Las Cosas De Altisidora

Todas estas malandanzas te suceden, empedernido caballero, por el pecado de tu dureza y pertinacia; y plega a Dios que se le olvide a Sancho tu escudero el azotarse, porque nunca salga de su encanto esta tan amada tuya Dulcinea, ni tú la goces, ni llegues a tálamo con ella, a lo menos viviendo yo, que te adoro.

Cambios 15/07/2011

Filed under: Pensamientos Profundos — altisidora @ 13:08
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Hace tantos meses que no escribo en el blog que pensaba incluso que me habría olvidado de las claves de acceso. Pero no: no las he olvidado.

En este tiempo han cambiado muchas cosas. Me despidieron, en octubre, de la empresa en la que llevaba trabajando cuatro años y medio: ?estamos en previsión de pérdidas y hay que recortar personal?. La verdad de aquello era que querían recortar personal, pero la previsión de pérdidas era la excusa que le dio Zapatero para invitarme a irme racaneándome 6.000 euros de la indemnización que me correspondía por echarme porque les dio la real gana y punto. Digan lo que digan de pérdidas económicas y demás mentiras. ¿Por qué la previsión de pérdidas era una mentira cruel? Porque los denuncié. Total, lo más que pasaría era que me quedaría con mi indemnización de 20 días por año trabajado. No me costaría nada por ser sindicalista desde hace muchos años (desde 2004, para ser exactos). Y aunque no lo fuera, merece la pena pagar 250 euros y llevar a juicio a la empresa que no quiere pagarte lo que te corresponde por tus años de dedicación a su causa y enriquecimiento (los juicios laborales no tienen costas y sólo hay que pagar los 250 euros de apertura de expediente que, en caso de estar sindicado, te ahorras. Si logras que te paguen tus 45 días, sólo tienes que pagar al sindicato un 10% de esa ganancia, 1% si llevas más de 5 años sindicada. Si no ganas, no le pagas el 10% de nada).

El caso es que los denuncié. Llegó el acto de conciliación y en un acto de poca vergüenza desmesurada me ofrecieron 5 días más por año. Dije que no, por supuesto. Eran o los 45 días o los 20, pero en este último caso si lo decidía un juez y no un empresario que sólo quiere ganar más y más a costa de la situación del país y sus ciudadanos. Me volvieron a llamar para ofrecerme 33 días y dije que o 45 o a juicio. Y tras un rollo sobre que la empresa podía demostrar que estaba en previsión de pérdidas y preguntas incómodas sobre qué ganaba yo metiéndome en follones de juicios (mucho más que vosotros, eso seguro) y no sé qué tonterías más, logré mi objetivo. Acojonar al empresario de turno: si iba a juicio y me daban la razón, me pagaba los 45 días más los salarios de tramitación. Así que se acabaron bajando los pantalones: mis 45 días y se quitan de problemas.

Tras irme al paro, lógicamente empecé a buscar trabajo. Y mientras llegaba y no, me apunté a clases de italiano (ya tengo mi diploma de nivel A-2, según la nomenclatura común de la UE) y solicité una beca para ser monitora de divulgación científica. Se trataba de un programa que concedía la Junta de Andalucía (hablo en pasado porque esta convocatoria de la que disfruto es la última) para que periodistas divulgasen la ciencia en medios de comunicación. Presentación de méritos (un montón), un par de pruebas (en plan examen) y una entrevista personal. La superé: fui una de los 7 elegidos entre un buen puñado de personas. Era una beca, pero remunerada (¡por encima del sueldo mínimo interprofesional!), con un mes de vacaciones, de un año de duración y por cinco horas de trabajo al día de lunes a viernes.

Aquello no empezó bien: me tocó ABC de Sevilla pero aquello no pudo ser. Alguien en ABC decidió que no estaba el horno para bollos en la redacción y que mejor no contar con monitor este año. Y me buscaron ubicación de emergencia: Diario de Sevilla. Allí ya había un monitor. Ahora seríamos dos. Yo, presuntamente, para todo el Grupo Joly.

