Las Cosas De Altisidora

Todas estas malandanzas te suceden, empedernido caballero, por el pecado de tu dureza y pertinacia; y plega a Dios que se le olvide a Sancho tu escudero el azotarse, porque nunca salga de su encanto esta tan amada tuya Dulcinea, ni tú la goces, ni llegues a tálamo con ella, a lo menos viviendo yo, que te adoro.

En viernes de Feria 23/04/2010

Filed under: Actualidad — altisidora @ 09:45
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Tener que trabajar en Viernes de Feria atenta contra la dignidad y los principios morales de cualquier sevillano feriante que se precie. Y este año, mi dignidad ha sido atacada: después de pasarme martes, miércoles y jueves de vacaciones (bueno, el miércoles fue festivo local), hoy me toca trabajar. Lo sabía desde hace un par de meses…pero hasta que esta mañana no ha sonado el despertador no me lo creía. Las 7 de la mañana, viernes de Feria y yo no llego de vuelta de parranda y despiporre en la Feria…sino que me ducho, me visto y me voy a trabajar como las buenas.

Tres días en la Feria sin parar cansa mucho, y más si vas cargando con volantes (yo tengo hasta agujetas de llevar con gracia y salero sevillano mis trajes de flamenca). Da igual que te levantes tarde, el cansancio está ya instalado cómodamente en tu cuerpo. Y es que después de la Feria, necesitas vacaciones…pero de las de verdad: descansar y no hacer nada.

Así que ayer jueves poco antes de la 1 de la mañana estaba ya en casa, y sin poder dormir, que es lo peor…y no por falta de cansancio, sino de pensar en las 7:00 A.M….Diossss!!!! Me pasó anoche igual que todos los domingos: de pensar que empieza la semana y todas las cosas que tengo que hacer…nunca duermo. Da igual que esté o no cansada. Son días de dar vueltas y más vueltas en la cama. Y el jueves de feria, igualito.

Hoy estoy ‘destinada’ por mi empresa en una Consejería de la Junta de Andalucía, donde estaré también toda la semana que viene sustituyendo a una persona que está de vacaciones, y aquí hay gente, pero es que es un edificio enoooooorme con muchísima gente trabajando. De cualquier forma, creo que no hay ni la mitad de personas que habrá, por ejemplo, el lunes que viene.

La mañana se me hace in-ter-mi-nab-le…y yo sólo pienso en dos cosas: dormir e ir a la Feria de nuevo, a despedirme de ella, porque aunque termina el domingo, para mi terminará hoy viernes, que el fin de semana es, tradicionalmente, el día que se llena de gente de fuera de Sevilla (ya sea de la provincia o de otras provincias españolas) y es un gustazo pasear por las calles prácticamente desiertas de la ciudad, que es justo lo que pienso hacer mañana y pasado.

Es una pena que ya se esté terminando nuestra semana de luz y color…menos mal que llega cada año, puntual a su cita con los sevillanos, dando verdadera bienvenida a la primavera (bueno, con permiso de la Semana Santa, claro), y de nuevo cargaré con mis volantes hasta que me salgan agujetas, y de nuevo me quedaré afónica (no de cantar, que tengo un oido enfrente de otro, pero con la música y el gentío, tienes que hablar alto para hacerte oir) y maldeciré todos los zapatos que tengo porque todos, sin excepciones, me hacen daño en Feria. Y, finalmente, me apenaré porque se acaba…

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Quién me presta una escalera 04/04/2010

¿Quien me presta una escalera

para subir al madero,

para quitarle los clavos

a Jesús el Nazareno?

(Saeta Popular)

¡Oh, la saeta, el cantar

al Cristo de los gitanos,

siempre con sangre en las manos,

siempre por desenclavar!

¡Cantar del pueblo andaluz

que todas las primaveras

anda pidiendo escaleras

para subir a la Cruz!

