Las Cosas De Altisidora

Todas estas malandanzas te suceden, empedernido caballero, por el pecado de tu dureza y pertinacia; y plega a Dios que se le olvide a Sancho tu escudero el azotarse, porque nunca salga de su encanto esta tan amada tuya Dulcinea, ni tú la goces, ni llegues a tálamo con ella, a lo menos viviendo yo, que te adoro.

Stuck In The Middle With You 20/04/2009

“Stuck In The Middle With You” es una canción de la Stealers Wheel Band de 1972 y que fue número 6 y 8 en EEUU y Reino Unido, respectivamente, en las listas de éxitos.

Pero esta canción apenas si formaría parte del imaginario popular actual si no fuera por Quentin Tarantino. Sí, porque el director norteamericano, con fama de elegir con muchísimo criterio sus bandas sonoras, incluyó esta canción en su primera película, Reservoir Dogs. Para ser exactos en la famosísima escena de la tortura que el Señor Rubio (Michael Madsen) protagoniza contra un oficial de policía…

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Enfermizo y psicópata, el Señor Rubio forma parte de la historia del cine sin duda.

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[Mr Blonde haciendo amigos…]

─ Tú serás el Señor Rosa. (Joe Cabot)
─ ¿Por qué tengo que ser yo el Señor Rosa? (Sr.Rosa)
─ Por maricón, ¿vale?
─ ¿Por qué no puedo ser el Señor Púrpura?
─ No puedes ser el Señor Púrpura.
─ ¿Por qué no?
─ Tengo al Señor Púrpura reservado para otro trabajo.
─ ¿Qué coño importa que nombre tengas? (Sr.Blanco)
─ Oh, vaya, eso es fácil de decir para ti que tienes un nombre que suena bien. ¿Qué te parece si cambiamos los nombres?, ahora tú eres el Señor Rosa. (Sr.Rosa)
─ Basta. Nadie va a cambiar los nombres con nadie. Hay dos formas de hacer este trabajo. La mía y la puta calle. (Joe Cabot)

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El recuerdo de las magdalenas 15/03/2009

A mi las magdalenas me recuerdan a una de las hijas de Bernarda Alba. Curiosa elección de nombre la realizada por Lorca. ¿o quizás no? Angustias, Martirio y Magdalena: escogió los nombres con sumo cuidado, por lo que significaban, por lo que representaban.

También me recuerda a María Magdalena y un montón de teorías ‘pseudo-conspiratorias’ muy en línea con ‘La última tentación de Cristo’, los presuntos descendientes de Jesús, lo que oculta la iglesia, los evangelios apócrifos, etcétera.

Me recuerdan las magdalenas a la más tierna infancia. Me encantaban. Aquella niñita pequeña de ojos enormes que charlaba hasta por los codos devoraba las magdalenas de ‘La Bella Easo’ y a su padre le hacía tanta gracia que, un día, me dijo: ‘No comas tantas magdalenas, que chupan la sangre y te vas a quedar seca‘. Y dejé de comerlas. Tardé años en entender que aquello fue una guasa de un padre con exceso de humor en sangre…

Y luego llegó la facultad y, con ella, Marcel, Swann…el té y la magdalena. Aunque un par de mis lectores no estén de acuerdo conmigo, Proust me pareció un auténtico coñazo. Casi nadie terminó de leer ‘Por el Camino de Swann’ en clase porque aquello era prácticamente infumable. Pero me dije a mí misma que si Alonso Quijano no pudo conmigo cuando tenía 16 años, mucho mejos iba a poder un francés intensísimo a mis 22. Y leí aquel volumen de los que conformaban ‘En Busca del Tiempo Perdido’ como si en ello me fuera la vida.

Y ahora me doy cuenta de que no estoy tan alejada de Marcel porque, para mí, el recuerdo de las magdalenas también está unido a mi infancia. Aunque, en vez de a una tía, a mis padres y, con ellos, a la felicidad y la dicha de haber sido una niña feliz. Así que, gracias Marcel por unir tus recuerdos a los míos.