Y tampoco continuó bien. Me costó amoldarme, acostumbrarme, y mis compañeros de mesa y sección mucho no ayudaron. Hasta que tomé la decisión de pasar del mundo a mi alrededor e ir a mi bola, lo pasé mal. Luego llegó el problema con los temas: debía escribir de innovación y ciencia, pero si te colocan en la sección de Economía se complica tu existencia sobremanera. Así que, básicamente, me dedico a escribir sobre empresas de base tecnológica y empresas TIC. Aunque he hecho cosas chulas, como un reportaje sobre el uso comercial de las algas y un profesor de Biología que ha montado una empresa de cría de caracoles para repoblar la Sierra de Gádor (Almería) y, de paso, comercializar estos bichitos tan simpáticos para el consumo humano.

Mientras tanto, sigo buscando trabajo. Hace poco fui a una entrevista para una revista de agricultura. Fui una de los 40 seleccionados entre 400 curriculums. Pasé esa primera selección y me encargaron un análisis (defectos y mejoras) de la revista en cuestión. Y también pasé esa selección. Luego me encargaron maquetar y escribir un reportaje. Y algo me dice que esa selección no la pasé. Había que mandarlo antes del martes 5 de julio a las 2 de la tarde y hoy, más de una semana después, sin noticias de Dios. Digo del empresario.

 

Y sigo en Diario de Sevilla. Haciendo lo que se puede y sintiéndome la eterna becaria con 32 años. Pero es lo que me ha deparado la vida. Ahora, mi objetivo es preparar y aprobar las oposiciones a profesor de lengua y literatura de secundaria que, supongo, se convocarán en 2012. Ya estoy apuntada a la academia, que empieza en septiembre, e incluso he empezado a estudiar, que el tiempo apremia. Se hará lo que se pueda.

De paso, recuperaré el blog, donde puedo escribir de lo que me venga en gana sin que nadie me corrija los textos y haga sus aportaciones de supuesta mejora.

Ah! Y me he independiczado: desde febrero vivo con mi fantástico novio. 😀

 

Cuánto trabaja un funcionario 19/08/2010

Filed under: Actualidad — altisidora @ 18:34
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Cuando la polémica sobre la bajada de sueldos de los funcionarios para hacer frente a la crisis estaba presente, a diario, en todos y cada uno de los medios de comunicación y blogs de actualidad de este país quise mantenerme al margen, porque me enciendo, ataco y los daños se esparcen por todas partes. En caliente no es recomendable dar opiniones…

Pero es que hoy me hierve la sangre y mucho. Mi compañera funcionaria lleva hora y media de cháchara con otra amiga funcionaria. Y me explico.

Desde el 9 de agosto estoy sustituyendo a un ‘externo’ en una de las Consejerías de la Junta de Andalucía. Este organismo tiene un contrato con la empresa para la que trabajo en función del cual una persona realiza allí una serie de tareas relacionadas con su web. Como la persona que mi empresa tiene ‘destinada’ aquí se encuentra de vacaciones, yo estoy sustituyéndola, porque, lógicamente, la Junta paga por un servicio y quiere que se le de, independientemente de vacaciones y cuestiones varias del trabajador habitual encargado de dichas labores.

No es la primera vez que vivo de cerca el trabajo de un funcionario de la Administración Pública ya que he estado en otros organismos a través de mi empresa para realizar servicios de creación y gestión de contenidos en sus portales web. Y porque no es la primera vez que lo vivo, sé de lo que hablo.

Me hace gracia que muchos funcionarios se diesen golpes de pecho en foros de diarios digitales, en secciones de Cartas al Director de periódicos, en reportajes varios sobre ‘su situación’ y en fallidas manifestaciones, porque trabajan mucho, no cobran tanto como creemos y encima les reducen el sueldo un 5%.

No sé cómo y cuánto trabajarán otra clase de funcionarios tales como médicos, bomberos, policías o profesores, pero sí sé cómo y cuánto trabajan los funcionarios que se encuentran en consejerías, empresas públicas y ventanillas varias. La respuesta es que, en una gran proporción, poco. Trabajan poco. Y encima no saben hacer la ‘o’ con un canuto y siempre están quejándose.

Recuerdo cómo estando en cierto organismo autonómico había compañeras funcionarias que, a media mañana, y sin despeinarse, soltaban un alucinante “bueno, voy a darme un paseito que estoy muy estresada” y a su vuelta traían bolsas de El Corte Inglés, Zara o cualquier tienda que se los hubiera puesto a tiro durante ‘su paseo’.