¡Cantar de la tierra mía,

que echa flores

al Jesús de la agonía,

y es la fe de mis mayores!

¡Oh, no eres tú mi cantar!

¡No puedo cantar, ni quiero,

a ese Jesús del madero,

sino al que anduvo en el mar!

(Antonio Machado. La Saeta)

El Cachorro

Hoy finaliza la Semana Santa, una de las dos semanas grandes de Sevilla, ciudad de pasiones encontradas y alegrías desbordantes, ciudad dual (Sevilla y Triana, Betis y Sevilla, capillitas y feriantes, amor-odio a la ciudad a partes iguales) y sentida, sensible, grandiosa.

Esta Semana Santa ha sido fría y plomiza, excepto a partir del Jueves Santo y, en especial, en su Viernes Santo, tradicional día lluvioso de la Semana de Pasión durante los últimos años y que en este 2010 ha visto el sol deslumbrante y el cielo azul interminable e inabarcable.

Tras la devoción y la Pasión, las lágrimas de muchos devotos y la hermosura de palios y misterios, empieza la cuenta atrás para la Feria de Abril, la otra semana grande sevillana, la de la luz y el color, las risas, los cantes y bailes, el rebujito, los volantes y el encuentro y reencuentro con los amigos.

Pero aún nos quedan unas horas de recordar saetas, incienso mezclado con aromas de naranjos y limoneros (los que olía Machado), cornetas y tambores, gritos de ‘¡Al Cielo con Ella!’ (o con Él), venias en Campana, palquillos en San Francisco y cera en las calles y avenidas del centro.

 

Azahar y primavera 31/03/2010

Hoy me ha dicho un amigo gaditano que en su corazón se encuentra el mar, ese mar que brilla en la costa de Cádiz, ya sea a la altura de Doñana o del Peñón y más allá; mientras que en mi corazón, ha dicho, hay trajes de gitana. Pero se equivoca, porque hay mucho más. En mi corazón hay azahar y primavera sevillana. Hay incienso y saetas, luz de cirios y niños estrenando en Domingo de Ramos. Hay reuniones con amigos en El Salvador y paseos por la orilla del Guadalquivir mientras hueles, a lo lejos, la sal de la desembocadura en Sanlúcar. Hay tardes interminables previas al verano y helados que amenizan más paseos. Hay caracoles y terrazas. Y, por supuesto, hay lunares y farolillos, casetas y portadas, fino y sevillanas. Sí, también hay trajes de gitana. Y la Feria, máxima exaltación de la primavera hispalense, capital de Andalucía y del mundo durante una semana en la que todo es alegría, felicidad, reencuentros y “nos vemos en el  Matamoros” o “te llamo al móvil” y “vente a mi caseta”.

Sé que la vida es más que eso, y que todo lo que acabo de exponer será, para muchos, la simple confirmación del estereotipo sevillano: capillitas, feriantes y olé, que aquí no pasa nada y somos felices en nuestro mundo y en nuestra ciudad de lona y papel que apenas dura una semana.

Pero Sevilla es mucho más que saetas y sevillanas: es una ciudad alegre y brillante, llena de gente amable y siempre dispuesta a ayudar al turista a encontrar el destino que busca. Es una ciudad de gente trabajadora, pero que sabe disfrutar de su tiempo libre y de su primavera. Trabajo de lunes a viernes, o los días que sean en el horario que sea, pero cuando descanso, quiero disfrutar de mi ciudad y mi gente. Porque la vida también es eso, y al final será lo que recuerdes y lo que haga que tu vida haya merecido la pena.

