Las Cosas De Altisidora

Todas estas malandanzas te suceden, empedernido caballero, por el pecado de tu dureza y pertinacia; y plega a Dios que se le olvide a Sancho tu escudero el azotarse, porque nunca salga de su encanto esta tan amada tuya Dulcinea, ni tú la goces, ni llegues a tálamo con ella, a lo menos viviendo yo, que te adoro.

Serendipia… 08/02/2009

…Serendipity como la película o, lo que es lo mismo: accidente afortunado, inesperada casualidad o coincidencia…

Por lo general, el término se ha utilizado en la ciencia y, posteriormente, en la tecnología, desde que en 1754 un tal Horace Walpole se le ocurrió la palabreja tras leer un cuento persa llamado “Los 3 Príncipes de Serendip”, siendo Serendip nada más y nada menos que la isla de Ceilán (actual Sri Lanka) y los tres príncipes unos señores que habitaban la isla y que resolvían todos sus problemas a partir de afortunadas casualidades.

Se consideran serendipias famosas desde el descubrimiento de América (al fin y al cabo, Colón estaba equivocado y nunca llegó a la India atravesando el Atlántico pero descubrió un continente enterito) hasta la invención de los “post-it”, pasando por el hallazgo de la estructura del átomo, el LSD, la Ley de la Gravedad, la Piedra Rosetta, los Manuscritos del Mar Muerto, la Penicilina, la dinamita, …etcétera.

Pero también se han dado casos de serendipias en la Literatura por ejemplo: Julio verne quizás sea el más “serendipiano” (o como me diga) de todos ellos, dado que avanzaba, a través de sus historias, futuros descubrimientos. Así, por todos es conocido que Verne anticipó la llegada del hombre a la luna o la futura existencia de submarinos y helicópteros.

Mi idea no era hablar de serendipias científicas o anticipaciones literarias, sino más bien del componente romántico que tiene eso del “Serendipity”. Obviamente, fue la película de John Cusack y Kate Beckinsale la que le dió esta característica romántica al “accidente afortunado”. Es decir, dos personas se conocen comprando un regalo para sus respectivas parejas, eligen lo mismo, después de una serie de idas y venidas en el mismo día, acaban pasando una tarde maravillosa y ella, que cree en el Destino y esas cosas, decide hacer una prueba: que el Universo decida si deben estar juntos. Le pide a él que escriba su número de teléfono en un billete que le da a un kioskero y ella escribe su teléfono en una edición de “El Amor en los Tiempos del Cólera” (un detalle que me pareció encantador, ya que es uno de mis libros preferidos) que donará a una tienda de segunda mano. Si el libro o el billete caen en manos de uno de ellos, significará que el Universo desea y aprueba que deben estar juntos por siempre jamás.

serendipity

Al fin y al cabo, el amor es, por lo general, un accidente afortunado, dado que dos personas, de pronto, reparan la una en la otra, no se sabe muy bien cómo ni por qué, y se enamoran. Coincidencia, casualidad, accidente…pero, en cualquier caso, afortunado. En definitiva, que todo pasa por alguna razón, ¿no?. Y como reza el slogan de la película de Cusack: Serendipia sería algo así como “El Destino con sentido del humor”.

Así se descubren a las personas que te marcan a fuego el corazón para siempre, por accidente y de forma total y absolutamente inesperada. Y si ha ocurrido una vez, o dos, ¡o diez!…nadie dice que no pueda volver a suceder, porque el Universo sigue conspirando y las serendipias formarán parte de nuestra existencia siempre…sólo tenemos que estar atentos para entenderlas y asimilarlas.

Así que…¡buenas serendipias a todos!

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A pesar de la distancia aún escucho tu voz, vuestras voces, a lo lejos

( publicado el 20 de octubre de 2008 )

Ayer leí, a través del blog de mi pululante ser preferido, el interesante mensaje que le dejaba otra de nuestras amigas de la facultad y me hizo pensar, y mucho, en la verdad de sus palabras.