(…)  Y muy pronto, abrumado por el triste día que había pasado y por la perspectiva de otro tan melancólico por venir, me llevé a los labios una cucharada de té en el que había echado un trozo de magdalena. Pero en el mismo instante en que aquel trago, con las migas del bollo, tocó mi paladar, me estremecí, fija mi atención en algo extraordinario que ocurría en mi interior (…)

(…)   Dejé de sentirme mediocre, contingente y mortal. ¿de dónde podía venirme aquella alegría tan fuerte? Me daba cuenta de que iba unida al sabor del té y del bollo, pero le excedía en mucho, y no debía ser de la misma naturaleza.(…)

(…) y de pronto el recuerdo surge. Ese sabor es el que tenía el pedazo de magadalena que mi tía Leoncia me ofrecía, después de mojado en su infusión de té o de tila, los domingos por la mañana en Combray (…)

 

Me gusta el Gospel 16/02/2009

Me gusta el Gospel. Y mucho. Tanto, que uno de mis sueños es ir a misa en algún suburbio de Nueva York donde un maravilloso coro de Gospel haga de enlace directo entre Dios y mi espíritu. O, simplemente, me emocione. Porque soy de las que se le pone la piel de gallina escuchando la fuerza y el sentimiento de Nessum Dorma o de alguna versión de Amazing Grace.

[Yolanda Adams – Amazing Grace]

Surgido en las iglesias afroamericanas en el siglo XVIII, se hizo popular a partir de 1930 y alcanzó su punto álgido en los 40, cuando traspasó los escenarios puramente religiosos para llegar incluso a espectáculos ‘paganos’.

Se caracteriza por la utilización de coros llenos de armonía sobre los que destaca una voz principal a capella y, en la actualidad, por el acompañamiento musical con guitarras y bajos eléctricos e incluso tambores. Grandes de la música negra, como Al Green, Solomon Burke o la reina Aretha se han acercado, siempre, al Gospel a lo largo de sus carreras, introduciendo canciones religiosas en sus repertorios seculares.

A pesar de ser un género netamente nortemaericano, se ha extendido a aíses como Australia, Canadá, Noruega e incluso en España, donde tenemos el Institut de Gospel de Barcelona y coros Gospel en Madrid, Vigo, Salamanca, Valencia y León, entre otros.

Hoy día el Gospel ha traspasado fronteras musicales, en el sentido de que estrellas del pop y del rock han utilizado este recurso en multitud de temas musicales alejados, en esencia, de los cantos espirituales y religiosos. Así, hicieron uso del Gospel los Red Hot Chilli Peppers en “Under the Bridge“, Madonna en “Like a Prayer” (muy apropiado, dada la temática de la canción y el polémico video-clip), Prince en “Purple Rain” (por cierto, una de las mejores canciones que ha dado la música), Queen en “Somebody to Love“, Billy Joel en “River of Dreams” o la Creedence Clearwater Revival en su versión de “Sweet Home Alabama”.

Una de las canciones religiosas más interpretadas de todos los tiempos, incluyendo grandísimas versiones Gospel (Aretha Franklin la utiliza con asiduidad) es “Amazing Grace” o la Sublime Gracia que John Newton, antiguo esclavista inglés, escribió en torno a 1772 y que constituye un reflejo de la Gracia Divina descrita en I Crónicas 17:16 de La Biblia.

El Gospel incluso se ha atrevido con The Beatles (que no al contrario): así, en la maravillosa película musical “Across The Universe” (Julie Taymor, 2007) un coro gospel, con dos voces solistas (un niño y una mujer), interpretan, majestuosamente, la canción más espiritual, sin duda, de los de Liverpool: “Let It Be”. Una de las mejores versiones que he oido jamás del hit de McCartney. Además, está maravillosamente compenetrada con las imágenes que, en la película se muestran: una visita militar que trae nefastas noticias, movimientos civiles por los derechos de los afroamericanos en el Detroit de los 60 que desembocan en violencia y tragedia, dos familias desoladas por las muertes de sus respectivos hijos por distintos motivos pero igualmente absurdos (una guerra, violencia por perseguir la igualdad).

Impresiona y eriza la piel.

[Let It Be. Versión Gospel]

 

Frases de cine 08/02/2009

No me acuerdo de olvidarte. Memento

¡Qué delicia oler napalm por la mañana!. Apocalypse Now

Nosotros somos los hijos perdidos de Dios; si nuestros padres fueron nuestro modelo de Dios y nos fallaron… ¿Qué dice eso de Dios?. El Club de la Lucha

Ezequiel 25/17: El camino del hombre recto esta por todos lados rodeado por las injusticias de los egoistas y latirania de los hombres malos. Bendito sea aquel pastor que en nombre de la caridad y de la buena voluntad saque a los débiles del valle de la oscuridad porque el es el auténtico guardián de su hermano y descubridor de los niños perdidos. Y os aseguro que vendré a castigar con gran venganza y furiosa colera a aquellos que pretendan envenenar y destruir a mis hermanos, y tú sabrás que mi nombre es Yavhé, cuando caiga mi venganza sobre tí. Pulp Fiction