Sevilla es una ciudad moderna y ecológica, con pulmones verdes siempre repletos de gente haciendo deporte, leyendo o descansando a la sombra de un frondoso árbol; con un carril-bici (del que no soy en absoluto defensora) que nos convierte en ciudad sostenible; con tranvía y metro (por fin y aunque sólo sea una línea) que les encanta a los turistas, con parte de nuestro centro histórico preservado de la polución gracias a un inteligente proyecto de peatonalización (lo mejor que ha hecho Monteseirín por nosotros). Cada vez somos más cosmopolitas y la Feria y la Semana Santa son nuestras tradiciones y por eso nos importan y las preservamos, por mucho que nos estereotipen. ¿O acaso a los valencianos no les importan sus Fallas o a los pamplonicas sus San Fermines?

Y sí: en mi corazón hay azahar y primavera.

 

Domingo de Ramos 05/04/2009

Filed under: Actualidad — altisidora @ 15:54
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El otro día una amiga me mandó un test de esos que consisten en contestar preguntas sobre uno/a mismo/a para que tus amigos te conozcan un poco mejor. Y una de las preguntas me gustó especialmente: ¿cuál es tu día preferido?.

Yo tengo tres días preferidos en el año: Domingo de Ramos, Martes de Feria y el primer día que pisas la playa después del invierno. Y hoy ha llegado, por fin, uno de esos tres días especiales en mi imaginario particular: Domingo de Ramos. Luminoso y azul este año, caluroso, con olor a azahar, brillante…y domingo de pleno abril. Grande. Precioso.

Recuerdo Domingos de Ramos pasados: con mis padres, viendo ‘La Borriquita’ cuando era pequeña; de adolescente, cuando lo que menos te importaba eran las cofadrías y más lo guapa que fueras, lo que ibas estrenando, lo mucho que te mirasen; domingos de primera madurez, con los amigos de cervezas; o Domingo de Ramos de 2008, justo con quien más quería estar en ese momento, disfrutándolo como cuando era una cría y mi madre me ponía el vestido y los zapatos nuevos.

Me encantan los Domingos de Ramos, a pesar que el de este año lo siento un poco extraño por mil razones…pero se pasará y acabará formando parte de mis recuerdos de Semana Santa  sevillana, como todos…como los 30 Domingos de Ramos anteriores.

…Y ya queda menos para ese Martes de Feria…

 

I remember 28/03/2009

Voy a ‘imitar’ a Joe Brainard y a evocar recuerdos en forma de frasecitas breves. Estos recuerdos de Brainard fueron considerados una especie de experimento poético vanguardista que resultó ser, simplemente, la forma más fiable, sencilla y sincera de recordar tu pasado.

