Las Cosas De Altisidora

Todas estas malandanzas te suceden, empedernido caballero, por el pecado de tu dureza y pertinacia; y plega a Dios que se le olvide a Sancho tu escudero el azotarse, porque nunca salga de su encanto esta tan amada tuya Dulcinea, ni tú la goces, ni llegues a tálamo con ella, a lo menos viviendo yo, que te adoro.

Llueve…(a mares) 15/12/2009

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Ando desde ayer por la tarde-noche en Menorca, por viaje de trabajo que no por placer (para venir aquí por placer, mejor el verano y el buen tiempo) y llueve a mares. Eso y el viento, que es muchísimo peor. Ahora sé qué es eso de la Tramontana. Y es que los vientos me persiguen: el año pasado, cuando fui a Zaragoza en septiembre, el Cierzo sopló con fuerza y allí descubrí dónde el viento da la vuelta: sin duda, ¡¡en Zaragoza!! Aunque esta pequeñísima isla del Mediterráneo, famosa por sus aguas limpias y cristalinas, no se queda atrás.

En fin…que vaya dos semanas que llevo, ya que, la pasada, pasé dos días helada en la pequeñísima Palencia, también por trabajo, donde me fui justo os días después de volver de la también lluviosa y, literalmente, gris, A Coruña…aunque allí fue por placer.

No pienso viajar en meses. Aunque eso digo siempre y, al final, siempre encuentro un nuevo destino para conocer o uno viejo con el que reencontrarme. ¿Barcelona quizás? ¿Roma de nuevo?…ya veremos.

Fríos y lluviosos saludos ‘menorquines’

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I remember 28/03/2009

Voy a ‘imitar’ a Joe Brainard y a evocar recuerdos en forma de frasecitas breves. Estos recuerdos de Brainard fueron considerados una especie de experimento poético vanguardista que resultó ser, simplemente, la forma más fiable, sencilla y sincera de recordar tu pasado.

