísimo Parnaso.

El caso es que, estando en una librería el jueves, mis ojos se posaron en un libro por el que jamás había sentido ningún interés, a pesar de que todo el universo habla maravillas sobre él: “El Alquimista” de Paulo Coelho. Lo cogí de la estantería, le dí la vuelta y en la sinopsis, sólo una frase:

“Si deseas algo con mucha fuerza, el Universo entero conspira para que lo consigas”

Aquello me hizo pensar…bueno y, sobre todo, desear que fuera verdad. Porque siempre he creido mucho en el destino, el karma, las fuerzas del Universo, etcétera. Fue curioso, además, que, en este momento de mi vida, me topase con una frase que me llegó tan profundo.

Un par de horas después, la amiga que me acompañaba a la librería me hizo un regalo: ¡un libro de citas de Paulo Coelho!. Y entre esas citas, la de “El Alquimista”. Como diría Pablo Motos: “¿Coincidencia? No lo creo”.

Al día siguiente, muy temprano, recibí un sms muy especial: mi amigo Juanma, que vive en Madrid, venía a hacer el programa de radio en el que trabaja desde Sevilla, así que tenía un rato (una hora y media, pero menos da una piedra) antes de que cogiese el AVE de vuelta a Madrid, para que, al menos, Marta, Alfonso y yo lo viésemos y nos tomásemos un café juntos.

Toda la historia de volver a ver a Juanma está siendo curiosa: hace algunos meses me quejaba a Antonio que hacía muchísimo que no hablaba con él y que el móvil siempre me daba desconectado, no contestaba a los mails…nada. Y, hace algunas semanas, ¡Pum! Petición en el Facebook de “Juanma quiere ser tu amigo”: ¡genial! El Universo empieza a conspirar…Luego Marta se hizo del Facebook también, ya lo éramos Alf, Antonio, Javi y yo…y seguro que aumentando. Y ahora el mensaje de ayer: por cierto, resultó que el motivo por el que no me cogía el teléfono era que tenía mal un número: había cambiado un 4 por un 6, de ahí que siempre me diese sin conexión. Cosas del Destino.

Total que, al final, ayer tuvimos nuestro reencuentro con Juanma. El Universo empieza a conspirar a mi favor. Para ello, seré positiva porque, si piensas en lo negativo, le envías al Universo señales contradictorias, no sabrá con cual quedarse y, por tanto, las cosas no saldrán como esperas. Hay que ir en una única dirección: tomar el camino correcto y no desviarse. Así, lograré vivir, ser más despreocupada y feliz, agobiarme y angustiarme menos, sentir menos impotencia y frustración…estar bien conmigo y el Universo, en definitiva.

Y fue genial que, precisamente ayer, el Universo decidiera conspirar para que lograse una o dos cosas que deseaba con todas mis fuerzas, porque necesitaba sentirme parte del Cosmos. Lo logré.

Al fin y al cabo, siempre hay espacio para acontecimientos, situaciones, palabras, encuentros, conversaciones… inesperados y que te hacen pensar que no es una simple coincidencia. Es como estar pensando en alguien, encender la radio y que suene la canción preferida de esa persona, u otra que te recuerda a alguna experiencia vivida. Eso no es coincidencia, sino una señal.