  • Recuerdo a todas y cada una de mis amigas…incluidas las que no lo son ya.
  • Recuerdo el día en que nació mi prima Marta: su primer día de vida, casi mi último día de facultad. 22 años de diferencia.
  • Recuerdo mi primer día en ABC: menos mal que me acompañaba Antonio.
  • Recuerdo casi todos los días de aquel verano que pasé en ABC: las fiestas con los compañeros, el trabajo, las meriendas, mi absurdo choque con el poste azul, las conversaciones con los dos Antonios, el R5 echando calor en pleno julio…
  • Recuerdo las risas y las sonrisas de mis amigos de la facultad.
  • Recuerdo haber visto llorar a mi padre varias veces…a mi madre sólo una.
  • Recuerdo el día en que nació mi hermano: yo cenaba en el balcón, al calor de agosto, con mi padre. Tenía 4 años.
  • Recuerdo un sábado de playa: el cielo estaba gris, hacía frío pero eso no importaba.
  • Recuero mi primer día de colegio: lloraba y mi amiga Bea también. Así nos hicimos amigas: unidas por el llanto.
  • Recuerdo a mi amor platónico: Jesús. Era tan guapo…
  • Recuerdo la Exposición Universal de Sevilla 92…y ¡recuerdo a Curro!
  • Recuerdo a una amiga enferma, postrada en la cama de un hospital…y recuerdo el día de su funeral y las lágrimas de mi hermano mezcladas con las mías.
  • Recuerdo un sábado de lluvia, mi pelo enredado. Recuerdo cada minuto.
  • Recuerdo las Olimpiadas de Barcelona 92: España, oro en fútbol; Fermín Cacho; el Borbón de abanderado; el pebetero…
  • Recuerdo mi Selectividad…las dos veces (la segunda fue peor, por la presión de necesitar subir nota).
  • Recuerdo mi uniforme del colegio de monjas, de la falda de lana que picaba en mayo.
  • Recuerdo la primera vez que estuve en Italia, y la segunda, y la tercera y la cuarta.
  • Recuerdo bailar la banda sonora de ‘Grease’ y de ‘Fiebre en Sábado Noche’ con mis primos.
  • Recuerdo que vi ‘Regreso al Futuro II’ en el cine; y ‘Batman’; y ‘Cariño, he encogido a los niños’.
  • Recuerdo las camisetas de Gn’R de mi primo Antonio y sus posters de Iron Maiden (que me daban miedo).
  • Recuerdo mi llanto en la Piazza di Spagna por sentir que jamás volvería a Roma…¡qué estupidez! (eso no puedo saberlo).
  • Recuerdo el concierto de Mecano del 91 en el Auditorio de la Cartuja.
  • Recuerdo los concierto de la Expo: Sergio Dalma, Alejandro Sanz, Cómplices, Presuntos Implicados, Barricada…
  • Recuerdo el calor que desprendían los asientos de la plaza de toros de Córdoba cuando tuve el privilegio de asistir, en directo, a la despedida de B.B. King de los escenarios con mi hermano.
  • Recuerdo el concierto, en la Sala Q, de “The Sunday Drivers”. Lo mejor, la compañía y el resto del fin de semana, que, al final, resultó ser casi una despedida.
  • Recuerdo a Rafa y la extraña relación que nos unía…y lo mal que acabó todo.
  • Recuerdo cuando el Trastabaro aún no era O’Davids.
  • Recuerdo a Dani, a Moisés, a muchos pero, sobre todo, a 2.
  • Recuerdo las tardes en el Bitákora.
  • Recuerdo las despedidas, las rupturas, las cosas que no se dicen, las que nunca deberían haberse dicho…
  • Recuerdo las clases coñazo de cierto profesor de la facultad de Ciencias de la Información de cuyo nombre no quiero acordarme…
  • Recuerdo un regalo: un libro de viñetas de Snoopy.
  • Recuerdo un par de regalos más: unas Converse rosas y el primer disco de Craig David.
  • Recuerdo cada Feria pero, sobre todo, las dos últimas.
  • Recuerdo dos peluches que ahora duermen en una caja.
  • Recuerdo cada episodio de ‘Friends’.
  • Recuerdo mis tres comidas de Navidad en mi empresa actual con sentimientos diferentes: buena, horrible, y muy buena a pesar de todo, respectivamente.
  • Recuerdo lo estúpida que me he sentido mil veces por culpa de personas que fingieron ser mis amigos.
  • Recuerdo la entrevista que tuve el honor y el placer de hacerle a David DeMaría.
  • Recuerdo una dedicatoria en una tarjeta de cumpleaños: “Espero que nuestra relación de amor-odio crezca (en ambos sentidos)”. Y vaya si lo hizo…