  • Recuerdo a todas y cada una de mis amigas…incluidas las que no lo son ya.
  • Recuerdo el día en que nació mi prima Marta: su primer día de vida, casi mi último día de facultad. 22 años de diferencia.
  • Recuerdo mi primer día en ABC: menos mal que me acompañaba Antonio.
  • Recuerdo casi todos los días de aquel verano que pasé en ABC: las fiestas con los compañeros, el trabajo, las meriendas, mi absurdo choque con el poste azul, las conversaciones con los dos Antonios, el R5 echando calor en pleno julio…
  • Recuerdo las risas y las sonrisas de mis amigos de la facultad.
  • Recuerdo haber visto llorar a mi padre varias veces…a mi madre sólo una.
  • Recuerdo el día en que nació mi hermano: yo cenaba en el balcón, al calor de agosto, con mi padre. Tenía 4 años.
  • Recuerdo un sábado de playa: el cielo estaba gris, hacía frío pero eso no importaba.
  • Recuero mi primer día de colegio: lloraba y mi amiga Bea también. Así nos hicimos amigas: unidas por el llanto.
  • Recuerdo a mi amor platónico: Jesús. Era tan guapo…
  • Recuerdo la Exposición Universal de Sevilla 92…y ¡recuerdo a Curro!
  • Recuerdo a una amiga enferma, postrada en la cama de un hospital…y recuerdo el día de su funeral y las lágrimas de mi hermano mezcladas con las mías.
  • Recuerdo un sábado de lluvia, mi pelo enredado. Recuerdo cada minuto.
  • Recuerdo las Olimpiadas de Barcelona 92: España, oro en fútbol; Fermín Cacho; el Borbón de abanderado; el pebetero…
  • Recuerdo mi Selectividad…las dos veces (la segunda fue peor, por la presión de necesitar subir nota).
  • Recuerdo mi uniforme del colegio de monjas, de la falda de lana que picaba en mayo.
  • Recuerdo la primera vez que estuve en Italia, y la segunda, y la tercera y la cuarta.
  • Recuerdo bailar la banda sonora de ‘Grease’ y de ‘Fiebre en Sábado Noche’ con mis primos.
  • Recuerdo que vi ‘Regreso al Futuro II’ en el cine; y ‘Batman’; y ‘Cariño, he encogido a los niños’.
  • Recuerdo las camisetas de Gn’R de mi primo Antonio y sus posters de Iron Maiden (que me daban miedo).
  • Recuerdo mi llanto en la Piazza di Spagna por sentir que jamás volvería a Roma…¡qué estupidez! (eso no puedo saberlo).
  • Recuerdo el concierto de Mecano del 91 en el Auditorio de la Cartuja.
  • Recuerdo los concierto de la Expo: Sergio Dalma, Alejandro Sanz, Cómplices, Presuntos Implicados, Barricada…
  • Recuerdo el calor que desprendían los asientos de la plaza de toros de Córdoba cuando tuve el privilegio de asistir, en directo, a la despedida de B.B. King de los escenarios con mi hermano.
  • Recuerdo el concierto, en la Sala Q, de “The Sunday Drivers”. Lo mejor, la compañía y el resto del fin de semana, que, al final, resultó ser casi una despedida.
  • Recuerdo a Rafa y la extraña relación que nos unía…y lo mal que acabó todo.
  • Recuerdo cuando el Trastabaro aún no era O’Davids.
  • Recuerdo a Dani, a Moisés, a muchos pero, sobre todo, a 2.
  • Recuerdo las tardes en el Bitákora.
  • Recuerdo las despedidas, las rupturas, las cosas que no se dicen, las que nunca deberían haberse dicho…
  • Recuerdo las clases coñazo de cierto profesor de la facultad de Ciencias de la Información de cuyo nombre no quiero acordarme…
  • Recuerdo un regalo: un libro de viñetas de Snoopy.
  • Recuerdo un par de regalos más: unas Converse rosas y el primer disco de Craig David.
  • Recuerdo cada Feria pero, sobre todo, las dos últimas.
  • Recuerdo dos peluches que ahora duermen en una caja.
  • Recuerdo cada episodio de ‘Friends’.
  • Recuerdo mis tres comidas de Navidad en mi empresa actual con sentimientos diferentes: buena, horrible, y muy buena a pesar de todo, respectivamente.
  • Recuerdo lo estúpida que me he sentido mil veces por culpa de personas que fingieron ser mis amigos.
  • Recuerdo la entrevista que tuve el honor y el placer de hacerle a David DeMaría.
  • Recuerdo una dedicatoria en una tarjeta de cumpleaños: “Espero que nuestra relación de amor-odio crezca (en ambos sentidos)”. Y vaya si lo hizo…
  • Recuerdo a Brenda abrazándome en Palermo mientras cantaba ‘aire, soy como el aire’ en libre versión en inglés macarrónico.
  • Recuerdo un fin de semana de agosto en la playa, afianzando la relación con mis amigas.
  • Recuerdo el 11S y el 11M.
  • Recuerdo el día que asesinaron al Concejal Alberto Jiménez Becerril y a su esposa, por la espalda, como enfrentan las cosas los cobardes, en una calle cercana a la Giralda.
  • Recuerdo cuándo se me cayó el cenicero, de camino a la habitación de mi abuelo moribundo (eso lo supe luego) cuando apenas tenía un año y medio.
  • Recuerdo el día en que mi padre se puso tan enfermo que le dije a Dios que le entregaba mi felicidad a cambio de su vida. (A veces pienso que se lo cobró).
  • Recuerdo mi primer día en mi actual trabajo.
  • Recuerdo muchos de los motivos por los que he llorado a lo largo de mi vida.
  • Recuerdo que mis manos siempre han estado frías.
  • Recuerdo el Renault 7 verde limón de mi padre…y el Renault 11 rojo, que acabó siendo mi primer coche.
  • Recuerdo mi 30 cumpleaños…no hace demasiado (6 meses).
  • Recuerdo las tardes de sábado en casa de Alicia.
  • Recuerdo mi vida en Huelva, aunque fuera muy breve.
  • Recuerdo un verano con Yoli: qué bien lo pasamos.
  • Recuerdo cómo me sentía mientras leía ‘El Amor en los Tiempos del Cólera’ y lo muhco que disfruté cuando la vi en el cine, aunque la película no me gustó nada.
  • Recuerdo besos y caricias…
  • Recuerdo muchas sonrisas bonitas de muchas personas distintas.
  • Recuerdo la boda de Aurora y lo mal que me sentía. Curiosamente, me olvidé de mis problemas por unas horas.
  • Recuerdo un golpe fortuito en la rodilla en casa de Marta: vi las estrellas.
  • Recuerdo una vez que se paró el mundo hace muchísimo tiempo (unos 8 años) gracias a un abrazo.
  • Recuerdo palabras, recuerdo miradas.
  • ¡Recuerdo las magdalenas!
  • Recuerdo los domingos en la piscina con los vecinos.
  • Recuerdo el día de mi Primera Comunión. Recuerdo que a mi tía y mis primos sólo los pude ver a la salida de la Iglesia: cosas de familias, que no se eligen.
  • Recuerdo la impotencia, la frustración, el dolor, la estupidez y lo recuerdo porque, a veces, aún me siento así.
  • Recuerdo mis aventuras en Amsterdam, y en Praga, y en la Toscana, y en Sicilia, y en Mallorca…
  • Recuerdo el día en que un cliente, cuando trabajaba en Telefónica, me hizo llorar.
  • Recuerdo mi último día en El Correo de Andalucía: la única vez en un año que salí a una hora razonable para una becaria.
  • Recuerdo la final de la Copa del Rey del 97: yo estuve en el Bernabeu, animando a mi Betis. Perdimos. No importa.
  • Recuerdo al Betis campeón de Copa en 2005. Este me tuve que conformar con verlo por la tele. Lloré, igual que en 1997, pero ahora de alegría.
  • Recuerdo la primera vez que fui al fútbol: Betis-Real Madrid B.
  • Recuerdo los partidos del equipo del trabajo y mi estrella preferida demostrando que era el mejor con contundencia.
  • Recuerdo la final de la Eurocopa pasada y España campeona.
  • Recuerdo una exposición de corresponsales durante la Guerra Civil que me hizo mucha ilusión.
  • Recuerdo los Domingos de Ramos luminosos y alegres.
  • Recuerdo la Esperanza de Triana girando para adentrarse en Pagés del Corro de recogida un Viernes Santo por la mañana.
  • Recuerdo ‘Titanic’ en el cine y las chicas gritando cada vez que salía Di Caprio.
  • Recuerdo mi experiencia como extra en la película ‘Crimen Ferpecto’.
  • Recuerdo lágrimas, muchas lágrimas.
  • Recuerdo las sensaciones del primer día de Feria, cuando te apuras por llegar al albero de Los Remedios y ver la grandeza de la ciudad fugaz de la primavera sevillana mientras tus volantes se airean al sol de abril.
  • Recuerdo los veranos en Punta del Moral con Estrella, mi amiga más antigua.
  • Recuerdo las flores de papel mojadas en Romerías otoñales.

