Las Cosas De Altisidora

Todas estas malandanzas te suceden, empedernido caballero, por el pecado de tu dureza y pertinacia; y plega a Dios que se le olvide a Sancho tu escudero el azotarse, porque nunca salga de su encanto esta tan amada tuya Dulcinea, ni tú la goces, ni llegues a tálamo con ella, a lo menos viviendo yo, que te adoro.

El concepto de “amor contrariado” 08/02/2009

( publicado el 28 de agosto de 2008 )

Como ya dije en mi primer post sobre el amor platónico, tuve uno cuando tenía 12 años y años después, cuando me lo cruzaba, aún me sonreía y suspiraba. Y el otro día, al hablarme mi amiga de su amor platónico, pensé en él y en qué sería de su vida. Sé que es platónico porque jamás me ha importado que traspasase mi imaginación y se convirtiera en realidad, porque nunca he sufrido por ese amor, no he llorado ni me he lamentado, porque no sueño con él ni me quita las ganas de dormir ni de comer, porque no vive en mi día a día sino en el recuerdo de mi adolescencia como “la primera vez que sentí q estaba enamorada o algo parecido” (más bien algo parecido…).

Ahora, eso sí, no puedo decir si hoy me lo volviese a encontrar, siendo ya una mujer adulta, si no lo intentaría con él, quizás tener la oportunidad…imagino que no, para no romper la magia ni ensuciar el recuerdo, pero ¿quién sabe?…quizás hoy día sea un hombre interesantísimo a quién sí me gustaría conocer en mi realidad y ver qué pasa…de todas formas, eso no pasará jamás, porque hace años que no lo veo, y no importa, porque es imposible que él sea la persona que era con 14 años, de la misma forma que yo ya no soy esa niña de 12 que se sonrojaba al cruzarse con él en el colegio.

Desgraciadamente, existen otros dos tipos de amor que sí que duelen: los imposibles y los “contrariados” (que fue un término acuñado por Gabriel García Márquez para hablar de un tipo de amor concreto que aparece en su libro “El amor en los tiempos del Cólera”).

Para mí, un amor imposible es uno no correspondido y que, pase lo que pase, jamás será correspondido. Aunque claro, para mucha gente un amor imposible también es aquel que, por diversas circunstancias (uno de los dos está casado o tiene pareja, viven en países diferentes, son amigos y no quieren estropear la amistad, son familia, la diferencia de edad es un obstáculo…etc) no se puede materializar aunque los enamorados sí que lo deseen con todas sus fuerzas. Para mí esto es un amor contrariado, no imposible.

Por lo que llegamos así al AMOR CONTRARIADO. Un amor contrariado es el que, a pesar de todo, no sale bien o las circunstancias impiden que esas dos personas estén juntas y sean felices compartiendo el amor que ambos sienten. Ambas personas se aman, no es platónico ni idealizado, es correspondido, no hay impedimentos en la línea del “no puedo ni quiero corresponderte”, pero no puede ser a pesar de que se da, entre ambas personas, la condición más importante: ambos se aman y desean estar juntos. Es como una jugarreta del Destino que convierte lo que podría ser un amor prácticamente perfecto en un auténtico desastre porque las circunstancias impiden que se desarrolle con normalidad. También es un amor contrariado ese en el que dos personas logran estar juntas, ambos no se cansan de repetirse que se quieren y se importan, pero a uno de los dos le pueden más sus ganas de, por ejemplo, ser libre, no atarse a nada ni a nadie…etc. Es contrariado en definitiva porque hay algo por encima de él que impide que se desarrolle con normalidad y se convierte en algo obsesivo, que provoca sufrimiento y dolor que es justo en lo que nunca debería convertirse el amor.

Los amores contrariados son los peores porque por ellos las personas sufren más. Los amores contrariados son esos que no pueden ser o que lo son a destiempo y me explico: en un momento dado una de las dos personas ama a la otra pero la otra no siente lo mismo y cuando la primera aprende a vivir sin la segunda, es la segunda quien se siente enamorada…y ahora no puede ser: siempre andan a destiempo. Los amores contrariados son los que duelen de verdad, porque sobre ellos pesa el imperativo imposible de la felicidad completa. Me gustaría pensar que, en algún momento, Dios compensa a los “amantes contrariados” y acaba ocurriendo como en “El amor en los tiempos del cólera” aunque haya que esperar 51 años, 9 meses y 4 días (prácticamente para siempre).

