Las Cosas De Altisidora

Todas estas malandanzas te suceden, empedernido caballero, por el pecado de tu dureza y pertinacia; y plega a Dios que se le olvide a Sancho tu escudero el azotarse, porque nunca salga de su encanto esta tan amada tuya Dulcinea, ni tú la goces, ni llegues a tálamo con ella, a lo menos viviendo yo, que te adoro.

07/07/2010

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Ilusión es mi camino, la Victoria mi Destino.

(¡PODEMOS!)

Y de paso, barriendo para casa: VIVA EL BETIS LIBRE. Más impresentables no: los béticos no lo merecemos.

 

No volveré a hacerlo 23/06/2010

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¡Felicidades Atleti! 12/05/2010

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Campeones después de 14 años de aquel doblete. Y 48 años sin ganar un título europeo y ganan la primera Europa League de la historia. ¡Olé ese Atleti!

Como bética, me alegro mucho de esta victoria, porque creo que somos equipos similares con aficiones sufridoras. Y siempre he dicho que si hubiera nacido en Madrid sería del Atleti, porque un bético no puede ser de otro equipo que se le parezca más que éste…aunuqe nosotros estemos en Segunda y no ganemos títulos ni nacionales ni internacionales.

Un saludo a todos los atléticos.

 

Béticos del Universo: ¡Felicidades! 29/04/2010

Ayer, 28 de abril de 2010, se cumplieron 75 años de la Liga que el Betis ganó en 1935, en Santander, goleando al Racing por un contundente 0-5.Ganó la Lige con ¡34 puntos! uno más que el Madrid, que fue subcampeón, y con un balance total de 15 partidos ganados, 4 empatados y 3 perdidos. Hoy, el Barcelona, líder de la 1ª división (o Liga BBVA, nombre que odio) lleva la friolera de 87 puntos, y tenemos que descender hasta el puesto 16 de la clasificación para encontrar dos equipos con 34 puntos, el Zaragozay el Málaga, a dos puntos de la zona de descenso. Cómo cambian las cosas…

Es nuestra única Liga, y aunque deberíamos esforzarnos en volver a hacer grandes cosas en el fútbol, mientras eso no ocurra (y no ocurrirá mientras nos ‘desgobierne’ Lopera) tendremos que celebrar gestas antiguas, que forman parte de nuestra historia futbolística, como la primera Copa del Rey, la del 77, o la de 2005, que me hizo llorar abrazada a mi padre mientras recordábamos que en 1997 los dos estuvimos en el Bernabeu, viendo cómo el Barcelona al que luego se iría Serra Ferrer nos arrebataba en 5 minutos la Copa del 20 Aniversario y cuando también lloramos, entonces de impotencia.

Puede parecer una tontería, pero el verdiblanco también es un sentimiento, como la alegría o la tristeza, y por eso eres capaz de llorar de rabia o de felicidad, según las circunstancias, con las acciones de tu equipo. Habrá cosas más importantes en el mundo, pero yo respeto a quien llora o ríe si su equipo gana o pierde una Liga, desciende o asciende de categoría, porque es parte de su vida y de sus circunstancias.

Volviendo al 75 Aniversario de aquella Liga: entonces las cosas eran muy diferentes, en España se vivían tiempos de II República, prácticamente a punto de estallar en mil pedazos, y el Betis no tenía corona en su escudo ni era ‘Real’, por supuesto. El legendario Hotel Alfonso XIII, donde se celebró la triunfal gesta con miles de aficionados, era Andalucía Palace, y la celebración se realizó sobre una camioneta que se llamó ‘Flecha Verde’.

Éste es mi sincero y sentido homenaje como bética orgullosa de tener el corazón verdiblanco a aquella plantilla que nos hizo ser el primer equipo andaluz y sevillano en ser campeones:

El técnico irlandés O’Connell, y los jugadores Urquiaga, Espinosa, Areso, Aedo, Peral, Gómez, Larrinoa, Timimi, Rancel, Unamuno, Caballero, Saro, Lecue, Adolfo, Valera, Cornejo y Paquirri.

