Las Cosas De Altisidora

Todas estas malandanzas te suceden, empedernido caballero, por el pecado de tu dureza y pertinacia; y plega a Dios que se le olvide a Sancho tu escudero el azotarse, porque nunca salga de su encanto esta tan amada tuya Dulcinea, ni tú la goces, ni llegues a tálamo con ella, a lo menos viviendo yo, que te adoro.

Cuánto trabaja un funcionario 19/08/2010

Filed under: Actualidad — altisidora @ 18:34
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Cuando la polémica sobre la bajada de sueldos de los funcionarios para hacer frente a la crisis estaba presente, a diario, en todos y cada uno de los medios de comunicación y blogs de actualidad de este país quise mantenerme al margen, porque me enciendo, ataco y los daños se esparcen por todas partes. En caliente no es recomendable dar opiniones…

Pero es que hoy me hierve la sangre y mucho. Mi compañera funcionaria lleva hora y media de cháchara con otra amiga funcionaria. Y me explico.

Desde el 9 de agosto estoy sustituyendo a un ‘externo’ en una de las Consejerías de la Junta de Andalucía. Este organismo tiene un contrato con la empresa para la que trabajo en función del cual una persona realiza allí una serie de tareas relacionadas con su web. Como la persona que mi empresa tiene ‘destinada’ aquí se encuentra de vacaciones, yo estoy sustituyéndola, porque, lógicamente, la Junta paga por un servicio y quiere que se le de, independientemente de vacaciones y cuestiones varias del trabajador habitual encargado de dichas labores.

No es la primera vez que vivo de cerca el trabajo de un funcionario de la Administración Pública ya que he estado en otros organismos a través de mi empresa para realizar servicios de creación y gestión de contenidos en sus portales web. Y porque no es la primera vez que lo vivo, sé de lo que hablo.

Me hace gracia que muchos funcionarios se diesen golpes de pecho en foros de diarios digitales, en secciones de Cartas al Director de periódicos, en reportajes varios sobre ‘su situación’ y en fallidas manifestaciones, porque trabajan mucho, no cobran tanto como creemos y encima les reducen el sueldo un 5%.

No sé cómo y cuánto trabajarán otra clase de funcionarios tales como médicos, bomberos, policías o profesores, pero sí sé cómo y cuánto trabajan los funcionarios que se encuentran en consejerías, empresas públicas y ventanillas varias. La respuesta es que, en una gran proporción, poco. Trabajan poco. Y encima no saben hacer la ‘o’ con un canuto y siempre están quejándose.

Recuerdo cómo estando en cierto organismo autonómico había compañeras funcionarias que, a media mañana, y sin despeinarse, soltaban un alucinante “bueno, voy a darme un paseito que estoy muy estresada” y a su vuelta traían bolsas de El Corte Inglés, Zara o cualquier tienda que se los hubiera puesto a tiro durante ‘su paseo’.

Conclusión 1ª: A algunos funcionarios les paga la Administración Pública por ir a pasar el tiempo de tiendas. Qué bien. Ojalá mi trabajo fuese el mismo.

Mi situación, parte 1ª: Si yo, como empleada del sector privado necesito desestresarme tengo, por convenio, 5 minutos de pausa visual por hora trabajada. Vamos, como mucho me da para ir por un refresco, estirar las piernas sin salir de mi edificio por supuesto o, si fumase, echarme un pitillo en la puerta.

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En el mismo organismo, los compañeros decían que ellos hacían las cosas despacito y que el resto no corriese, que el trabajo tenía que durar mucho tiempo o, de lo contrario, les mandarían más cosas que hacer. ¡¡¿?!!

Conclusión 2ª: La Administración Pública es lenta porque sus trabajadores no quieren estresarse, no sea que les dupliquen las tareas a los pobres.

Mi situación, parte 2ª: Estoy sometida a unos plazos de entrega que hay que cumplir sí o sí, aunque tenga que echar horas extra, que no me pagan, y me reviente la cabeza de la presión por aquello de “si no lo haces bien y en tiempo, las consecuencias para ti podrían ser nefastas” (es decir, eufemismo del paro y el INEM).