Conclusión 1ª: A algunos funcionarios les paga la Administración Pública por ir a pasar el tiempo de tiendas. Qué bien. Ojalá mi trabajo fuese el mismo.

Mi situación, parte 1ª: Si yo, como empleada del sector privado necesito desestresarme tengo, por convenio, 5 minutos de pausa visual por hora trabajada. Vamos, como mucho me da para ir por un refresco, estirar las piernas sin salir de mi edificio por supuesto o, si fumase, echarme un pitillo en la puerta.

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En el mismo organismo, los compañeros decían que ellos hacían las cosas despacito y que el resto no corriese, que el trabajo tenía que durar mucho tiempo o, de lo contrario, les mandarían más cosas que hacer. ¡¡¿?!!

Conclusión 2ª: La Administración Pública es lenta porque sus trabajadores no quieren estresarse, no sea que les dupliquen las tareas a los pobres.

Mi situación, parte 2ª: Estoy sometida a unos plazos de entrega que hay que cumplir sí o sí, aunque tenga que echar horas extra, que no me pagan, y me reviente la cabeza de la presión por aquello de “si no lo haces bien y en tiempo, las consecuencias para ti podrían ser nefastas” (es decir, eufemismo del paro y el INEM).

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Luego están los desayunos. ¡Ay, los desayunos! Esa hora, hora y pico, según los casos, que se pasan de tertulia ante un café y una tostada porque, de nuevo, están muy estresados y es el único momento (¡¿?!) de relax que tienen en todo el día. Da igual que sus ventanillas estén vacías, no importa que en su departamento sean 2, 3 ó 10 personas, porque todos bajan a la vez dejando, durante hora y media, solo dicho departamento/ventanilla. Ruega para que no necesites de ellos durante su hora del desayuno, porque te hartarás de esperar.

Conclusión 3ª: Si trabajan 7 horas al día (ahora, en verano) y pasan 1 desayunando…¿por qué les pagan por 7? Si están tan estresados, ¿por qué la Administración Pública no soluciona el problema? Por cierto: ¿tanto se tarda en comerse una tostada y beberse un café?.

Mi situación, parte 3ª: Tengo 25 minutos para desayunar; además, tengo que picar a la salida y a la entrada, para que quede constancia del tiempo de más que haya podido tardar. Por cierto, tengo esos 25 minutos porque mi empresa, en uno de los escasos gestos de buena voluntad que tiene con sus trabajadores, nos los tiene reconocidos. Con el convenio en la mano son 5 minutos por hora trabajada y punto.

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Luego están los problemas que muchos de ellos tienen con cosas básicas para el tipo de trabajo que realizan tales como uso del Word, del excel o del correo electrónico. No entiendo cómo personas que se pasan el día ante un ordenador apenas saben cómo abrir un documento de Word o cómo buscar archivos en un PC. Menos mal que tienen Windows porque si fuese Software Libre ya se habrían suicidado en masa.

Y el correo electrónico, ese gran desconocido que siempre tienen cerrado. Saben que hay un icono en el escritorio de su ordenador que les abre las puertas a la comunicación instantánea por escrito…pero si quieres algo de ellos y, sobre todo, si es urgente, llámalos por teléfono (con un poco de suerte no estarán desayunando ni estresados) porque jamás leerán tus correos.

A veces darás con gente honrada que te dirá “ay, es que nunca me acuerdo de mirar mi correo” (a pesar de que la Junta le da una cuenta a cada empleado, independientemente de que sea funcionario, contratado o externo…¡hasta yo tengo una por trabajar esporádicamente para ellos!). Y otras veces se te quedará cara de gilipollas mientras te dicen “A mi no me has mandado nada”.

Conclusión 4ª: Son administrativos y ni siquiera saben ofimática. Te mienten en tu cara para no quedar como los flojos e inútiles que son en muchas ocasiones.

Mi situación, parte 4ª: Yo hago más que ellos por menos dinero y encima si me estreso no me quejo. Soy usuaria experta en Office porque no me quedó más remedio que aprender si quería hacer bien mi trabajo. Siempre tengo abierta mi cuenta de correo corporativa porque es herramienta indispensable para mi trabajo diario.