Necesito creer que algo extraordinario es posible. Una Mente Maravillosa

Podrán quitarnos la vida, pero lo que jamás nos quitarán es la libertad. Braveheart

Viene del Talmud y significa, el que salva una vida, salva el mundo entero… La Lista de Schindler

Miénteme. Dime que me has esperado todos estos años. Dímelo. Johnny Guitar

A veces pienso que Dios hizo el mundo redondo para que no pudiéramos ver el final del camino. Memorias de África

La muerte es segura…la vida no. Training Day

Hazlo o no lo hagas: pero no lo intentes. Star Wars

Los viejos sueños eran buenos sueños. No se cumplieron, pero me alegro de haberlos tenido. Los Puentes de Madison

Si siempre nos guiamos por las opiniones ajenas, ¿para qué tenemos las propias? A Good Woman

Acabo de conocer a un hombre maravilloso; es de ficción, pero no se puede tener todo. La Rosa Púrpura del Cairo

Y de las mejores:

“Y vuelves a atrapar mi tristeza para esconderla en tu bolsillo, para alejarla de mi… De nuevo has sembrado el jardín de mis pesadillas con nuevos sueños, con otras esperanzas… Y yo sigo llena de amor por todo aquello que te pertenece, llena de celos por todo lo que te roza y me quita un trocito de ti… Y tu sigues aquí, entregándome la vida en cada suspiro, suplicando por mis besos sin saber que ni siquiera tienes que pedirlos… Porque son tuyos, porque yo ya no soy mía, sino tuya”

(Los Puentes de Madison)

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Y mi preferida:

HE CRUZADO OCÉANOS DE TIEMPO PARA ENCONTRARTE (Drácula a Mina Harker)

QUE DIOS ME PERDONE POR AMARTE (Mina Harker a Drácula)

Curiosamente, otro amor eterno, como el de Florentino por Fermina, aunque con un poso sobrenatural del que carece la novela de García Márquez (obviamente, no lo necesita).

 

Memoria

( publicado el 6 de enero de 2009)

Esta mañana, mientras me dirigía con mis padres a casa de mi abuela, tradición familiar desde que mi memoria alcanza a recordar en el día de Reyes, ha surgido, de pronto, una extraña conversación en torno a la memoria histórica, la apertura de fosas comunes para devolverle el honor, la honra, el recuerdo y todo lo que perdieron los asesinados de la Guerra Civil, sobre Lorca, el Valle de los Caídos, el Juez Garzón, los herederos de Lorca…etc, he recordado algo que leí la semana pasada, y es que, en tierras del Ebro, se colgó una placa conmemorativa en la que puede leerse:

“A los que perdieron la guerra, que fueron todos”.

Dos tíos de mi padre fueron sacados de sus casas, por la fuerza y sin explicaciones, en una de las trágicas noches que duró aquella guerra entre hermanos. Jamás su volvió a saber de ellos…¿quién sabe?: quizás sean nuestros tíos ricos de América, aunque la cruda realidad es que, probablemente, no volvieran a ver la luz del sol. Seguramente fueron disparados a quemarropa por algún pelotón de fusilamiento y lanzados a una fría fosa común donde aún hoy reposan sus huesos. Y como dice mi padre: “todo el mundo tiene el derecho de enterrar a sus muertos”.

Y no voy a hablar de que un bando fuese mejor o peor que el otro: todos cometieron atrocidades y punto. Es lo que tiene una Guerra Civil que, de entre todas las guerras, es la que saca lo peor de cada ser humano, porque no deja de ser una matanza cainita: familiares denunciándose mutuamente para intentar salvar el pellejo, amigos a los que les tocó luchar en bando opuestos, personas que fueron obligadas a pertenecer a un bando que, quizás, no fuera el que iba con sus convicciones políticas (a mi abuelo paterno le pasó: fue enfermero del bando nacional, a pesar de que, dentro de su mente, estuviese más a la izquierda), saqueos, enfrentamientos…y todo lo que sobrevino después: la Dictadura, la Autarquía, el aislamiento internacional, las prohibiciones, la falta total y absoluta de derechos y libertades, el racionamiento, los grises, las persecuciones, las cárceles, y así hasta el infinito.

Está claro que yo no viví aquella época y, gracias a Dios, soy una hija de la Democracia (literalmente, que por algo nací en 1978), así que no estoy en posición de opinar si antes se vivía mejor o peor, pero, desde luego, no cambio la libertad por nada y, probablemente, si hubiera vivido en aquella época habría acabado como las 13 rosas o, un poco más tarde, en la cárcel, “entre rojas”, por sindicalista, por la defensa a ultranza de la memoria histórica, por condenar el vacío en torno a la muerte de Lorca, por los exiliados (sobre todo culturales: una vergüenza. Todo dictador, lo primero que hace al llegar al poder, es quitar de en medio a los intelectuales, porque son ellos los que piensan. Y así aquella guerra mató, no sólo a Lorca, sino a Machado e incluso a Miguel Hernández), por todo.