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Luego están los desayunos. ¡Ay, los desayunos! Esa hora, hora y pico, según los casos, que se pasan de tertulia ante un café y una tostada porque, de nuevo, están muy estresados y es el único momento (¡¿?!) de relax que tienen en todo el día. Da igual que sus ventanillas estén vacías, no importa que en su departamento sean 2, 3 ó 10 personas, porque todos bajan a la vez dejando, durante hora y media, solo dicho departamento/ventanilla. Ruega para que no necesites de ellos durante su hora del desayuno, porque te hartarás de esperar.

Conclusión 3ª: Si trabajan 7 horas al día (ahora, en verano) y pasan 1 desayunando…¿por qué les pagan por 7? Si están tan estresados, ¿por qué la Administración Pública no soluciona el problema? Por cierto: ¿tanto se tarda en comerse una tostada y beberse un café?.

Mi situación, parte 3ª: Tengo 25 minutos para desayunar; además, tengo que picar a la salida y a la entrada, para que quede constancia del tiempo de más que haya podido tardar. Por cierto, tengo esos 25 minutos porque mi empresa, en uno de los escasos gestos de buena voluntad que tiene con sus trabajadores, nos los tiene reconocidos. Con el convenio en la mano son 5 minutos por hora trabajada y punto.

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Luego están los problemas que muchos de ellos tienen con cosas básicas para el tipo de trabajo que realizan tales como uso del Word, del excel o del correo electrónico. No entiendo cómo personas que se pasan el día ante un ordenador apenas saben cómo abrir un documento de Word o cómo buscar archivos en un PC. Menos mal que tienen Windows porque si fuese Software Libre ya se habrían suicidado en masa.

Y el correo electrónico, ese gran desconocido que siempre tienen cerrado. Saben que hay un icono en el escritorio de su ordenador que les abre las puertas a la comunicación instantánea por escrito…pero si quieres algo de ellos y, sobre todo, si es urgente, llámalos por teléfono (con un poco de suerte no estarán desayunando ni estresados) porque jamás leerán tus correos.

A veces darás con gente honrada que te dirá “ay, es que nunca me acuerdo de mirar mi correo” (a pesar de que la Junta le da una cuenta a cada empleado, independientemente de que sea funcionario, contratado o externo…¡hasta yo tengo una por trabajar esporádicamente para ellos!). Y otras veces se te quedará cara de gilipollas mientras te dicen “A mi no me has mandado nada”.

Conclusión 4ª: Son administrativos y ni siquiera saben ofimática. Te mienten en tu cara para no quedar como los flojos e inútiles que son en muchas ocasiones.

Mi situación, parte 4ª: Yo hago más que ellos por menos dinero y encima si me estreso no me quejo. Soy usuaria experta en Office porque no me quedó más remedio que aprender si quería hacer bien mi trabajo. Siempre tengo abierta mi cuenta de correo corporativa porque es herramienta indispensable para mi trabajo diario.

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Nunca, bajo ninguna circunstancia, quieren aprender a hacer algo nuevo, no sea que, entonces, tengan que trabajar. Ejemplo: un nuevo portal web para un organismo público. Todo muy chulo, muy bonito, dirigido al ciudadano, donde puedan encontrar todo lo que buscan sin tener que desplazarse al organismo ni llamar (eso, de paso, así logran trabajar menos). Pero claro,  ese servicio al ciudadano hay que mantenerlo. Y ahí vienen las quejas: que si no tengo tiempo (desayuna en menos tiempo), que si el gestor es difícil de utilizar (para eos te estoy dando un curso), que si no hace las cosas como yo esperaba (haber contestado a los formularios que se enviaron durante el desarrollo del proyecto), que si el portal anterior me gustaba más (claro, porque lo mantenía el informático, ¿no te jode?), que si esto no entra en mis funciones (pero el mundo avanza y las funciones se amplían y/o modifican), etc.

Conclusión 5ª: Ellos estudiaron para pasarse el día tocándose la punta de la nariz y no vengas tú desde el sector privado a decirles que, ahora, tienen que mantener un nuevo servicio de utilidad para la ciudadanía. ¡Que le den al ciudadano y aprueben oposiciones! (sarcasmo).