…Seguiré recordando.

 

Sueño con Londres 07/03/2009

Este fin de semana debería haberlo pasado en Londres. Tenía planeado el viaje desde octubre de 2008….nada más volver de Roma y ya tenía comprado el billete de avión para mi próximo destino: ¡Londres! Uno de los sueños ‘viajeros’ de mi vida (junto con La Habana, Nueva York y Tokyo…casi nada).

Cuatro ciudades para conocer antes de hacerse viejecita

Cuatro ciudades para conocer antes de hacerse viejecita

Pero la independencia ha tenido un alto coste para mí: tener que sacrificar Londres. Mi viaje soñado, con personas increíbles con las que hubiera disfrutado de la experiencia muchísimo. Podría haberle pedido a mi madre un préstamo, pero no me pareció justo que mis decisiones de vida implicasen la cuenta corriente de mis padres. Hoy, hablando con mi madre, se lo he dicho y su respuesta ha sido como un jarro de agua fría: “Habérmelo dicho, niña, y te habría dejado el dinero”. Eso me pasa por presuponer y demás. Ya sé que la próxima vez puedo contar con ella. Lo he descubierto tarde, pero bueno…nunca es tarde si la dicha es buena.

Soñaba con pasear por Trafalgar Square, escuchar el Big Ben, alucinar con Picadilly Circus, ver a Peter Pan en los Jardines de Kensington, visitar Notting Hill, comprar en sus mercadillos…y hacerme una foto en Abbey Road, emulando a Paul McCartney, aunque con los zapatos puestos, que hace frío para quedarse descalza en Londres en pleno mes de marzo.