 

Polémica torera 13/03/2010

En los últimos días hubo polémica en los medios de comunicación con los toros y la petición de prohibirlos en Cataluña que se opone frontalmente a Esperanza Aguirre que, fiel a su necesidad constante e incesante de ser el centro de todo aunque no la hayan invitado, ha abierto expediente de propuesta a la lidia como BIC, es decir, Bien de Interés Cultural, en la Comunidad Autónoma de Madrid. Qué lista. Así impide que se pueda plantear siquiera la cuestión porque los BIC se someten a sus propias leyes.

En contra de los estereotipos y las supuestas costumbres que en España nos achacamos unos a otros, tengo que decir que soy sevillana contraria a los toros. Bueno, no al animal, por supuesto, sino a su utilización en las plazas de toros para el goce y disfrute de personas que llaman arte a la destrucción animal (¿o es que esto no es tan horrible como golpear focas para quitarles la piel? Es horrible, pero lo ponen por la tele. Increíble). Yo sí concibo las semanas que transcurren desde el Domingo de Resurrección y hasta el final de la Feria de Abril sin toros. No necesitamos colaborar en matanzas de ser vivos durante nuestras fiestas de primavera.

Dicen que a una persona le gustan las cosas o es de tal o cual partido político o de un equipo de fútbol u otro en función de lo que han vivido en casa. Vale. Voto al PSOE porque mis padres lo hacen y porque siendo prácticamente un bebé me llevaban a mítines de don Felipe González. Vale. Soy del Betis, quizás, porque mi padre también lo es (aunque soy de la opinión de que un bético nace, no se hace…pero esa es otra cuestión). Pero, qué curioso: a mis padres les gustan los toros, tengo recuerdos de siempre de ver las corridas por televisión pero resulta que, con los años, he sabido diferenciar el Bien del Mal, y el sufrimiento gratuito también, ya sea animal o humano. Y por eso odio los toros.

Odio ver cómo torturan a un animal hasta la muerte, entre vítores y palmas de un público entregadísimo que seguro que piensa que las luchas de gladiadores durante el Imperio Romano, vistas en perspectiva, estaban muy mal. Pues esto es lo mismo: cambia gladiadores (esclavos) por toreros (por propia voluntad) y animales de cualquier tipo por toros. Tienes lo mismo: un ‘espectáculo’ lamentable que, encima, se suele defender diciendo cosas como “toro y torero se encuentran en igualdad de condiciones”. Y una mierda (con perdón). ¿Cuántos toreros mueren por cada toro sacrificado?.

Y mientras tanto, veterinarios relatan con todo lujo de detalles en el Parlament cómo una banderilla está hecha para que siga en su sitio después de ser clavada en el lomo del pobre animal, y sigue hurgando en la herida y enquistándose en la carne; o cómo la mayoria de las veces el pobre toro no muere al primer estoque sino que sufre un dolor que no se puede medir, apenas puede moverse ya y el torero presume de valiente ante un animal herido de muerte, que no logra ni girar su cuello por las heridas. Así es muy fácil envalentonarse. Y aún es peor ese público entregadísimo, que realmente ve a este torero como un galdiador, un héroe ante una bestia, cuando la realidad es bien distinta: la bestia, como casi siempre, es el ser humano, ese torero con su brillante traje de luces, con sus admiradoras groupies y toda esa casta de señorones y señoronas que creen que es fantástico y fascinante semejante espectáculo grotesco, doloroso e inhumano. Pero claro, ¿cuántas de estas señoras de toros a las 5 de la tarde no son fans de las pieles auténticas? Seguro que les parece perfecto, además, que a las focas se las golpeen cruelmente hasta morir para que ellas puedan lucir sus pieles. Salvajes ellos. Cualquier animal tiene más moral que los defensores de esas atrocidades.