Mi situación, parte 5ª: Tengo que escuchar cómo estos funcionarios me faltan al respeto porque yo soy algo así como el demonio que quiere hacerles trabajar y una niñata no va a decirles lo que tienen que hacer.

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Perder el tiempo es otra de sus aficiones favoritas. Más allá de los desayunos larguísimos o los paseitos que desestresen también hay que aprender a perder el tiempo desde tu puesto de trabajo.

¿Cómo? Muy fácil: una de las funcionarias que, actualmente, está sentada muy cerca de mi se pasa buena parte de la jornada laboral charlando con otra amiga funcionaria. Esta última la visita, se sienta en su sitio, hacen como que trabajan y hablan ¡de plantas! (sí, sí: de lo bonito que tiene el poto o que se le ha estropeado el rosal o que el otro día compró un tronco del Brasil monísimo y muy baratito).

Otra variante de la pérdida de tiempo y hacer como que trabajas es jugar a alguno de los millones de juegos que ofrece Internet (dato curioso: en la Consejería en la que me encuentro han bloqueado esta página mientras que en mi empres ano tenemos páginas bloqueadas…¿será porque en la empresa privada no hace falta porque sabemos que, obviamente, no vamos a jugar al mahjong?).

Conclusión 6ª: Con mis impuestos se les paga un sueldo vitalicio a señoras tertulianas y a viciados del Tetris on line, no sea que trabajando pierdan los ojos o algo.

Mi situación, parte 6ª: Me pagan por trabajar y eso hago. Los días que no tengo carga de trabajo me desespero porque no me siento productiva, me aburro y leer el periódico está bien durante media hora, no todo el día.

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Otras veces, estos funcionarios aprovechan el tiempo, claro que sí, pero no por y para el bien de la ciudadanía para la que trabajan sino para ellos mismos. Y así llegamos a los funcionarios que, en horario de trabajo, aprenden idiomas, hacen sus cursitos (y no me refiero a aquellos a los que la Junta les obliga), se mantienen informados de lo que ocurre en el mundo, controlan a sus hijos, se interesan por la salud, vía larguísima llamada telefónica, de todos sus familiares y amigos, etc.

Conclusión 7ª: Con los recursos de la Administración Pública y el tiempo y el dinero de los ciudadanos se ‘ponen al día’ (excepto en cuestiones informáticas, no sea que por aprender a usar el Word les den más trabajo) a nivel personal.

Mi situación, parte 7ª: los cursos los hago fuera del horario de trabajo, incluso cuando son impuestos por la empresa se imparten fuera de la jornada laboral. Y claro que llamo por teléfono a alguien si quiero, pero si es urgente o necesario y no ‘por pasar el tiempo’.

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No digo que todos los funcionarios sean iguales, que sé que no lo son porque también he visto y he coincidido con muchísimos muy trabajadores; pero todo lo anterior demuestra que hay exceso de funcionarios en nuestro país. ¿Por qué?. Fácil: Si trabajan poco, es que no hay trabajo. Entonces, ¿por qué hay 4 funcionarios donde con uno habría de sobra?

Otras cuestiones:

  • Si están estresados siempre, que les den las bajas permanentes y así se relajan, y sus plazas que no sean cubiertas con otros vagos potenciales.
  • Si tardan una hora en tomar el desayuno, que luego recuperen esa hora de trabajo.
  • Que no se permitan que todos los funcionarios de un mismo departamento se vayan a la vez, dejando desatendidas sus funciones y a sus clientes, que somos los ciudadanos.
  • Que bloqueen todas las páginas de juegos, las redes sociales, los servicios de mensajería instantánea y todo aquello que les reste tiempo de su actividad laboral. Si son niños pequeños, habrá que tratarlos como tales y prohibirles las cosas.
  • Que se controlen las pérdidas de tiempo dedicadas a tertulias y/o asuntos personales.
  • Que se les obligue a aprender Ofimática, que, al fin y al cabo, es su herramienta fundamental de trabajo.
  • Que se les obligue también a asumir sus nuevas tareas y funciones sin tener que soportar absurdas pataletas de trabajador acomodadísimo que pega muy pocos palos al agua.
  • Que puedan ser despedidos, en igualdad de condiciones que los empleados del sector privado, cuando no rindan o cuando comentan faltas que, en otros ámbitos, son consideradas graves.
  • Que arrimen el hombro como todos: si tu empresa es la Administración Pública y ésta está en crisis, tienes que asumir la reducción de sueldo sin rechistar. A nosotros, directamente, nos despiden. Ojalá ofrecieran reducciones de sueldo en vez del paro indefinido.