El amor contrariado es el amor desdichado, el que te hace llorar una y otra vez y te hace sentir impotente ante la conciencia de saber que es “contrariado”, que no puede ser y no por falta de amor, sino por circunstancias externas, que es peor. Por ahí dicen que duelen más los amores correspondidos que los no correspondidos, y la existencia de los amores contrariados reafirma esta idea con fuerza.

El amor contrariado frena la imaginación y la necesidad de soñar con nuestro amor, porque eso sólo lo haría más complicado y doloroso, es abrumador sentir que tu amor está “malogrado” a pesar de sentir también que es “para siempre” y eso es lo peor porque te impide amar a otras personas e intentar ser feliz con ella/el. Un amor contrariado sigue una pasión desmedida por el objeto amado que hace que el que lo siente termine sufriendo “mal de amores” o “melancolía de amor”. De hecho, en el siglo XVII tuvo lugar una epidemia que la sufrían las mujeres jóvenes y cuyos síntomas eran languidez, tristeza, ganas frecuentes de llorar, palidez, dolores de cabeza, desgana para hacer nada, etc. Esto es el mal de amores, y aún hoy día sigue siendo una epidemia que afecta tanto a hombres como a mujeres y que es la consecuencia lógica de tener un amor contrariado o también, por qué no, uno imposible.

El amor de Romeo y Julieta fue contrariado para que nos entendamos. Los amores contrariados son los trágicos, los que son superados por las circunstancias. Por ahí he leido que un amor contrariado es un amor sin dueño, supongo que se refería a sin dueño en el sentido físico del término: sí que tiene dueño, pero no puede tomar posesión de él por diversos motivos.

Por cierto, para los poetas clásicos (griegos) un amor tenía que ser contrariado para que fuera grande, por lo que podemos considerar que el amor contrariado es el Amor escrito con mayúsculas.

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Aclaraciones al concepto “platónico” del amor

( publicado el 3 de agosto de 2008 )

El amor platónico:

  • No tiene matices
  • No tiene negociación
  • No tiene detalles sucios
  • Esta fuera del tiempo: no envejece
  • No cambia de humor
  • No da lugar a discusiones
  • Es limpio puro, y está siempre en suspensión

Por lo que un amor no se convierte en platónico en un momento concreto ni por un motivo determinado, simplemente ya desde su origen lo es. Pero si Antonio necesita saber cuándo un amor se convierte en platónico supongo que será cuando tienes conciencia de que jamás se materializará y que no lo hará bien porque la persona que ama platónicamente no quiere (probablemente porque el ideal que se ha formado en su mente siempre será mejor que lo que puede encontrar en la realidad: un amor que vive en tu imaginación es tal y como tú quieres que sea, por lo que puedes hacer desaparecer todo lo malo: las discusiones, el miedo al abandono o a que se acabe el amor, al engaño…) o bien porque, por el motivo que sea (tu amor idealizado es homosexual, o alguien a quien sólo has visto un instante en un bar, el autobús, un semáforo, el centro comercial…, un amigo de toda la vida, el novio de una amiga, un famoso de la televisión, tu vecino del 1º, un compañero del trabajo…etc) su materialización es imposible o, como mínimo, demasiado dificultosa y complicada.

Además, hay otra cuestión importante y es el hecho de que el amor platónico es más emocional y pasional que físico (incluso puede que no pienses, en ningún momento, en esa persona como objeto sexual y físico del amor), en el que prevalecen los sentimientos, los pensamientos y la fantasía, que sólo se hace realidad en nuestra imaginación y nos gusta que sea precisamente así: real sólo a través de la creatividad que cada uno es capaz de desplegar en su mente.

Es un amor idealizado y soñado, que forma parte de cada uno pero que, incluso, deseamos que jamás se materialice porque, probablemente, perdería todo su encanto porque, y aquí creo que es donde está el quid de la cuestión, es más que probable que tengamos miedo de confirmar que ese ser perfecto y que hace y siente justo como queremos que lo haga, según nuestros propios deseos, porque vive en nuestra fantasía, nos decepcione y desilusione a través de su propia realidad más mundana. Aunque, claro, siempre podemos ser optimistas y arriesgarnos porque quizás la realidad supere nuestras expectativas a pesar de todo.

De todas formas, podríamos considerar que todo amor es platónico al principio, porque no es inmediatamente materializable, sino que esto se daría, en todo caso, con el tiempo, independientemente de que sean días, semanas, meses o incluso años. Porque, en definitiva, sólo el tiempo es quién puede decirnos si un amor platónico puede hacerse realidad o no, puede materializarse e, incluso, convertirse en “amor verdadero” (seguro que esto también traerá cola y generará polémica).