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Nunca, bajo ninguna circunstancia, quieren aprender a hacer algo nuevo, no sea que, entonces, tengan que trabajar. Ejemplo: un nuevo portal web para un organismo público. Todo muy chulo, muy bonito, dirigido al ciudadano, donde puedan encontrar todo lo que buscan sin tener que desplazarse al organismo ni llamar (eso, de paso, así logran trabajar menos). Pero claro,  ese servicio al ciudadano hay que mantenerlo. Y ahí vienen las quejas: que si no tengo tiempo (desayuna en menos tiempo), que si el gestor es difícil de utilizar (para eos te estoy dando un curso), que si no hace las cosas como yo esperaba (haber contestado a los formularios que se enviaron durante el desarrollo del proyecto), que si el portal anterior me gustaba más (claro, porque lo mantenía el informático, ¿no te jode?), que si esto no entra en mis funciones (pero el mundo avanza y las funciones se amplían y/o modifican), etc.

Conclusión 5ª: Ellos estudiaron para pasarse el día tocándose la punta de la nariz y no vengas tú desde el sector privado a decirles que, ahora, tienen que mantener un nuevo servicio de utilidad para la ciudadanía. ¡Que le den al ciudadano y aprueben oposiciones! (sarcasmo).

Mi situación, parte 5ª: Tengo que escuchar cómo estos funcionarios me faltan al respeto porque yo soy algo así como el demonio que quiere hacerles trabajar y una niñata no va a decirles lo que tienen que hacer.

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Perder el tiempo es otra de sus aficiones favoritas. Más allá de los desayunos larguísimos o los paseitos que desestresen también hay que aprender a perder el tiempo desde tu puesto de trabajo.

¿Cómo? Muy fácil: una de las funcionarias que, actualmente, está sentada muy cerca de mi se pasa buena parte de la jornada laboral charlando con otra amiga funcionaria. Esta última la visita, se sienta en su sitio, hacen como que trabajan y hablan ¡de plantas! (sí, sí: de lo bonito que tiene el poto o que se le ha estropeado el rosal o que el otro día compró un tronco del Brasil monísimo y muy baratito).

Otra variante de la pérdida de tiempo y hacer como que trabajas es jugar a alguno de los millones de juegos que ofrece Internet (dato curioso: en la Consejería en la que me encuentro han bloqueado esta página mientras que en mi empres ano tenemos páginas bloqueadas…¿será porque en la empresa privada no hace falta porque sabemos que, obviamente, no vamos a jugar al mahjong?).

Conclusión 6ª: Con mis impuestos se les paga un sueldo vitalicio a señoras tertulianas y a viciados del Tetris on line, no sea que trabajando pierdan los ojos o algo.

Mi situación, parte 6ª: Me pagan por trabajar y eso hago. Los días que no tengo carga de trabajo me desespero porque no me siento productiva, me aburro y leer el periódico está bien durante media hora, no todo el día.

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Otras veces, estos funcionarios aprovechan el tiempo, claro que sí, pero no por y para el bien de la ciudadanía para la que trabajan sino para ellos mismos. Y así llegamos a los funcionarios que, en horario de trabajo, aprenden idiomas, hacen sus cursitos (y no me refiero a aquellos a los que la Junta les obliga), se mantienen informados de lo que ocurre en el mundo, controlan a sus hijos, se interesan por la salud, vía larguísima llamada telefónica, de todos sus familiares y amigos, etc.

Conclusión 7ª: Con los recursos de la Administración Pública y el tiempo y el dinero de los ciudadanos se ‘ponen al día’ (excepto en cuestiones informáticas, no sea que por aprender a usar el Word les den más trabajo) a nivel personal.

Mi situación, parte 7ª: los cursos los hago fuera del horario de trabajo, incluso cuando son impuestos por la empresa se imparten fuera de la jornada laboral. Y claro que llamo por teléfono a alguien si quiero, pero si es urgente o necesario y no ‘por pasar el tiempo’.

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No digo que todos los funcionarios sean iguales, que sé que no lo son porque también he visto y he coincidido con muchísimos muy trabajadores; pero todo lo anterior demuestra que hay exceso de funcionarios en nuestro país. ¿Por qué?. Fácil: Si trabajan poco, es que no hay trabajo. Entonces, ¿por qué hay 4 funcionarios donde con uno habría de sobra?