Volvamos a los toros. Lo único malo que le veo a la prohibición de las corridas es la cantidad de familias que se quedarían sin fuentes de ingresos. Y no me refiero a enriquecidos toreros y apoderados o a criadores de toros con enormes cortijos. Me refiero a las personas que trabajan en las plazas de toros ya sean en labores de mantenimiento, en las taquillas, con esos criadores, etcétera. Familias normales que se quedarían sin trabajo. Eso es lo único malo de prohibir las salvajadas primaverales que se cometen cada año en Sevilla o Madrid y que, encima, retransmitimos al mundo. Y no vale con decir que Hemingway o Ava Gardner eran grandes aficionados. ¿Y qué? Eso los convierte en un gran escritor y una gran actriz, respectivamente, pero en dos personas de dudosa moralidad. ¿O es que como es Hemingway y el lo hizo también deberíamos dispararnos todos con una escopeta? Absurdo.

 

I remember 28/03/2009

Voy a ‘imitar’ a Joe Brainard y a evocar recuerdos en forma de frasecitas breves. Estos recuerdos de Brainard fueron considerados una especie de experimento poético vanguardista que resultó ser, simplemente, la forma más fiable, sencilla y sincera de recordar tu pasado.

  • Recuerdo a todas y cada una de mis amigas…incluidas las que no lo son ya.
  • Recuerdo el día en que nació mi prima Marta: su primer día de vida, casi mi último día de facultad. 22 años de diferencia.
  • Recuerdo mi primer día en ABC: menos mal que me acompañaba Antonio.
  • Recuerdo casi todos los días de aquel verano que pasé en ABC: las fiestas con los compañeros, el trabajo, las meriendas, mi absurdo choque con el poste azul, las conversaciones con los dos Antonios, el R5 echando calor en pleno julio…
  • Recuerdo las risas y las sonrisas de mis amigos de la facultad.
  • Recuerdo haber visto llorar a mi padre varias veces…a mi madre sólo una.
  • Recuerdo el día en que nació mi hermano: yo cenaba en el balcón, al calor de agosto, con mi padre. Tenía 4 años.
  • Recuerdo un sábado de playa: el cielo estaba gris, hacía frío pero eso no importaba.
  • Recuero mi primer día de colegio: lloraba y mi amiga Bea también. Así nos hicimos amigas: unidas por el llanto.
  • Recuerdo a mi amor platónico: Jesús. Era tan guapo…
  • Recuerdo la Exposición Universal de Sevilla 92…y ¡recuerdo a Curro!
  • Recuerdo a una amiga enferma, postrada en la cama de un hospital…y recuerdo el día de su funeral y las lágrimas de mi hermano mezcladas con las mías.
  • Recuerdo un sábado de lluvia, mi pelo enredado. Recuerdo cada minuto.
  • Recuerdo las Olimpiadas de Barcelona 92: España, oro en fútbol; Fermín Cacho; el Borbón de abanderado; el pebetero…
  • Recuerdo mi Selectividad…las dos veces (la segunda fue peor, por la presión de necesitar subir nota).
  • Recuerdo mi uniforme del colegio de monjas, de la falda de lana que picaba en mayo.
  • Recuerdo la primera vez que estuve en Italia, y la segunda, y la tercera y la cuarta.
  • Recuerdo bailar la banda sonora de ‘Grease’ y de ‘Fiebre en Sábado Noche’ con mis primos.
  • Recuerdo que vi ‘Regreso al Futuro II’ en el cine; y ‘Batman’; y ‘Cariño, he encogido a los niños’.
  • Recuerdo las camisetas de Gn’R de mi primo Antonio y sus posters de Iron Maiden (que me daban miedo).
  • Recuerdo mi llanto en la Piazza di Spagna por sentir que jamás volvería a Roma…¡qué estupidez! (eso no puedo saberlo).
  • Recuerdo el concierto de Mecano del 91 en el Auditorio de la Cartuja.
  • Recuerdo los concierto de la Expo: Sergio Dalma, Alejandro Sanz, Cómplices, Presuntos Implicados, Barricada…
  • Recuerdo el calor que desprendían los asientos de la plaza de toros de Córdoba cuando tuve el privilegio de asistir, en directo, a la despedida de B.B. King de los escenarios con mi hermano.
  • Recuerdo el concierto, en la Sala Q, de “The Sunday Drivers”. Lo mejor, la compañía y el resto del fin de semana, que, al final, resultó ser casi una despedida.
  • Recuerdo a Rafa y la extraña relación que nos unía…y lo mal que acabó todo.
  • Recuerdo cuando el Trastabaro aún no era O’Davids.
  • Recuerdo a Dani, a Moisés, a muchos pero, sobre todo, a 2.
  • Recuerdo las tardes en el Bitákora.
  • Recuerdo las despedidas, las rupturas, las cosas que no se dicen, las que nunca deberían haberse dicho…
  • Recuerdo las clases coñazo de cierto profesor de la facultad de Ciencias de la Información de cuyo nombre no quiero acordarme…
  • Recuerdo un regalo: un libro de viñetas de Snoopy.
  • Recuerdo un par de regalos más: unas Converse rosas y el primer disco de Craig David.