Meli ha dejado constancia por escrito algo que todos (me refiero a mi grupo de amigos de la facultad) sabemos pero parece que ninguno se ha atrevido a decir en voz alta: estamos muy lejos, y no es sólo distancia física, que eso es lo de menos, sino lejos en el sentido de que nuestras vidas son, prácticamente, desconocidas ya para el resto.

Es una pena, porque hace 7 años éramos inseparables: las personas con las que más tiempo pasábamos al cabo del día. Lo conocíamos todo, pormenorizado, unos de otros. Y de pronto…la vida, que dicen que es eso que te pasa mientras tú estás planeando otra cosa (qué curioso, porque parece ser que lo dijo John Lennon). Terminamos la facultad y cada uno se enfrentó al futuro que se abría paso ante nosotros cómo y dónde pudo. Unos con más suerte, otros con menos, pero, al fin y al cabo, cada uno siguió su camino. Como debe de ser, ¿no?: son sólo eso: cosas de la vida.

Y mientras tanto nos enfrentamos a retos profesionales, a frustraciones porque el periodismo nunca termina siendo lo que soñabas (y es que Woodward y Bernstein hicieron mucho daño con su apasionante vida profesional mientras que el resto nos conformamos con lo que podemos), a relaciones que funcionan, otras que no funcionan y algunas que son de ida y vuelta o en dos tiempos, a traslados para buscarse la vida y el futuro, a nuevos amigos, a pérdidas de todo tipo, a nuevas y “mejoradas” frustraciones, crecemos, maduramos…nos alejamos.

Entonces todo era tan fácil, tan bonito: nos teníamos unos a los otros, y si uno lloraba, el resto estaba ahí, para cambiar eso; nos enfadábamos y reconcialiábamos, porque son cosas de postadolescencia; salíamos, mucho, dormíamos poco, estudiábamos de vez en cuando, jugábamos al buscaminas por las tardes en casa de Carlos, oíamos las historias de Juanma y sus “pepis”, Alfonso y yo hablábamos de música negra, Meli hacía gala de su salero gaditano, Marisa de su dulce inocencia que hacía que a la mayoría se nos cayese la baba con ella, Monti y su música (y todo lo demás), Javi y Raúl, el Sevilla, el Madrid y sus historias, David, ese gran desconocido, Jose y Rafa, nuestros cordobeses preferidos…y Marta, no me olvido de tí, sólo te dejo para el final porque tú, para mí, eres, simplemente, Marta: la amiga, la única de nosotras 4 de la que apenas me he alejado. Gracias a Dios, al menos logré conservar a una de las 3, porque, de lo contrario, ahora estaría perdida.

Meli, quizás estemos separados, pero yo aún soy capaz de oir vuestras voces a lo lejos, de escuchar vuestras risas, que retumban en mi cabeza haciéndome recordar viejos, y buenos, tiempos. Porque vosotros me disteis la mejor época de mi vida, al menos hasta la fecha. Y por eso siempre estareis en mí, formais parte de mi, de mil formas diferentes, en mayor o menor medida, pero jamás saldreis de mi corazón. Por muy lejos que parezcamos estar.

De cualquier forma, eso siempre puede arreglarse: cuando entre las personas se estableció en el pasado un vínculo poderoso, como es el de la amistad, nada es insalvable y mucho menos la distancia porque, en este caso, nunca será el olvido. Al menos yo lucharé por ello. Y espero que me ayudeis.

Un beso…os quiero.

 

Amores Platónicos

( publicado el 1 de agosto de 2008 )

Hoy una amiga me ha recordado los amores platónicos. Esos amores ideales que viven tan solo en tu imaginación, una especie de amor espiritual y totalmente puro que se puede sentir tanto hacia una persona a la que ves a diario pero con la que nunca has cruzado una palabra o que puedes experimentar con un amigo por el que sientes algo más que amistad pero que es diferente al amor tal y como lo entendemos en nuestra vida diaria.