Otras cuestiones:

  • Si están estresados siempre, que les den las bajas permanentes y así se relajan, y sus plazas que no sean cubiertas con otros vagos potenciales.
  • Si tardan una hora en tomar el desayuno, que luego recuperen esa hora de trabajo.
  • Que no se permitan que todos los funcionarios de un mismo departamento se vayan a la vez, dejando desatendidas sus funciones y a sus clientes, que somos los ciudadanos.
  • Que bloqueen todas las páginas de juegos, las redes sociales, los servicios de mensajería instantánea y todo aquello que les reste tiempo de su actividad laboral. Si son niños pequeños, habrá que tratarlos como tales y prohibirles las cosas.
  • Que se controlen las pérdidas de tiempo dedicadas a tertulias y/o asuntos personales.
  • Que se les obligue a aprender Ofimática, que, al fin y al cabo, es su herramienta fundamental de trabajo.
  • Que se les obligue también a asumir sus nuevas tareas y funciones sin tener que soportar absurdas pataletas de trabajador acomodadísimo que pega muy pocos palos al agua.
  • Que puedan ser despedidos, en igualdad de condiciones que los empleados del sector privado, cuando no rindan o cuando comentan faltas que, en otros ámbitos, son consideradas graves.
  • Que arrimen el hombro como todos: si tu empresa es la Administración Pública y ésta está en crisis, tienes que asumir la reducción de sueldo sin rechistar. A nosotros, directamente, nos despiden. Ojalá ofrecieran reducciones de sueldo en vez del paro indefinido.

Y no me vale ningún comentario demagogo que se ha podido leer en foros o escuchar en la calle del tipo “Si quieres privilegios, prepárate unas oposiciones como hice yo”. Claro, y que t0dos los españoles seamos trabajadores públicos, ¿no? Qué idea más brillante por favor. Como si eso fuera posible. El país se hundiría en ¿2 meses? Porque que me expliquen a mi de dónde iba a salir el dinero para pagar si un 90% de la población en edad de trabajar aprobase unas oposiciones y lograse plaza.

No se trata de que sea más fácil no sacrificar dos años de tu vida para aprobar una oposición. Se trata de cordura: no todos nos podemos dedicar a lo mismo porque de todo tiene que haber en el mundo. Y se necesitan camareros, albañiles, periodistas, abogados…y un largo etcétera para que el país crezca y produzca riqueza.

Aparte, aprobar una oposición no te asegura la plaza, y siempre habrá gente que se quede fuera, así que el comentario se hunde por su propio peso.

También ha sido durante estos meses comentario frecuente entre los funcionarios el de “Cuando no había crisis no te quejabas por no ser funcionario, eh? cuando ganabas más dinero en lo privado que en lo público”. Bueno, eso es una falacia de campeonato.

Quizás los arquitectos y los albañiles, así como todas las profesiones relacionadas directamente con la construcción, habrán ganado dinero a espuertas durante el boom inmobiliario.Pero yo sigo teniendo el mismo sueldo que tenía cuando el boom, no me dedico a ningún sector relacionado con la construcción y tengo una carrera que tuve que aprobar con esfuerzo para obtener el título. Así que no: no me dediqué a ganar dinero a mansalva en vez de sacrificarme estudiando para ser funcionario.

Yo estudié también, mi carrera, periodismo, que era lo que quería ser y hacer en la vida, y no me fui a hacerme de oro y comprarme un BMW y un keli con piscinón que ahora no puedo pagar. Tengo un Ibiza y aún vivo con mis padres.

Lo que necesitamos son más emprendedores y menos españolitos cuya única meta en la vida es ser funcionario (para vivir la vida con trabajo fijo para siempre) o controlador (para ganar sueldazos escandalosos y presionar al Gobierno de turno).

Y no se trata de alegrarse porque le bajen el sueldo ni mucho menos, no me alegro en absoluto, pero sí considero que deberían poner los pies en la tierra y tener en cuenta que tienen privilegios con los que el resto de mortales apenas si podemos soñar y que ellos también tienen que hacer un esfuerzo, por el bien de todos.

 

El periodista que no quiero ser 10/08/2010

No quiero ser como William Randolph Hearst, alias Ciudadano Kane (¡Rosebud, mi Rosebud!), inventor de la prensa sensacionalista y quien destrozó la imagen pública y la carrera de Roscoe Fatty Arbuckle movido por sus ansias de alcanzar y dominar el 4º Poder, o sea, la información, el periodismo.