Quizás hoy, día de la Epifanía del Señor, no sea el más adecuado para este posrt pero, simplemente, quería tener mi particular regalo de Reyes con todas las víctimas de la guerra (de ambos bandos) y de la Dictadura, y no sólo los asesinados, sino los encarcelados, los exiliados…y todos los que sufrieron que fue españa entera.

Aunque no soy muy aficionada al cine de José Luis Garci, me encanta su dedicatoria final en la película Asignatura Pendiente, dividida en dos partes:

1. “A nosotros que nos han robado la inocencia….”, en clara alusión a la juventud de los últios años de la Dictadura, los que más sufrieron las represiones probablemente.

2. “A Miguel Hernández que murió sin que supiéramos de su existencia”

El día que vi esta película, durante mis años de facultad, me emocioné al leer esa dedicatoria a Hernández, el poeta, porque es uno de mis preferidos, y murió pobre y relegado al olvido más vergonzoso porque su recuerdo no le convenía al régimen.

 

Filosofía de un neurótico

Woody Allen apenas necesita presentaciones: guionista, actor y director, uno de los más importantes de los últimos 40 años (de 1968 es “Toma el dinero y corre”), durante los que nos ha dejado películas, imágenes y frases para el recuerdo.

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Es uno de esos neoyorkinos orgullosos de serlo, burgués, judío y neurótico, carne de psiquiatra (o psicoanalista en sus películas), con incontinencia verbal, sarcástico, irónico pero, en el fondo, entrañable.

Allen y Keaton mirando a Brooklyn

Allen y Keaton mirando a Brooklyn

¿Mi película favorita?…Difícil elegir entre dos: “La Rosa Púrpura del Cairo” (metacinematográfica y preciosa) o “Misterioso Asesinato en Manhattan” (memorable la secuencia en el ascensor: la Keaton, un neurótico y el cadáver).

A continuación, frases memorables del cineasta de las gafas de pasta y el clarinete:

  1. Soy lo suficientemente feo y lo suficientemente bajo como para triunfar por mí mismo.
  2. Sólo se vive una vez, pero una vez es más que suficiente si se hace bien.
  3. Hay dos tipos de personas: los buenos y los malos. Los buenos duermen bien, pero los malos parece que se lo pasan mejor cuando están despiertos.
  4. El hombre consta de mente y cuerpo, pero el cuerpo es el único que se divierte.
  5. No es que tenga miedo a morirme, es tan solo que no quiero estar allí cuando suceda.
  6. Lo asombroso de cuando uno está enamorado es que experimenta un impulso de cantar. Hay que resistirlo a toda costa, y debe procurarse también que el macho ardiente no recite las letras de las canciones.
  7. Se suicidó, era el mayor intelectual que he conocido, y dejó una nota que decía “salgo por la ventana”.
  8. El aspecto positivo de la muerte es que es una de las pocas cosas que pueden efectuarse estando cómodamente tumbado.
  9. Acabo de conocer a un hombre maravilloso; es de ficción, pero no se puede tener todo.
  10. El sexo sin amor es una experiencia vacía. Pero como experiencia vacía es una de las mejores.
  11. Yo fui expulsado del colegio por copiar en el examen de metafísica; miré en el alma del muchacho que se sentaba al lado de mí.
  12. El dinero no lo es todo, pero es mejor que la salud. A fin de cuentas, no se puede ir a la carnicería y decirle al carnicero: -Mira que moreno estoy, y además no me resfrío nunca; y suponer que va a regalarte su mercancía (A menos que el carnicero sea un idiota).
  13. No quiero alcanzar la inmortalidad mediante mi trabajo, sino simplemente no muriendo.
  14. Si Dios me hiciera una señal, como abrirme una buena cuenta en un banco suizo.
  15. No creo en las relaciones extramatrimoniales. La gente debería aparearse para siempre, como las palomas, o los católicos.
  16. Hoy soy una estrella. ¿Qué seré mañana? ¿Un agujero negro?.
  17. La diferencia entre la muerte y el sexo es que la muerte es algo que puede hacer uno solo y sin que nadie se ría después de tí.
  18. Para el ejército me declararon inutilísimo. Si hubiera una guerra yo sólo serviría de rehén.
  19. Cuando escucho a Wagner durante más de media hora me entran unas ganas de invadir Polonia…
  20. Métodos de desobedencia cívica:
  • Huelga de Hambre: en ella los oprimidos renuncian al alimento mientras no sean satisfechas sus exigencias. Los políticos solapados acostumbran a ponerles bizcochos al alcance de la mano o tal vez queso de cabra, pero hay que resistir. El problema que plantea la huelga de hambre es que al cabo de unos ciertos días se puede estar francamente hambriento, sobre todo cuando camiones con altavoces han sido pagados para desfilar anunciando -Um… que pollo!-. Una variante para aquellos cuyas convicciones políticas no sean tan radicales, es dejar de comer cebollinos.

