Las Cosas De Altisidora

Todas estas malandanzas te suceden, empedernido caballero, por el pecado de tu dureza y pertinacia; y plega a Dios que se le olvide a Sancho tu escudero el azotarse, porque nunca salga de su encanto esta tan amada tuya Dulcinea, ni tú la goces, ni llegues a tálamo con ella, a lo menos viviendo yo, que te adoro.

Cambios 15/07/2011

Filed under: Pensamientos Profundos — altisidora @ 13:08
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Hace tantos meses que no escribo en el blog que pensaba incluso que me habría olvidado de las claves de acceso. Pero no: no las he olvidado.

En este tiempo han cambiado muchas cosas. Me despidieron, en octubre, de la empresa en la que llevaba trabajando cuatro años y medio: ?estamos en previsión de pérdidas y hay que recortar personal?. La verdad de aquello era que querían recortar personal, pero la previsión de pérdidas era la excusa que le dio Zapatero para invitarme a irme racaneándome 6.000 euros de la indemnización que me correspondía por echarme porque les dio la real gana y punto. Digan lo que digan de pérdidas económicas y demás mentiras. ¿Por qué la previsión de pérdidas era una mentira cruel? Porque los denuncié. Total, lo más que pasaría era que me quedaría con mi indemnización de 20 días por año trabajado. No me costaría nada por ser sindicalista desde hace muchos años (desde 2004, para ser exactos). Y aunque no lo fuera, merece la pena pagar 250 euros y llevar a juicio a la empresa que no quiere pagarte lo que te corresponde por tus años de dedicación a su causa y enriquecimiento (los juicios laborales no tienen costas y sólo hay que pagar los 250 euros de apertura de expediente que, en caso de estar sindicado, te ahorras. Si logras que te paguen tus 45 días, sólo tienes que pagar al sindicato un 10% de esa ganancia, 1% si llevas más de 5 años sindicada. Si no ganas, no le pagas el 10% de nada).

El caso es que los denuncié. Llegó el acto de conciliación y en un acto de poca vergüenza desmesurada me ofrecieron 5 días más por año. Dije que no, por supuesto. Eran o los 45 días o los 20, pero en este último caso si lo decidía un juez y no un empresario que sólo quiere ganar más y más a costa de la situación del país y sus ciudadanos. Me volvieron a llamar para ofrecerme 33 días y dije que o 45 o a juicio. Y tras un rollo sobre que la empresa podía demostrar que estaba en previsión de pérdidas y preguntas incómodas sobre qué ganaba yo metiéndome en follones de juicios (mucho más que vosotros, eso seguro) y no sé qué tonterías más, logré mi objetivo. Acojonar al empresario de turno: si iba a juicio y me daban la razón, me pagaba los 45 días más los salarios de tramitación. Así que se acabaron bajando los pantalones: mis 45 días y se quitan de problemas.

Tras irme al paro, lógicamente empecé a buscar trabajo. Y mientras llegaba y no, me apunté a clases de italiano (ya tengo mi diploma de nivel A-2, según la nomenclatura común de la UE) y solicité una beca para ser monitora de divulgación científica. Se trataba de un programa que concedía la Junta de Andalucía (hablo en pasado porque esta convocatoria de la que disfruto es la última) para que periodistas divulgasen la ciencia en medios de comunicación. Presentación de méritos (un montón), un par de pruebas (en plan examen) y una entrevista personal. La superé: fui una de los 7 elegidos entre un buen puñado de personas. Era una beca, pero remunerada (¡por encima del sueldo mínimo interprofesional!), con un mes de vacaciones, de un año de duración y por cinco horas de trabajo al día de lunes a viernes.

Aquello no empezó bien: me tocó ABC de Sevilla pero aquello no pudo ser. Alguien en ABC decidió que no estaba el horno para bollos en la redacción y que mejor no contar con monitor este año. Y me buscaron ubicación de emergencia: Diario de Sevilla. Allí ya había un monitor. Ahora seríamos dos. Yo, presuntamente, para todo el Grupo Joly.

Y tampoco continuó bien. Me costó amoldarme, acostumbrarme, y mis compañeros de mesa y sección mucho no ayudaron. Hasta que tomé la decisión de pasar del mundo a mi alrededor e ir a mi bola, lo pasé mal. Luego llegó el problema con los temas: debía escribir de innovación y ciencia, pero si te colocan en la sección de Economía se complica tu existencia sobremanera. Así que, básicamente, me dedico a escribir sobre empresas de base tecnológica y empresas TIC. Aunque he hecho cosas chulas, como un reportaje sobre el uso comercial de las algas y un profesor de Biología que ha montado una empresa de cría de caracoles para repoblar la Sierra de Gádor (Almería) y, de paso, comercializar estos bichitos tan simpáticos para el consumo humano.

Mientras tanto, sigo buscando trabajo. Hace poco fui a una entrevista para una revista de agricultura. Fui una de los 40 seleccionados entre 400 curriculums. Pasé esa primera selección y me encargaron un análisis (defectos y mejoras) de la revista en cuestión. Y también pasé esa selección. Luego me encargaron maquetar y escribir un reportaje. Y algo me dice que esa selección no la pasé. Había que mandarlo antes del martes 5 de julio a las 2 de la tarde y hoy, más de una semana después, sin noticias de Dios. Digo del empresario.

 

Y sigo en Diario de Sevilla. Haciendo lo que se puede y sintiéndome la eterna becaria con 32 años. Pero es lo que me ha deparado la vida. Ahora, mi objetivo es preparar y aprobar las oposiciones a profesor de lengua y literatura de secundaria que, supongo, se convocarán en 2012. Ya estoy apuntada a la academia, que empieza en septiembre, e incluso he empezado a estudiar, que el tiempo apremia. Se hará lo que se pueda.

De paso, recuperaré el blog, donde puedo escribir de lo que me venga en gana sin que nadie me corrija los textos y haga sus aportaciones de supuesta mejora.

Ah! Y me he independiczado: desde febrero vivo con mi fantástico novio. 😀