Logró el monopolio periodístico en EEUU, con 28 periódicos y 18 revistas, además de alguna emisora de radio e, incluso, una productora de cine. Y no contento con todo eso encima se permitía, según dice la Wikipedia al menos (que no pecaré yo de no contrastar cuando me estoy quejando de eso precisamente), ser xenófobo, dar su apoyo al gobierno nazi, presuntamente matar a Thomas Harper Ince (al parecer por error porque a quien deseaba matar era ¡A Charles Chaplin! liado con la que también era su amante, la actriz Marion Davies) y allanarle el camino a ese tal Senador McCarthy, sí, el de la Caza de Brujas…porque, al parecer, ser comunista es como ser el Diablo.

No quiero ser de aquellos que hacen suya esa repugnante frase “No dejes que la verdad te estropee una buena noticia” porque así se venden más periódicos, y a la contrastación de fuentes, el intento de objetividad en la medida de lo posible y el rigor periodístico se lo pasan por el arco del triunfo. O, como decía el propio Hearst “Yo hago las noticias“, toma ya: eso sí que es un alarde de buen periodismo, fiel a la realidad, “así son las cosas y así se las hemos contado“. Las cosas eran como quería el Ciudadano y punto. Para eso controlaba el poder de la información.

Dicen que fue Kane quien logró que perdiésemos Cuba, al acusar a España en sus medios del sabotaje del Maine y solicitar al presidente McKinley iniciar la guerra. Pero bueno, no quiero ser como él no porque perdiésemos Cuba, sino por mentiroso, incendiario, falto de rigor, mal periodista, sensacionalista, porque gracias a él hoy tenemos Sálvame (el deluxe y el ¿normal?, quiero decir…diario), DEC y un montón de basura en la tele, así como por escrito (gracias a Dios aquí no hay periódicos sensacionalistas como, por ejemplo, e Reino Unido, por mucho que algunos digan que un par de periódicos de tirada nacional a veces lo son, amén de cierto canal de TV con edición digital, claro).

Personas como Hearst son las que iniciaron la mala fama que hoy tiene, en general, una bonita profesión, aquella cuyo fin te dicen en la facultad que es ‘”informar, formar y entretener“…por supuesto siempre contrastando fuentes, buscando la objetividad dentro de la subjetividad que es innata y propia al ser humano (porque yo soy subjetiva, de eso se trata la individualidad del ser humano).

Y no alcanzo a comprender por qué  el premio de periodismo más prestigioso del mundo lleva el  nombre  de su mayor rival en la época, Joseph Pulitzer, que tampoco era precisamente un periodista ‘honrado’, puesto que era tan amante de los escándalos y del amarillismo como el primero. Ah, vale, ya sé el por qué del nombre del premio…¿será porque “poderoso caballero es Don Dinero“? que diría Quevedo si levantase la cabeza (probablemente para volver a morir al instante viendo cómo está España).

Tampoco quiero ser como todos aquellos periodistas que siguen empeñados en seguir el ejemplo de malos periodistas anteriores, difamando, mintiendo, incendiando a la opinión pública, ocultando información, desinformando casi siempre, defendiendo sus posturas aunque esté más que demostrado que se equivocan.

Y no quiero ser como los contertulios de los programas-basura, digo, del corazón, la mayor parte de ellos sin oficio ni beneficio, excepto haberse liado con un famoso o famosa (qué líos de faldas o de pantalones más rentables logran algunos), haber estado en un reality-show de esos que son como la vida misma, haber trabajado para alguien de presencia frecuente en el papel cuché, y mil historias rocambolescas más que los convierten en ¿aptos? para hablar del corazón.