  • Recuerdo cada Feria pero, sobre todo, las dos últimas.
  • Recuerdo dos peluches que ahora duermen en una caja.
  • Recuerdo cada episodio de ‘Friends’.
  • Recuerdo mis tres comidas de Navidad en mi empresa actual con sentimientos diferentes: buena, horrible, y muy buena a pesar de todo, respectivamente.
  • Recuerdo lo estúpida que me he sentido mil veces por culpa de personas que fingieron ser mis amigos.
  • Recuerdo la entrevista que tuve el honor y el placer de hacerle a David DeMaría.
  • Recuerdo una dedicatoria en una tarjeta de cumpleaños: “Espero que nuestra relación de amor-odio crezca (en ambos sentidos)”. Y vaya si lo hizo…
  • Recuerdo a Brenda abrazándome en Palermo mientras cantaba ‘aire, soy como el aire’ en libre versión en inglés macarrónico.
  • Recuerdo un fin de semana de agosto en la playa, afianzando la relación con mis amigas.
  • Recuerdo el 11S y el 11M.
  • Recuerdo el día que asesinaron al Concejal Alberto Jiménez Becerril y a su esposa, por la espalda, como enfrentan las cosas los cobardes, en una calle cercana a la Giralda.
  • Recuerdo cuándo se me cayó el cenicero, de camino a la habitación de mi abuelo moribundo (eso lo supe luego) cuando apenas tenía un año y medio.
  • Recuerdo el día en que mi padre se puso tan enfermo que le dije a Dios que le entregaba mi felicidad a cambio de su vida. (A veces pienso que se lo cobró).
  • Recuerdo mi primer día en mi actual trabajo.
  • Recuerdo muchos de los motivos por los que he llorado a lo largo de mi vida.
  • Recuerdo que mis manos siempre han estado frías.
  • Recuerdo el Renault 7 verde limón de mi padre…y el Renault 11 rojo, que acabó siendo mi primer coche.
  • Recuerdo mi 30 cumpleaños…no hace demasiado (6 meses).
  • Recuerdo las tardes de sábado en casa de Alicia.
  • Recuerdo mi vida en Huelva, aunque fuera muy breve.
  • Recuerdo un verano con Yoli: qué bien lo pasamos.
  • Recuerdo cómo me sentía mientras leía ‘El Amor en los Tiempos del Cólera’ y lo muhco que disfruté cuando la vi en el cine, aunque la película no me gustó nada.
  • Recuerdo besos y caricias…
  • Recuerdo muchas sonrisas bonitas de muchas personas distintas.
  • Recuerdo la boda de Aurora y lo mal que me sentía. Curiosamente, me olvidé de mis problemas por unas horas.
  • Recuerdo un golpe fortuito en la rodilla en casa de Marta: vi las estrellas.
  • Recuerdo una vez que se paró el mundo hace muchísimo tiempo (unos 8 años) gracias a un abrazo.
  • Recuerdo palabras, recuerdo miradas.
  • ¡Recuerdo las magdalenas!
  • Recuerdo los domingos en la piscina con los vecinos.
  • Recuerdo el día de mi Primera Comunión. Recuerdo que a mi tía y mis primos sólo los pude ver a la salida de la Iglesia: cosas de familias, que no se eligen.
  • Recuerdo la impotencia, la frustración, el dolor, la estupidez y lo recuerdo porque, a veces, aún me siento así.
  • Recuerdo mis aventuras en Amsterdam, y en Praga, y en la Toscana, y en Sicilia, y en Mallorca…
  • Recuerdo el día en que un cliente, cuando trabajaba en Telefónica, me hizo llorar.
  • Recuerdo mi último día en El Correo de Andalucía: la única vez en un año que salí a una hora razonable para una becaria.
  • Recuerdo la final de la Copa del Rey del 97: yo estuve en el Bernabeu, animando a mi Betis. Perdimos. No importa.
  • Recuerdo al Betis campeón de Copa en 2005. Este me tuve que conformar con verlo por la tele. Lloré, igual que en 1997, pero ahora de alegría.
  • Recuerdo la primera vez que fui al fútbol: Betis-Real Madrid B.
  • Recuerdo los partidos del equipo del trabajo y mi estrella preferida demostrando que era el mejor con contundencia.
  • Recuerdo la final de la Eurocopa pasada y España campeona.
  • Recuerdo una exposición de corresponsales durante la Guerra Civil que me hizo mucha ilusión.
  • Recuerdo los Domingos de Ramos luminosos y alegres.
  • Recuerdo la Esperanza de Triana girando para adentrarse en Pagés del Corro de recogida un Viernes Santo por la mañana.
  • Recuerdo ‘Titanic’ en el cine y las chicas gritando cada vez que salía Di Caprio.
  • Recuerdo mi experiencia como extra en la película ‘Crimen Ferpecto’.
  • Recuerdo lágrimas, muchas lágrimas.
  • Recuerdo las sensaciones del primer día de Feria, cuando te apuras por llegar al albero de Los Remedios y ver la grandeza de la ciudad fugaz de la primavera sevillana mientras tus volantes se airean al sol de abril.
  • Recuerdo los veranos en Punta del Moral con Estrella, mi amiga más antigua.
  • Recuerdo las flores de papel mojadas en Romerías otoñales.