Además, no hay que olvidar que tener un amor platónico hace la vida más interesante, menos triste y aburrida, porque mantiene viva la ilusión y la esperanza. Aunque sólo sea por eso, merece la pena el tener y mantener un amor platónico, al menos mientras no exista uno real.

Ya sé que no he aclarado absolutamente nada y que en los grandes temas de la vida es imposible llegar a una conclusión satisfactoria porque, de ser así, ¿sobré qué discutiría el ser humano?. Al menos, espero que sirva para algo.

 

Amores Platónicos

( publicado el 1 de agosto de 2008 )

Hoy una amiga me ha recordado los amores platónicos. Esos amores ideales que viven tan solo en tu imaginación, una especie de amor espiritual y totalmente puro que se puede sentir tanto hacia una persona a la que ves a diario pero con la que nunca has cruzado una palabra o que puedes experimentar con un amigo por el que sientes algo más que amistad pero que es diferente al amor tal y como lo entendemos en nuestra vida diaria.

Fue Platón, a través de la clasificación de los tipos de amor en sus “Diálogos”, quien concibió este tipo de amor que se expresa de una forma intelectual y no física. Es, en definitiva, el amor por la belleza absoluta, que siempre está idealizada.

Hoy día un amor platónico es aquel que es inalcanzable y que, por lo general, se mantiene en nuestro ideal para siempre aunque de una forma que, gracias a Dios, no duele, porque desde el inicio eres consciente de que es amor idealizado e idealista, “platónico”, inalcanzable, irrealizable, imposible de materializar por el motivo que sea. Pero, a pesar de todo, no te importa, porque lo asumes como tal desde el principio y no es exactamente como un amor no correspondido (estos sí duelen, aunque por ahí leí una vez que duele más el amor correspondido que el no correspondido, y creo que es cierto), sino que es otra cosa.

Todo esto viene a que mi amiga me ha recordado hoy a mi amor platónico. Al decirme que, de pronto, hoy ha tenido noticias de un amor platónico al que no ve desde el colegio, me he acordado de Jesús.

Yo tenía 12 años cuando lo conocí. Él era un año mayor que yo, estudiábamos en el mismo colegio e íbamos juntos a clases de artes marciales. Además, su hermana era amiga mía del colegio. Entonces no sabía que era un amor platónico porque era pequeña para tener conciencia de ideas filofósicas de semejante magnitud. Así que, simplemente, me gustaba y punto. Nos veíamos todos los días y, obviamente, apenas si hablábamos: sólo alguna que otra vez a través de su hermana o en las clases de taekwondo. Pero eran niñerías de púberes.

Desde luego, no era uno de esos amores que te quitan el sueño y te duelen. Era, simplemente, un sentimiento idealizado, puro y precioso que vivía en la imaginación de una pre-adolescente pelín tímida para ese tipo de cosas.

Poco después. él terminó la EGB (sí, así de mayor soy) y ya sólo nos veíamos en las clases de taekwondo. Un año después, fui yo quien terminó y empezó BUP en un colegio de cuyo nombre no quiero acordarme…Y con las presiones de los estudios, la carrera que quería hacer, etc, dejé las artes marciales y, por extensión, dejé de verlo.

De vez en cuando lo veía por el barrio y el corazón siempre me daba un vuelco. Luego pasaba un par de días visualizándolo en mi mente y caía de nuevo en lo más profundo y oculto de mi cabecita para permitirme seguir con mi vida.

La última vez que lo ví fue un par de años después de terminar la carrera, en el autobús…y entonces fui consciente de que se trataba de un amor en el sentido platónico del mismo. De nuevo me dio un vuelco el corazón y en mi imaginación, él seguía siendo perfecto.

No sé en qué momento me olvidé total y absolutamente de él, relegándolo, durante años, a un oscuro rincón de mis recuerdos infantiles…pero hoy mi amiga ha devuelto ese recuerdo a mi realidad: me ha arrancado una sonrisa y me he preguntado “¿Qué será de él? ¿Estará casado? ¿Tendrá niños?…” Y, curiosamente, su rostro se ha dibujado con tal claridad en mi mente que hasta me he sorprendido un poco.

Sería genial cruzarme con él, de pronto y durante un minuto, en cualquier parte de Sevilla o de cualquier ciudad del mundo. Sólo por ver si su sonrisa sigue siendo la misma.