Y no me vale ningún comentario demagogo que se ha podido leer en foros o escuchar en la calle del tipo “Si quieres privilegios, prepárate unas oposiciones como hice yo”. Claro, y que t0dos los españoles seamos trabajadores públicos, ¿no? Qué idea más brillante por favor. Como si eso fuera posible. El país se hundiría en ¿2 meses? Porque que me expliquen a mi de dónde iba a salir el dinero para pagar si un 90% de la población en edad de trabajar aprobase unas oposiciones y lograse plaza.

No se trata de que sea más fácil no sacrificar dos años de tu vida para aprobar una oposición. Se trata de cordura: no todos nos podemos dedicar a lo mismo porque de todo tiene que haber en el mundo. Y se necesitan camareros, albañiles, periodistas, abogados…y un largo etcétera para que el país crezca y produzca riqueza.

Aparte, aprobar una oposición no te asegura la plaza, y siempre habrá gente que se quede fuera, así que el comentario se hunde por su propio peso.

También ha sido durante estos meses comentario frecuente entre los funcionarios el de “Cuando no había crisis no te quejabas por no ser funcionario, eh? cuando ganabas más dinero en lo privado que en lo público”. Bueno, eso es una falacia de campeonato.

Quizás los arquitectos y los albañiles, así como todas las profesiones relacionadas directamente con la construcción, habrán ganado dinero a espuertas durante el boom inmobiliario.Pero yo sigo teniendo el mismo sueldo que tenía cuando el boom, no me dedico a ningún sector relacionado con la construcción y tengo una carrera que tuve que aprobar con esfuerzo para obtener el título. Así que no: no me dediqué a ganar dinero a mansalva en vez de sacrificarme estudiando para ser funcionario.

Yo estudié también, mi carrera, periodismo, que era lo que quería ser y hacer en la vida, y no me fui a hacerme de oro y comprarme un BMW y un keli con piscinón que ahora no puedo pagar. Tengo un Ibiza y aún vivo con mis padres.

Lo que necesitamos son más emprendedores y menos españolitos cuya única meta en la vida es ser funcionario (para vivir la vida con trabajo fijo para siempre) o controlador (para ganar sueldazos escandalosos y presionar al Gobierno de turno).

Y no se trata de alegrarse porque le bajen el sueldo ni mucho menos, no me alegro en absoluto, pero sí considero que deberían poner los pies en la tierra y tener en cuenta que tienen privilegios con los que el resto de mortales apenas si podemos soñar y que ellos también tienen que hacer un esfuerzo, por el bien de todos.

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La rutina, las vacaciones y Chipiona 09/08/2010

Qué durísimo se hace incorporarse a la mundana realidad después de dos semanas de vacaciones en las que el sol, el mar y las personas a las que quieres han sido absolutas protagonistas de tu vida.

Pero todo acaba y hay que volver al trabajo…¡bendito trabajo! Porque, dadas las circunstancias, también es bueno saber que las vacaciones se te acaban porque debes regresar a tu rutina laboral, que no todo el mundo tiene esa suerte ahora mismo.

Me encanta Chipiona. Nunca me había gustado (ni disgustado) especialmente, pero desde que mis padres tienen casa allí mi amor por aquel pequeño pueblecito de la costa gaditana ha ido creciendo. Y sí, está masificado y lleno de sevillanos (como yo), pero tiene mucho encanto. Además, es pequeño, puedes ir a todas partes andando (hay otros pueblos cercanos demasiado grande para esos lujos: Rota, Sanlúcar, El Puerto…), tiene uno de los faros en activo más antiguos de España, hace menos calor que en Sevilla, es una delicia caminar por el paseo marítimo y es genial tomarse unos mojitos en el Picoco o en el nuevo Pub Irlandés.