Fue Platón, a través de la clasificación de los tipos de amor en sus “Diálogos”, quien concibió este tipo de amor que se expresa de una forma intelectual y no física. Es, en definitiva, el amor por la belleza absoluta, que siempre está idealizada.

Hoy día un amor platónico es aquel que es inalcanzable y que, por lo general, se mantiene en nuestro ideal para siempre aunque de una forma que, gracias a Dios, no duele, porque desde el inicio eres consciente de que es amor idealizado e idealista, “platónico”, inalcanzable, irrealizable, imposible de materializar por el motivo que sea. Pero, a pesar de todo, no te importa, porque lo asumes como tal desde el principio y no es exactamente como un amor no correspondido (estos sí duelen, aunque por ahí leí una vez que duele más el amor correspondido que el no correspondido, y creo que es cierto), sino que es otra cosa.

Todo esto viene a que mi amiga me ha recordado hoy a mi amor platónico. Al decirme que, de pronto, hoy ha tenido noticias de un amor platónico al que no ve desde el colegio, me he acordado de Jesús.

Yo tenía 12 años cuando lo conocí. Él era un año mayor que yo, estudiábamos en el mismo colegio e íbamos juntos a clases de artes marciales. Además, su hermana era amiga mía del colegio. Entonces no sabía que era un amor platónico porque era pequeña para tener conciencia de ideas filofósicas de semejante magnitud. Así que, simplemente, me gustaba y punto. Nos veíamos todos los días y, obviamente, apenas si hablábamos: sólo alguna que otra vez a través de su hermana o en las clases de taekwondo. Pero eran niñerías de púberes.

Desde luego, no era uno de esos amores que te quitan el sueño y te duelen. Era, simplemente, un sentimiento idealizado, puro y precioso que vivía en la imaginación de una pre-adolescente pelín tímida para ese tipo de cosas.

Poco después. él terminó la EGB (sí, así de mayor soy) y ya sólo nos veíamos en las clases de taekwondo. Un año después, fui yo quien terminó y empezó BUP en un colegio de cuyo nombre no quiero acordarme…Y con las presiones de los estudios, la carrera que quería hacer, etc, dejé las artes marciales y, por extensión, dejé de verlo.

De vez en cuando lo veía por el barrio y el corazón siempre me daba un vuelco. Luego pasaba un par de días visualizándolo en mi mente y caía de nuevo en lo más profundo y oculto de mi cabecita para permitirme seguir con mi vida.

La última vez que lo ví fue un par de años después de terminar la carrera, en el autobús…y entonces fui consciente de que se trataba de un amor en el sentido platónico del mismo. De nuevo me dio un vuelco el corazón y en mi imaginación, él seguía siendo perfecto.

No sé en qué momento me olvidé total y absolutamente de él, relegándolo, durante años, a un oscuro rincón de mis recuerdos infantiles…pero hoy mi amiga ha devuelto ese recuerdo a mi realidad: me ha arrancado una sonrisa y me he preguntado “¿Qué será de él? ¿Estará casado? ¿Tendrá niños?…” Y, curiosamente, su rostro se ha dibujado con tal claridad en mi mente que hasta me he sorprendido un poco.

Sería genial cruzarme con él, de pronto y durante un minuto, en cualquier parte de Sevilla o de cualquier ciudad del mundo. Sólo por ver si su sonrisa sigue siendo la misma.

 

Una de Clapton 07/02/2009

Voy a solucionar una duda de una de esas personas que llegan a mi blog a través de búsquedas en la Red. Esta búsqueda en cuestión consistía en la localización de la traducción de la letra de “River of tears” de Eric Clapton.

¿Por qué soluciono esta duda y no otra? Fácil: me gusta muchísimo esa canción. Me emocionó la primera vez que la escuché, porque muestra a ese Clapton de tristeza infinita y sentimientos profundos, humano, torturado, bien por el amor, por la muerte de su hijo o por todo en general.