  • Sentada: se efectúa el traslado al lugar previsto y se procede a sentarse, pero hay que estar sentado todo el tiempo. De otro modo, como se estaría es en cuclillas, postura que carece de significado político.

  • Manifestaciones: el aspecto clave de una manifestación es que tiene que ser visible. Si una persona se manifiesta con carácter privado en su domicilio no constituye técnicamente una manifestación, sino meramente una acción estúpida o comportarse como un asno.

 

Cuando descubrí a un genio

La literatura siempre ha sido una de mis grandes pasiones: desde pequeña tengo recuerdos de mil lecturas que comenzaron con los libritos de “El Barco de Vapor”, pasaron por los clásicos de lectura obligada durante los años de estudio y actualmente dedicada a leer aquello que, por una razón u otra que va desde la recomendación de alguien a la búsqueda de algo, simplemente me interesa.

El caso es que, probablemente sin motivo alguno, siempre me negué a leer a García Máquez. Imagino que será porque la primera vez que intenté leerme “Cien Años de Soledad” no estaba preparada para enfrentarme a una historia familiar cíclica de esas características, cargada de realismo mágico que entonces no supe apreciar y escrita con la sensibilidad propia de un grande de las letras.

De repente, el otoño pasado (2007) me enfrenté a mis demonios y me dije a mí misma: “Cien Años de Soledad no va a poder conmigo. En peores plazas hemos toreado”. Al principio no pude evitar el desasosiego que me produjo la primera vez que lo intenté: demasiado lento, demasiado repetitivo, demasiado mágico sin ser fantasía…en una palabra: excesivo lo mires por donde lo mires. Los Aurelianos, las Amarantas, los José Arcadios, las Úrsulas, Rebecas y Remedios…¡ah! y las colas de cerdo como castigo por matrimonios consanguíneos, Macondo y los Buendía me superaban.

Pero no me rendí. Y terminé descubriendo una de las mejores obras de la Literatura Universal y, sin duda, a uno de los escritores más sensibles que ha dado el Universo conocido. Gabo es un genio. Nadie escribe una prosa más poética que la suya, con tanta magia que ningún otro escritor expresa mejor la desesperación que produce vivir (o más bien sufrir) un amor contrariado o directamente perdido.

Desde ese momento el colombiano me obsesionó. Y le rendí tributo con otras dos lecturas posteriores más que se extendieron hasta febrero de 2008, concretamente “El Amor en los Tiempos del Cólera” y “Del Amor y Otros Demonios”.

La primera fue injustamente acusada de “folletinesca”, pero da igual lo que digan: no deja de ser una de las historias de amor eterno y desesperado más grandes jamás contadas, la de Florentino Ariza, que esperó 51 años, 9 meses y 4 días a Fermina Daza, el amor de su vida, demostrando, así, que hay personas a las que no se olvidan ni jamás dejan de amarse, pese a todo.

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Gracias a Gabo y al Cólera, cada vez que veo una almendra no puedo evitar pensar en el destino de los amores contrariados: es inevitable, igual que le pasaba al doctor Urbino, el mismo que, antes de expirar su último aliento le dijo a su esposa una de las frases más bellas que he visto impresas en un libro: “Sólo Dios sabe cuánto te quise”, porque hay tanta amargura, dolor y desesperación en una frase como esa que una vez se ha tatuado en tu piel, es imposible liberarse de su significado más profundo: hay amores que son, simplemente, imposibles de describir con palabras y por ello sólo Dios es testigo de los verdaderos sentimientos que alberga un corazón.

Alguien que es capaz de escribir con tanto sentimiento sobre el tema más universal de todos, el Amor, merece todos mis respetos, así como mis disculpas, por haber repetido hasta la saciedad durante años que el único García Máquez que soportaba era el periodista.

Me equivoqué, porque el mejor Gabito está en páginas y páginas plagadas de Realismo Mágico y en pueblecitos de ficción en algún rincón de Colombia.