Menos mal que podré seguir disfrutando del encanto chipionero los fines de semana que le restan al verano…eso y, por supuesto, alguno que otro en invierno, cuando en el pueblecito sólo están los de allí, los de siempre, y no hay masificación que valga, a pesar de que todo sigue igual, sólo que con más frío.

Y para disfrutar de dos largas semanas allí, tendré que esperar un año. Y, como dice mi madre, a partir de los 25 los años pasan volando. Así que no esperaré demasiado.

 

Alucino con Esperanza 22/02/2010

Cuando ya pensaba que Esperanza Aguirre no podía soltar más sandeces por esa boquita que Dios le ha dado, va y vuelve a hacer una de esas declaraciones, ‘off the record’, que parece que tanto le gustan últimamente.

La última de la ‘reina’ madrileña es decir, presuntamente desde la ironía (aunque también dudo que Espe sepa lo que es la ironía y el sarcasmo), que el pacto con el PSOE pasa por que le den al PP dos ministerios, concretamente Economía y Trabajo. ¡olé, olé y olé! Y la señora se queda tan ancha.

Alguien debería decirle  a esta mujer que el derecho a tener una cartera en un Ministerio para por que tu partido político gane las elecciones, y como en las Generales no hay tamayazos que valgan, resulta que el PP perdió las últimas y, por tanto, derechos a Ministerios, cero patatero. Aparte, jugar a la extorsión infantil del tipo “mamá, mamá: si no me das caramelos, te pintarrajeo las paredes”, que es a lo que suena lo del pacto a cambio de ministros populares, es ridículo y demuestra que no hay interés por mejorar las cosas, sino empeorarlas para ganar a toda costa y luego volver a enriquecer a los amigos.

Yo no entiendo muy bien cómo el partido en el que milita le permite hacer ese tipo de declaraciones absurdas, carentes de sentido y que demuestran claramente que al PP no le interesan los pactos de gobierno ni por el bien de España ni de los españoles. A ellos lo que les gusta es el ‘cuanto peor vayan las cosas, mejor para nosotros’. ¿Realmente ése es el partido que los españoles queremos que nos gobierne? ¿Ellos nos van a sacar de la crisis cuando una de sus ‘cabezas de cartel’ dice que sólo se pacta si le dan parte del Gobierno del país? Habrase visto semejante incongruencia en algún país del Primer Mundo…

No sé qué pretende Aguirre al decir que ellos ‘merecen’ esos dos ministerios porque sus recetas económicas son las que pueden sacar a España del pozo y, a la vez, no hago más que oir voces provenientes de Madrid y Comunidad Valenciana, ambas presididas por el PP, que dicen que si no son capaces de arreglar las cosas a escala autonómica, ¿cómo van a hacerlo a escala nacional?.

Lo peor de todo es que ZP está tan a la deriva en medio de la crisis que el PP gana adeptos a pesar de que no es la solución: no nos pueden gobernar personas que descalifican permanentemente al país cuando más necesita del apoyo de todos, no nos pueden gobernar personas que están siendo investigadas por una presunta trama de corrupción bastante grave, no nos pueden gobernar personas que insultan gravemente a compañeros de partido que son indudablemente mejor que ellos, no nos pueden gobernar señores que ponen condiciones inasumibles a un pacto necesario y beneficioso para todos. El PP no puede ni debe ser la solución a los problemas de España.

Hoy le tengo especial tirria a doña Espe, pero es lógico si tienes en cuenta que estamos ante una señora que ha perdido toda su credibilidad con el insulto y el comentario despectivo, que pide cosas imposibles, que es imagen de lo peor que hay en política y que demuestra con sus actos que lo que le interesa es el poder por el poder y el bien ciudadano, que lo hagan otros o que se aguanten.