Y, con todos mis respetos hacia su trabajo y su labor, tampoco quiero ser como los compañeros periodistas dedicados a ese corazón, a esa prensa rosa, que empiezan persiguiendo, alcachofa en mano, para luego entrevistarlos en lujosos platós ‘rosa’,  a tonadilleras, politiquillos, nobles varios, futbolistas estrella, toreros, sus mujeres, sus amantes y sus padres (y las amantes de sus padres), cualquiera convertida en pseudo-estrella mediática por haberse liado con el famosete de turno o tener un hijo (o varios) suyos, famosos de los de ‘toda la vida’ y que ni siquiera ya sabemos por qué son famosos, pero los perseguimos, porque venden WC de diseño, porque hace 20 años aparecieron 6 veces en un programa de moda, por pijas, por ser viudas alegres de vida disipada, por ser hija y/o madre también de torero-actor-cantante del año 4 Antes de Cristo liada una y mil veces con otros tantos toreros, actores, cantantes, cubanos sin escrúpulos (o de cualquier otra nacionalidad, incluidos españolitos sin escrúpulos) y demás faranduleo que gana dinero a espuertas por vender sus intimidades un millón de veces y que luego agreden y/o se querellan contra periodistas que hacen su trabajo, aunque su trabajo nos parecezca prescindible o imprescindible (según gustos de cada uno), porque ellos venden hasta el color de su ropa interior cuando les interesa, no cuando el periodista quiere. ¿Acaso si vendes tu vida, la de tu familia y hasta tu alma a la prensa del corazón pretendes que no te persigan?.

Si alguien se siente ofendido u ofendida, lo siento: simplemente, es lo que yo NO quiero ser.

 

Un bonito regalo

Hace poco alguien me regaló algo para mantener siempre viva mi creatividad, alimento para mi mente siempre en funcionamiento y algo que, a pesar de ser pequeño y, a simple vista para la mayoría, de poco valor, deseaba muchísimo porque para mí sí que tiene ese valor que muchas personas no alcanzarán a comprender. Y aún tiene más valor para mi al venir ese regalo de la persona que vino.

¿Qué fue eso ‘tan misterioso’ que me regalaron? Simplemente, un cuaderno Moleskine, sí, de esos para notas que llevan una goma para mantenerlo cerrado.

Este cuaderno está creado a imagen y semejanza de los que utilizó Bruce Chatwin, escritor de viajes, durante todas sus aventuras. Y, al parecer, también es el tipo de cuaderno que Picasso, Hemingway o Van Gogh utilizaban para tomar sus notas.

Por ahí he leido que es el cuaderno que utilizan algunos mediocres para igualarse en grandeza a unos cuantos genios, objeto de culto entre pedantes e intelectualoides (ésta es la conclusión que saco de lo leido) que se dejan ‘engañar’ por una empresa que fue fundada en 1996 (lo que hace imposible que Picasso, Hemingway o Van Gogh utilizasen los Moleskine) y que sacan un provecho enorme de un falso mito al ‘módico’ precio de 10-13€ la unidad. Eso es marketing. Puede que no sea verdad, pero cada uno que se deje engañar si así lo desea.

Puede que existan pedantorros, probablemente mediocres (o no) que utilicen los Moleskine porque antes los usó Hemingway (que no es precisamente un ejemplo a seguir: amante de los toros, borracho y suicida…oye, y que cada uno sea lo que desee ser), pero mis ganas de tener una libretita de estas también se basan en una cuestión romántica pero distinta.

Me importa un pito si Van Gogh escribió notas o no en un cuadernito como este, porque tener uno presuntamente igual no me va a convertir en un genio de la pintura (hay que ser cazurro para creer que el talento se obtiene mágicamente al comprar algo que pudo utilizar un genio de lo que fuera…es como si me compro unas Air Jordan porque pienso que así saltaré un par de metros y haré canastas impresionantes, a la par que me gano un par de anillos NBA).

Si deseaba un Moleskine es porque resulta comodísimo para anotar cualquier cosa que me venga a la cabeza, ya sea un pensamiento profundo o una dirección que me acaben de dar y necesite. Y la cuestión romántica en mi caso es, simple y llanamente, el periodismo: un Moleskine es bastante periodístico, cómodo, fácil de transportar, de calidad…y me recuerda a los cuadernos de notas de los periodistas antiguos, esos de los que tenemos una visión idealizada: gabardina, sombreno, pluma…y cuaderno pequeño, negro y cómodo.

