Las Cosas De Altisidora

Todas estas malandanzas te suceden, empedernido caballero, por el pecado de tu dureza y pertinacia; y plega a Dios que se le olvide a Sancho tu escudero el azotarse, porque nunca salga de su encanto esta tan amada tuya Dulcinea, ni tú la goces, ni llegues a tálamo con ella, a lo menos viviendo yo, que te adoro.

Cuando la versión es más famosa que el original 31/08/2010

La música, como el cine, nunca deja de versionarse y auto-homenajearse, pero hay veces en las que suceden cosas curiosas tales como que una versión sea considerada mejor que la original o que, como mínimo, todo el mundo piense y crea, a pies juntillas, que una versión es, directamente el original: ” Ah! ¿Pero hay una versión anterior? ¡No puede ser! ¡Yo pensé que ésta era la original!”

La versión de The Runaways (ahora de moda por las crepusculinas Kristen Stewart y Dakota Fanning son las protagonistas del biopic de la banda) de “I Love Rock n’ Roll” es más conocida que la original de The Arrows (pero no le preguntes a un adolescente, porque te dirá que la versión que mola es la de la Spears: ¡sacrilegio!).

The Beatles hicieron mundialmente conocida la canción “Please Mr Postman” y es que la música negra sigue siendo minoritaria y los de Liverpool los más grandes.

Mariah Carey popularizó “Without You”, original de Badfinger y que, en sus inicios, fueron considerados los sucesores de The Beatles (incluso grabaron con Apple Records) aunque eso nunca ocurrió, porque dos de sus compositores se suicidaron.

“The Man Who Sold The World” fue compuesta e interpretada originalmente por David Bowie, pero esta canción se encontró con una situación inesperada: formó parte del famosísimo MTV Unplugged de Nirvana, lanzado tras el suicidio de Kurt Cobain, y fue incluso sencillo del álbum. Nirvana es leyenda y Bowie sigue vivo, así que tenemos versión reconocida y ganadora.

A Joe Cocker le tocó interpretar una de las sintonías más famosas de la historia de la televisión, la de la serie “Aquellos Maravillosos Años”. La canción, “With A Little Help From My Friends” se convirtió en un himno generacional y una de las canciones más famosas de Cocker (junto a “You Can Leave Your Hat On”)…lo que pasa es que la canción no era de Joe Cocker, sino de The Beatles, escrita por la dupla Lennon/McCartney e interpretada por Ringo Starr. Por una vez, un alumno superó a los maestros…y de qué forma.

“Can’t Take My Eyes Off You” es un tema original de Frankie Valli pero que alcanzó la Gloria musical gracias al inimitable Frank Sinatra, La Voz.

Por último, destacar quizás la mayor curiosidad en lo que a covers más reconocidas que originales se refiere: “Proud Mary”.

“Proud Mary” fue escrita por Jon Fogerty, compositor, cantante y guitarrista de la Creedence Clearwater Revival (CCR), uno de los grupos de rock más influyentes de la música. Formó parte del álbum “Bayou Country” (1969) y se convirtió en el primer hit de la banda.

Pero esta mezcolanza de  rock, blues, soul y gospel quizás era más apropiada para otro tipo de voces…y ahí entraron en escena Ike & Tina Turner que hicieron su versión en 1971 y con la que el, por entonces, matrimonio, ganó un Grammy en 1972 (mejor interpretación R&B de duo o grupo), convirtiéndose, con ello, en una de las canciones más famosas de la Turner y que incluye en sus shows para deleite de sus fans.

Así, Jon Fogerty se encontró con que la primera buena canción que escribió en su vida (según sus propias palabras) era, a todos los efectos, de Ike & Tina. Y la gente se sorprende al saber que no es así. Y no me extraña, porque la versión del ex-matrimonio es un derroche de ritmo y energía.

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Me gusta el Gospel 16/02/2009

Me gusta el Gospel. Y mucho. Tanto, que uno de mis sueños es ir a misa en algún suburbio de Nueva York donde un maravilloso coro de Gospel haga de enlace directo entre Dios y mi espíritu. O, simplemente, me emocione. Porque soy de las que se le pone la piel de gallina escuchando la fuerza y el sentimiento de Nessum Dorma o de alguna versión de Amazing Grace.

[Yolanda Adams – Amazing Grace]

Surgido en las iglesias afroamericanas en el siglo XVIII, se hizo popular a partir de 1930 y alcanzó su punto álgido en los 40, cuando traspasó los escenarios puramente religiosos para llegar incluso a espectáculos ‘paganos’.

Se caracteriza por la utilización de coros llenos de armonía sobre los que destaca una voz principal a capella y, en la actualidad, por el acompañamiento musical con guitarras y bajos eléctricos e incluso tambores. Grandes de la música negra, como Al Green, Solomon Burke o la reina Aretha se han acercado, siempre, al Gospel a lo largo de sus carreras, introduciendo canciones religiosas en sus repertorios seculares.

A pesar de ser un género netamente nortemaericano, se ha extendido a aíses como Australia, Canadá, Noruega e incluso en España, donde tenemos el Institut de Gospel de Barcelona y coros Gospel en Madrid, Vigo, Salamanca, Valencia y León, entre otros.

Hoy día el Gospel ha traspasado fronteras musicales, en el sentido de que estrellas del pop y del rock han utilizado este recurso en multitud de temas musicales alejados, en esencia, de los cantos espirituales y religiosos. Así, hicieron uso del Gospel los Red Hot Chilli Peppers en “Under the Bridge“, Madonna en “Like a Prayer” (muy apropiado, dada la temática de la canción y el polémico video-clip), Prince en “Purple Rain” (por cierto, una de las mejores canciones que ha dado la música), Queen en “Somebody to Love“, Billy Joel en “River of Dreams” o la Creedence Clearwater Revival en su versión de “Sweet Home Alabama”.

Una de las canciones religiosas más interpretadas de todos los tiempos, incluyendo grandísimas versiones Gospel (Aretha Franklin la utiliza con asiduidad) es “Amazing Grace” o la Sublime Gracia que John Newton, antiguo esclavista inglés, escribió en torno a 1772 y que constituye un reflejo de la Gracia Divina descrita en I Crónicas 17:16 de La Biblia.

El Gospel incluso se ha atrevido con The Beatles (que no al contrario): así, en la maravillosa película musical “Across The Universe” (Julie Taymor, 2007) un coro gospel, con dos voces solistas (un niño y una mujer), interpretan, majestuosamente, la canción más espiritual, sin duda, de los de Liverpool: “Let It Be”. Una de las mejores versiones que he oido jamás del hit de McCartney. Además, está maravillosamente compenetrada con las imágenes que, en la película se muestran: una visita militar que trae nefastas noticias, movimientos civiles por los derechos de los afroamericanos en el Detroit de los 60 que desembocan en violencia y tragedia, dos familias desoladas por las muertes de sus respectivos hijos por distintos motivos pero igualmente absurdos (una guerra, violencia por perseguir la igualdad).

Impresiona y eriza la piel.

[Let It Be. Versión Gospel]