The Beatles en Abbey Road

The Beatles en Abbey Road

Ahora Londres tendrá que esperar, espero que no demasiado tiempo. ¿Quién sabe? Quizás podría pasar mi próximo cumpleaños en sus calles, igual que el último lo pasé en Roma, mi otra ciudad soñada. Aquello fue genial. Londres será genial. ¿Lo mejor de todo? Que la ciudad no se moverá de allí y cuando vaya aún será más emocionante e impactante. Estoy segura. Y me muero por estar allí. Espero no tener que esperar hasta octubre.

Aunque Penny Lane es una calle de Liverpool y no de Londres, aquí dejo esa maravillosa canción de mi beatle favorito y, además, siempre me ha parecido muy alegre esta canción. Y hoy necesito buen rollo.

[The Beatles – Penny Lane]


In Penny Lane there is a barber showing photographs
Of every head he’s had the pleasure to have known,
And all the people that come and go
Stop and say hello.

On the corner is a banker with a motorcar,
The little children laugh at him behind his back.
And the banker never wears a mac
In the pouring rain, very strange.

Penny Lane is in my ears and in my eyes.
There beneath the blue suburban skies
I sit, and meanwhile back

In Penny Lane there is a fireman with an hourglass
And in his pocket is a portrait of the Queen.
He likes to keep his fire engine clean,
It’s a clean machine.

Penny Lane is in my ears and in my eyes.
A Four of fish and finger pies
In summer, meanwhile back

Behind the shelter in the middle of the roundabout
A pretty nurse is selling poppies from a tray
And though she feels as if she’s in a play
She is anyway.

In Penny Lane the barber shaves another customer,
We see the banker sitting waiting for a trim.
And then the fireman rushes in
From the pouring rain, very strange.

Penny Lane is in my ears and in my eyes.
There beneath the blue suburban skies
I sit, and meanwhile back.
Penny Lane is in my ears and in my eyes.
There beneath the blue suburban skies,
Penny Lane.

 

La magia… 08/02/2009

Filed under: Viajes — altisidora @ 00:56
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Hace trece años pase 12 días con mis compañeras de colegio recorriendo parte de Italia de viaje de fin de curso. Aquel viaje fue raro porque mis dos mejores amigas del colegio no fueron y cuando tienes 17 años eso puede convertirse en un auténtico drama adolescente…justo como ocurrió.

Mi actitud fue negativa durante todo el viaje; tanto que tuve que volver a Italia once años después para apreciar la belleza del país transalpino porque en aquel año 1995 no supe disfrutarlo. ¡¡Incluso llegué a decir que Roma era fea!! Obviamente, no lo creo en absoluto (y a las pruebas me remito: en un par de meses me iré a la Ciudad Eterna por tercera vez en mi vida…¡y las que me quedan!), aunque prefiero Florencia…pero mi preferencia en torno a las grandes ciudades italianas no es el objeto de este post.

¿Existe la magia? Yo creo que sí y, además, está en las cositas pequeñas. Aquel viaje me dió un momento de cuento de hadas que tuve la oportunidad de compartir con 6 compañeras del colegio, aunque ni siquiera sé si ellas aún se acuerdan de esa anécdota.

Nuestra primera noche en Italia la pasamos en un pueblecito precioso de la Riviera italiana que se encontraba, además, a las faldas de una montaña, donde había un hotel pequeño y acogedor en medio de un bosque verde desde cuyos balcones y ventanas se veía el Mediterráneo con toda su intensidad azul.

Compartíamos la habitación siete chicas, por lo que fue complicada la convivencia, compartir el baño, el reparto de camas…hasta que, por fin, nos acostamos y apagamos las luces. De pronto, la habitación a oscuras se iluminó y todas empezamos a gritar como locas pensando que un ataque alienígena nos había sorprendido a 2000 km de Sevilla.

En unos metros cuadrados corríamos de una lado aa otro gritábamos, nos abrazábamos…hasta que, por fin, una de nosotras encendió la luz y se produjo la magia. No se trataba de un ataque alienígena ni un acontecimiento paranormal ni nada por el estilo. Simplemente eran ¡Luciérnagas!. Abrimos el balcón, nos asomamos y, al menos yo, me sentí como si estuviese en Nunca Jamás rodeada de hadas que iluminaban el bosque y me permitían ver el mar que se extendía ante nosotras.

luciernagasenlagrama

Aquel momento fue precioso, mágico, único…y eterno, porque quedó, para siempre, grabado en mi mente demostrándome que el mundo puede ser un lugar maravilloso…¡y mágico!, aunque sólo en contadas ocasiones.