¿Me convierte eso en una periodista mediocre que cree que usar un cuaderno como este me convertirá en una suerte de Bernstein o de Woodward a la española y en femenino? Pues yo no me considero mediocre en absoluto y soy consciente de que el hábito no hace al monje y un cuadernido de 10€ y tapas negras no me convertirá en la persona que descubra un nuevo Watergate o gane un Pulitzer, pero, aún así, yo me siento un poco más periodista llevándolo en el bolso porque la noticia puede estar en cualquier parte…

Gracias por el cuadernito. 😀

 

¡Ánimo Carbonero! 24/06/2010

Yo, como mujer y periodista, quiero mostrar desde aquí mi soliradirad a Sara Carbonero, a la que se ha culpado de la derrota de España frente a Suiza porque, parece ser, desconcentraba a su novio el portero Iker Casillas. Ya, claro, pues como muy bien ha dicho Casillas: todos los jugadores tienen a sus novias y esposas sentadas en palcos de lujo en el estadio y a ninguna de ellas le han achacado la derrota vergonzosa de ‘la mejor selección del mundo’ contra una Suiza que, de inicio, tenía la consideración de ‘mantas’.

Carbonero ha ido a Sudáfrica a hacer lo que más le gusta y mejor sabe hacer: informar de deportes y, concretamente, del mayor acontecimiento futbolístico del año, ¡un Mundial! Para ella es una oportunidad única en su vida profesional y, sin embargo, se está empañando su labor con todos los rollos del ‘Efecto Carbonero’.

Me pregunto qué pasaría si fuese al revés, es decir, si se tratase de una competición femenina deportiva y el novio de una competidora fuese periodista e informase del evento…en ese caso ¿también sería la culpa del hombre periodista por desconcentrar a su chica deportista? Apuesto a que no: en ese caso también la culpa sería de la mujer, de estar más pendiente de ‘su hombre’ que de su trabajo.

Vivimos en un mundo machista: ni siglo XXI ni igualdad ni tonterías. El mundo es machista y punto. Y el periodismo deportivo aún lo es más, sobre todo si se trata de fútbol.

Ánimo Sara, lo estás haciendo fenomenal y eres un ejemplo a seguir para muchas jóvenes periodistas que sueñan con llegar a ser periodistas deportivas. Si la Selección perdió fue porque le sienta muy mal cargar con la presión de ‘favorita’ o por cualquier otra razón y no porque tú informases del encuentro a pocos metros de la portería de Iker. De haber sido así, le habrían metido un chorro de goles y no uno solo.

 

Sin palabras 19/05/2010

Elvira, tú ya lo has dicho todo en El País: PERIODISTAS

Esto va por todos mis compañeros de la promoción 1997-2001 de Periodismo de la, por entonces, Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad de Sevilla; por todos los compañeros con los que compartí redacción siendo becaria aquel verano del 2000 en ABC de Sevilla; por los compañeros que también tuve, un año entero, en El Correo de Andalucía; por la redacción de Odiel Información de 2004; por las amigas periodistas que tengo; por los conocidos que deseaban ser plumillas y lo lograron; por los estudiantes actuales de periodismo y por los que tienen que venir; por los periodistas retirados; por los que ven peligrar sus puestos de trabajo; por los que tienen auténtica vocación; por mi, periodista por vocación y titulación.

ÁNIMO que, como decía William Wallace, podrán quitarnos la vida (en este caso, nuestra pasión, que es nuestro trabajo como periodistas) pero lo que nunca nos podrán quitar es la libertad (de luchar por una profesión hermosa, nuestra libertad de opinión y de ejercer la libertad de información, de expresarnos).

 

Día Mundial de la Libertad de Prensa 03/05/2010

Filed under: Actualidad,Periodismo — altisidora @ 09:59
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En medio de una sangría de despidos en medios de comunicación, EREs a puento de hacerse efectivos, periodistas asesinados durante el desarrollo de sus funciones como informador, facultades de periodismo repletas de estudiantes a los que, desgraciadamente, les espera un futuro dedicado a cualquier cosa excepto a aquello para lo que decidieron prepararse, ‘comentaristas’ de dudosísima formación académica en programitas de la tele basura, persigue-famosos y un sinfín de cuestiones más relacionadas con el periodismo y los periodistas, celebramos hoy, 3 de mayo, el Día Mundial de la Libertad de Prensa.

“Fomentar la libertad de prensa en el mundo al reconocer que una prensa libre, pluralista e independiente es un componente esencial de toda sociedad democrática”

Somos la salvaguarda de la libertad de información, debemos luchar por nuestra independencia, la pluralidad, el buen hacer y la objetividad en la medida de lo posible. Recordad que nadie debería poder impedirle a un periodista expresarse. Por el bien de todos.