Esta canción creo, además, que puede tener dos lecturas muy diferentes: por una parte es un llanto desesperado por la pérdida (física) de un familar (en su caso, su hijo, a quien ya le dedicó “Tears in Heaven”: lágrimas, siempre las lágrimas de Clapton) y, por otra, por la pérdida de un gran amor, el abandono al que se siente abocado una persona cuando la relación se rompe. Que cada cual se quede con la lectura que más se aproxime a sus propias circunstancias personales. Sea cual sea, la letra es impresionante, de esas que logran tocar con las yemas de los dedos el corazón y te marcan a fuego.

La canción formó parte del disco Pilgrim (que creó con la colaboración de Simon Climie, músico de “sessions” norteamericano, y que se caracterizó por el uso de sintetizadores mezclados con el sonido inconfundible de la guitarra de “Mano Lenta”.

Para muchos es un disco fallido, flojo y arriesgado (para mal): incluso he leido por ahí que esto demuestra que Clapton es humano, no es Dios (guiño evidente a esa ola de grafittis que, a finales de los 60, llenaron el metro de Londres afirmando aquello de “Clapton is God”), y, por ello, debería bajar de los Cielos más a menudo. Vale: probablemente no sea su mejor disco, pero “River of Tears” es fantástica, igual que “Pilgrim”.

En fin, y no me enrollo más. Como siempre, aquí dejo la letra, en inglés y en español, para todo aquel que le interese.

[River of Tears]

Its three miles to the river
That would carry me away,
And two miles to the dusty street
That I saw you on today.

Its four miles to my lonely room
Where I will hide my face,
And about half a mile to the downtown bar
That I ran from in disgrace.

Lord, how long have I got to keep on running,
Seven hours, seven days or seven years?
All I know is, since youve been gone
I feel like Im drowning in a river,
Drowning in a river of tears.
Drowning in a river.
Feel like Im drowning,
Drowning in a river.

In three more days, Ill leave this town
And disappear without a trace.
A year from now, maybe settle down
Where no one knows my face.

I wish that I could hold you
One more time to ease the pain,
But my times run out and I got to go,
Got to run away again.

Still I catch myself thinking,
One day Ill find my way back here.
Youll save me from drowning,
Drowning in a river,
Drowning in a river of tears.
Drowning in a river.
Feels like Im drowning,
Drowning in the river.
Lord, how long must this go on?

Drowning in a river,
Drowning in a river of tears.

[Río de Lágrimas]

Hay tres millas al río
que me llevaría lejos,
Y dos millas a la calle polvorienta,
en la que hoy te vi.

Hay cuatro millas a mi solitaria habitación
Donde ocultaré mi rostro,
Y cerca de media milla al bar del centro
al que corrí para mi deshonra.

Señor, cuánto tiempo he de seguir corriendo,
¿Siete horas, siete días o siete años?
Todo lo que sé, es que desde que te has ido
siento como que me estoy ahogando en un río,
me ahogo en un río de lágrimas.
Me estoy ahogando.

Dentro de tres días, dejare esta ciudad
desapareciendo sin dejar rastro.
Y de aquí a un año, me asentaré,
Donde nadie conozca mi cara.

Ojalá pudiera abrazarte
una vez mas para aliviar el dolor,
Pero mi tiempo se acabaa y yo me voy con el,
me voy otra vez otra vez.

Todavía me encuentro pensando,
que un día volveré,
y tú me salvarás de ahogarme,
me ahogo en un río de lágrimas.
Me estoy ahogando.
Me siento como si me ahogase,
ahogándome en el río.
¿Señor, cuanto tiempo mas debo pasar?

Ahogándome en un río,

ahogándome en un río de lágrimas

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Precioso eso de “ojalá pudiera abrazarte una vez más para aliviar el dolor” porque seguro que cada uno de nosotros ha deseado lo mismo al menos una vez en nuestra vida…o, probablemente, lo sentirá, porque nadie está libre del sufrimiento por amor.