  • Recuerdo a Brenda abrazándome en Palermo mientras cantaba ‘aire, soy como el aire’ en libre versión en inglés macarrónico.
  • Recuerdo un fin de semana de agosto en la playa, afianzando la relación con mis amigas.
  • Recuerdo el 11S y el 11M.
  • Recuerdo el día que asesinaron al Concejal Alberto Jiménez Becerril y a su esposa, por la espalda, como enfrentan las cosas los cobardes, en una calle cercana a la Giralda.
  • Recuerdo cuándo se me cayó el cenicero, de camino a la habitación de mi abuelo moribundo (eso lo supe luego) cuando apenas tenía un año y medio.
  • Recuerdo el día en que mi padre se puso tan enfermo que le dije a Dios que le entregaba mi felicidad a cambio de su vida. (A veces pienso que se lo cobró).
  • Recuerdo mi primer día en mi actual trabajo.
  • Recuerdo muchos de los motivos por los que he llorado a lo largo de mi vida.
  • Recuerdo que mis manos siempre han estado frías.
  • Recuerdo el Renault 7 verde limón de mi padre…y el Renault 11 rojo, que acabó siendo mi primer coche.
  • Recuerdo mi 30 cumpleaños…no hace demasiado (6 meses).
  • Recuerdo las tardes de sábado en casa de Alicia.
  • Recuerdo mi vida en Huelva, aunque fuera muy breve.
  • Recuerdo un verano con Yoli: qué bien lo pasamos.
  • Recuerdo cómo me sentía mientras leía ‘El Amor en los Tiempos del Cólera’ y lo muhco que disfruté cuando la vi en el cine, aunque la película no me gustó nada.
  • Recuerdo besos y caricias…
  • Recuerdo muchas sonrisas bonitas de muchas personas distintas.
  • Recuerdo la boda de Aurora y lo mal que me sentía. Curiosamente, me olvidé de mis problemas por unas horas.
  • Recuerdo un golpe fortuito en la rodilla en casa de Marta: vi las estrellas.
  • Recuerdo una vez que se paró el mundo hace muchísimo tiempo (unos 8 años) gracias a un abrazo.
  • Recuerdo palabras, recuerdo miradas.
  • ¡Recuerdo las magdalenas!
  • Recuerdo los domingos en la piscina con los vecinos.
  • Recuerdo el día de mi Primera Comunión. Recuerdo que a mi tía y mis primos sólo los pude ver a la salida de la Iglesia: cosas de familias, que no se eligen.
  • Recuerdo la impotencia, la frustración, el dolor, la estupidez y lo recuerdo porque, a veces, aún me siento así.
  • Recuerdo mis aventuras en Amsterdam, y en Praga, y en la Toscana, y en Sicilia, y en Mallorca…
  • Recuerdo el día en que un cliente, cuando trabajaba en Telefónica, me hizo llorar.
  • Recuerdo mi último día en El Correo de Andalucía: la única vez en un año que salí a una hora razonable para una becaria.
  • Recuerdo la final de la Copa del Rey del 97: yo estuve en el Bernabeu, animando a mi Betis. Perdimos. No importa.
  • Recuerdo al Betis campeón de Copa en 2005. Este me tuve que conformar con verlo por la tele. Lloré, igual que en 1997, pero ahora de alegría.
  • Recuerdo la primera vez que fui al fútbol: Betis-Real Madrid B.
  • Recuerdo los partidos del equipo del trabajo y mi estrella preferida demostrando que era el mejor con contundencia.
  • Recuerdo la final de la Eurocopa pasada y España campeona.
  • Recuerdo una exposición de corresponsales durante la Guerra Civil que me hizo mucha ilusión.
  • Recuerdo los Domingos de Ramos luminosos y alegres.
  • Recuerdo la Esperanza de Triana girando para adentrarse en Pagés del Corro de recogida un Viernes Santo por la mañana.
  • Recuerdo ‘Titanic’ en el cine y las chicas gritando cada vez que salía Di Caprio.
  • Recuerdo mi experiencia como extra en la película ‘Crimen Ferpecto’.
  • Recuerdo lágrimas, muchas lágrimas.
  • Recuerdo las sensaciones del primer día de Feria, cuando te apuras por llegar al albero de Los Remedios y ver la grandeza de la ciudad fugaz de la primavera sevillana mientras tus volantes se airean al sol de abril.
  • Recuerdo los veranos en Punta del Moral con Estrella, mi amiga más antigua.
  • Recuerdo las flores de papel mojadas en Romerías otoñales.

…Seguiré recordando.