 

Llueve…(a mares) 15/12/2009

Filed under: Actualidad — altisidora @ 16:38
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Ando desde ayer por la tarde-noche en Menorca, por viaje de trabajo que no por placer (para venir aquí por placer, mejor el verano y el buen tiempo) y llueve a mares. Eso y el viento, que es muchísimo peor. Ahora sé qué es eso de la Tramontana. Y es que los vientos me persiguen: el año pasado, cuando fui a Zaragoza en septiembre, el Cierzo sopló con fuerza y allí descubrí dónde el viento da la vuelta: sin duda, ¡¡en Zaragoza!! Aunque esta pequeñísima isla del Mediterráneo, famosa por sus aguas limpias y cristalinas, no se queda atrás.

En fin…que vaya dos semanas que llevo, ya que, la pasada, pasé dos días helada en la pequeñísima Palencia, también por trabajo, donde me fui justo os días después de volver de la también lluviosa y, literalmente, gris, A Coruña…aunque allí fue por placer.

No pienso viajar en meses. Aunque eso digo siempre y, al final, siempre encuentro un nuevo destino para conocer o uno viejo con el que reencontrarme. ¿Barcelona quizás? ¿Roma de nuevo?…ya veremos.

Fríos y lluviosos saludos ‘menorquines’

 

El temor constante 22/10/2009

Las cosas están mal: y sí, me refiero a la crisis. Cada vez aumenta más el número de parados, cada vez hay menos movimiento en el mercado laboral. Cada día todo es un poco peor. Yo tengo trabajo…por el momento, claro. La empresa en la que trabajo, una empresa a la que apenas le está afectando la crisis y así lo reconoce pública y abiertamente, a través de una entrevista concedida por el gerente al diario Expansión, ha decidido despedir a 20 personas. 20 personas de algo más de 250. Pero esto no lo ha dicho abiertamente, claro. Hay un secretismo, un oscurantismo en torno a todo lo que deciden las altas esferas, que lo único que logran es que la rumorología campe a sus anchas y todos estemos nerviosos, estresados, asqueados, agotados.

No llego a entender el por qué del oscurantismo. Si quieres despedir a gente, hazlo y acaba con nuestro sufrimiento. No nos obligues a hacer constantes cábalas acerca de quiénes pueden ser lo elegidos, quiénes tienen más o menos papeletas, por qué se despiden a unos y no a otros…y lo más importante: por qué todas esas personas que han demostrado muuuuuuuy poquito profesionalmente hablando, todos esos que son ejemplos perfectos del cumplimiento del genial Principio de Dilbert y de crear malestar, mal rollo, presiones, etc, no son despedidos.

En el último mes han despedido a tres compañeros por presuntos motivos ejemplares. Y de un día para otro. Hoy te despido y, por cierto, que mañana no vengas. Despido improcedente, te pago y sigo sembrando el caos, la desesperación y el desconcierto entre la plantilla. Si son improcedentes no pueden ser ejemplares, ¿o sí?. Y seguirán…sólo queda esperar, mientras ellos alargan la agonía de la mayoría de nosotros, nuestras esperanzas y sueños, las posibilidades de comprar un piso, hacer un viaje y, sobre todo, la posibilidad de no caer enfermos. Porque, al menos en mi caso, la presión constante a la que me siento sometida por el miedo a dar un pasito en falso y convertirme en otra víctima, en otro chivo expiatorio, me está mermando la salud: fortísimos dolores de estómago, insomnio, erupciones cutáneas, empeoramiento de las alergias, estrés y ansiedad, agotamiento físico y psicológico. Hay días, como por ejemplo hoy, que siento que mi cuerpo va a decir “Guapa, hasta aquí hemos llegado” y va a sufrir algún tipo de shock para que pare.

Curiosamente, el diario El País publica hoy una noticia muy interesante relacionada con France Telecom en la que un empleado reconoce lo siguiente: “vamos al trabajo como a la prisión”. Qué coincidencia: como una parte cada vez más numerosa de mis compañeros de trabajo, entre los que me incluyo. Nosotros no somos France Telecom, no tenemos una numerosísima plantilla repartida por todo el país, pero ni falta que nos hace, porque está claro que en todas partes cuecen habas y que todos los empresarios, grandes y pequeños (imagino que alguna excepción habrá, o eso espero, porque si no el Infierno va a estar llenito de tiburones con sociedades anónimas en la Tierra) son igual de desalmados. Sólo se preocupan del número y nunca jamás de las personas. Sólo importan sus beneficios, crecer y crecer, no perder, ganar siempre y a los empleados (sin los que, por cierto, no serían absolutamente nada) que les dén a todos.