…Seguiré recordando.

 

Y 12 años después ¡lo logramos! 08/02/2009

El Betis no ganaba en el Sánchez Pizjuán desde el 22 de diciembre de 1996. Lo recuerdo perfectamente: 0-3 y hasta un villancico le dedicaron a los palanganas. Día de la Lotería de Navidad…y nos tocó a nosotros. Tenía 18 años recién cumplidos, y por entonces era bética de las de carné. Aquella temporada fue grande, muy grande: vencimos al eterno rival en su estado (y con mucha guasa), acabamos terceros en la Liga y jugamos una infame final de Copa del Rey que perdimos ante el Barça. Después de aquella campaña 1996/97 nunca volví a ser socia…pero eso es otra historia.

Aquel fue el partido de Alexis, Olías y Alfonso. Y el año de Finidi, qué grande era.

Y ayer, doce años después de aquella gesta, volvimos a ganar: esta vez Sergio García y el hijo pródigo (el Betis es club de hijos que vuelven) Oliveira hicieron el milagro. El beticismo volvió a soñar y el equipo a ilusionar. Y es que ganar un derbi no es comparable a ganar cualquier otro tipo de partido. Es especial, porque significa que, cada vez que discutas con tu vecino palangana de fútbol, podrás terminar con un elocuente “Sí, pero os ganamos en vuestra casa”. Y ahí termina, automáticamente, la conversación.

Mucho tiempo ha pasado…esperemos que no tengamos que esperar otros doce años para ganarle al Sevilla en su casa.