En France Telecom se sienten como si fueran a prisión a diario, se sienten como máquinas, extensiones de sus propios ordenadores, y como a tales los tratan. Estos empleados saben que todo está condicionado al beneficio y mientras que les sirvas a sus intereses, genial, peor en cuanto puedan darte la patada, ten por seguro que lo harán. Y resuena la palabra reestructuración, que todo asalariado entiende como regulación de empleo, despidos sin ton ni son. Pero ellos venga a hablar de reestructuración. Quizás el problema no esté en la base, sino en la cúspide. Pero claro, sólo es mi opinión de desgraciada trabajadora por cuenta ajena.

En la compañía francesa los empleados se suicidan: si ya los franceses gozan de la tasa de suicidios más alta de la UE, desde luego France telecom no está ayudando a controlarla. Eso ya es el extremo. De momento, en mi empresa sólo hay personas con enfermedades que son claramente somatizaciones de la tensión de la situación (estómago, cabeza y similares) y algunas lágrimas, aparte del miedo a la cola del INEM tal y como están las cosas.

Ojalá me toque el Euromillón mañana y pueda mandarlo todo a tomarporculo.

 

Cosas de la radio a la carta 07/02/2009

Hace algunas semanas conocí, a través de un compañero de trabajo, de la existencia de las radios on line a la carta: Rockola y Lastfm. Me pareció interesante, pero en la oficina siempre acabo escuchando alguno de las decenas de discos que tengo en la memoria del portátil.

Pero ayer tuve que trasladarme de equipo para realizar un trabajo sobre una aplicación informática que no se visualiza correctamente en la pantalla del portátil porque éste no tiene resolución. Y, claro, estoy acostumbrada a trabajar escuchando música, y aunque podía haber conectado en red a mi ordenador a través de la IP y tener acceso a mi música, decidí que lo más rápido era hacer uso, por fin, de eso de la radio a la carta…

Total, que abrí una ventana nueva en el navegador, tecleé www.rockola.fm, y ví esa maravilla de la tecnología. En realidad ya la había bicheado antes, e inclusó me registré, pero sólo por curiosidad. Ahora iba, realmente, a ver y sentir de cerca las posibilidades de esta nueva forma de escuchar música.

Rockola te permite escuchar música según tu estado de ánimo, aunque, de momento, sólo contempla 4: intenso, melancólico, optimista y sentimental. También por décadas, por etiquetas, por “asociación” (es decir, si te gusta la canción que oyes, clicas en “me gusta” y te busca temas similares) o por artistas. Lo del estado de ánimo es genial, pero me decidí por la búsqueda por artistas.

Así me fui a lo clásico: The Beatles, y además de escuchar temas del cuarteto de Liverpool, esta maravilla alternaba con temas de The Zombies, The Animals, The Yardbirds, etcétera. Gran invento. Por la tarde decidí cambiar, y utilicé a un recurrente en mis gustos musicales de los últimos meses: Clapton. Con éste, Rockola recopiló todo un sinfin de artistas y grupos de Blues, además de otros cantantes de la época dorada de Clapton o que guardan ciertas similitudes con él.

Mientras escuchaba a Clapton y similares, saltó en el reproductor una canción que, realmente, me emocionó y me encantó. Era un tema de Chris Rea que se llama “And you my love” y que pongo a continuación.

Por cierto, recomiendo tanto oir algo de Chris Rea como aficionarse a la radio a la carta.
AND YOU MY LOVE…

I do not sleep tonight
I may not ever
The sins of the past have come
See how they sit down together

Outside my window
Outside my door
And I know the reason what theyve all come here for
You my love
My sweet, sweet love
Are what its all because of

Surrender is easy
I know you do me no harm
But your innocence haunts me
The most fatal of charms

Oh I must have done some wrong
On a dark and distant day
For I know full and well tonight
This is how that I must pay

And you my love
My sweet, sweet love
Are what its all because of
You my love
My sweet, sweet love
Are what its all because of