Las Cosas De Altisidora

Todas estas malandanzas te suceden, empedernido caballero, por el pecado de tu dureza y pertinacia; y plega a Dios que se le olvide a Sancho tu escudero el azotarse, porque nunca salga de su encanto esta tan amada tuya Dulcinea, ni tú la goces, ni llegues a tálamo con ella, a lo menos viviendo yo, que te adoro.

Béticos del Universo: ¡Felicidades! 29/04/2010

Ayer, 28 de abril de 2010, se cumplieron 75 años de la Liga que el Betis ganó en 1935, en Santander, goleando al Racing por un contundente 0-5.Ganó la Lige con ¡34 puntos! uno más que el Madrid, que fue subcampeón, y con un balance total de 15 partidos ganados, 4 empatados y 3 perdidos. Hoy, el Barcelona, líder de la 1ª división (o Liga BBVA, nombre que odio) lleva la friolera de 87 puntos, y tenemos que descender hasta el puesto 16 de la clasificación para encontrar dos equipos con 34 puntos, el Zaragozay el Málaga, a dos puntos de la zona de descenso. Cómo cambian las cosas…

Es nuestra única Liga, y aunque deberíamos esforzarnos en volver a hacer grandes cosas en el fútbol, mientras eso no ocurra (y no ocurrirá mientras nos ‘desgobierne’ Lopera) tendremos que celebrar gestas antiguas, que forman parte de nuestra historia futbolística, como la primera Copa del Rey, la del 77, o la de 2005, que me hizo llorar abrazada a mi padre mientras recordábamos que en 1997 los dos estuvimos en el Bernabeu, viendo cómo el Barcelona al que luego se iría Serra Ferrer nos arrebataba en 5 minutos la Copa del 20 Aniversario y cuando también lloramos, entonces de impotencia.

Puede parecer una tontería, pero el verdiblanco también es un sentimiento, como la alegría o la tristeza, y por eso eres capaz de llorar de rabia o de felicidad, según las circunstancias, con las acciones de tu equipo. Habrá cosas más importantes en el mundo, pero yo respeto a quien llora o ríe si su equipo gana o pierde una Liga, desciende o asciende de categoría, porque es parte de su vida y de sus circunstancias.

Volviendo al 75 Aniversario de aquella Liga: entonces las cosas eran muy diferentes, en España se vivían tiempos de II República, prácticamente a punto de estallar en mil pedazos, y el Betis no tenía corona en su escudo ni era ‘Real’, por supuesto. El legendario Hotel Alfonso XIII, donde se celebró la triunfal gesta con miles de aficionados, era Andalucía Palace, y la celebración se realizó sobre una camioneta que se llamó ‘Flecha Verde’.

Éste es mi sincero y sentido homenaje como bética orgullosa de tener el corazón verdiblanco a aquella plantilla que nos hizo ser el primer equipo andaluz y sevillano en ser campeones:

El técnico irlandés O’Connell, y los jugadores Urquiaga, Espinosa, Areso, Aedo, Peral, Gómez, Larrinoa, Timimi, Rancel, Unamuno, Caballero, Saro, Lecue, Adolfo, Valera, Cornejo y Paquirri.

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Azahar y primavera 31/03/2010

Hoy me ha dicho un amigo gaditano que en su corazón se encuentra el mar, ese mar que brilla en la costa de Cádiz, ya sea a la altura de Doñana o del Peñón y más allá; mientras que en mi corazón, ha dicho, hay trajes de gitana. Pero se equivoca, porque hay mucho más. En mi corazón hay azahar y primavera sevillana. Hay incienso y saetas, luz de cirios y niños estrenando en Domingo de Ramos. Hay reuniones con amigos en El Salvador y paseos por la orilla del Guadalquivir mientras hueles, a lo lejos, la sal de la desembocadura en Sanlúcar. Hay tardes interminables previas al verano y helados que amenizan más paseos. Hay caracoles y terrazas. Y, por supuesto, hay lunares y farolillos, casetas y portadas, fino y sevillanas. Sí, también hay trajes de gitana. Y la Feria, máxima exaltación de la primavera hispalense, capital de Andalucía y del mundo durante una semana en la que todo es alegría, felicidad, reencuentros y “nos vemos en el  Matamoros” o “te llamo al móvil” y “vente a mi caseta”.

Sé que la vida es más que eso, y que todo lo que acabo de exponer será, para muchos, la simple confirmación del estereotipo sevillano: capillitas, feriantes y olé, que aquí no pasa nada y somos felices en nuestro mundo y en nuestra ciudad de lona y papel que apenas dura una semana.

Pero Sevilla es mucho más que saetas y sevillanas: es una ciudad alegre y brillante, llena de gente amable y siempre dispuesta a ayudar al turista a encontrar el destino que busca. Es una ciudad de gente trabajadora, pero que sabe disfrutar de su tiempo libre y de su primavera. Trabajo de lunes a viernes, o los días que sean en el horario que sea, pero cuando descanso, quiero disfrutar de mi ciudad y mi gente. Porque la vida también es eso, y al final será lo que recuerdes y lo que haga que tu vida haya merecido la pena.

Sevilla es una ciudad moderna y ecológica, con pulmones verdes siempre repletos de gente haciendo deporte, leyendo o descansando a la sombra de un frondoso árbol; con un carril-bici (del que no soy en absoluto defensora) que nos convierte en ciudad sostenible; con tranvía y metro (por fin y aunque sólo sea una línea) que les encanta a los turistas, con parte de nuestro centro histórico preservado de la polución gracias a un inteligente proyecto de peatonalización (lo mejor que ha hecho Monteseirín por nosotros). Cada vez somos más cosmopolitas y la Feria y la Semana Santa son nuestras tradiciones y por eso nos importan y las preservamos, por mucho que nos estereotipen. ¿O acaso a los valencianos no les importan sus Fallas o a los pamplonicas sus San Fermines?

Y sí: en mi corazón hay azahar y primavera.

 

Dignidad siempre 18/03/2010

Ayer se aprobó en Andalucía la Ley que regula la muerte digna de los andaluces. Por fin. Cualquiera de los que tenemos miles de razones para estar orgullosos de ser andaluces tenemos otra más y es que se nos concede la potestad de decidir sobre nuestra propia vida si tenemos la desgracia de encontrarnos en fase terminal o en una situación irreversible.

No se trata de favorecer la eutanasia o el suicidio asistidos. Ni mucho menos. Se trata, simplemente, de que si estando en posesión de mis plenas facultades firmo mi testamento vital (última voluntad vital o como se quiera llamar) pidiendo que no quiero vivir de forma artificial ‘gracias’ a una máquina o que no quiero que en fase terminal y sin posibilidad de milagros ni milongas, me den más medicamentos que aquellos que palien los dolores inhumanos que sufriría.

Se trata de vivir y morir con dignidad. No quiero que la objeción de conciencia de un médico o las decisiones arbitrarias que una familia no hace con la cabeza, me obliguen a vivir “x” años respirando y bombeando sangre artificialmente a través de una máquina, mientras me tienen que alimentar sondada hasta que finalmente muera, me tengan que limpiar durante años y años. No quiero ser como Eluana y gracias al Parlamento de Andalucía no tendré que serlo.

Tampoco quiero tener una enfermedad de muerte, en fase terminal, y que me sigan manteniendo viva, ¿para qué? ¿con qué intención?: ¿seguir sufriendo?. Nadie merece vivir (ni morir) así. Quiero poder negarme a que me mediquen sin posibilidad de mejorar ni mínimamente. Medicina paliativa en todo caso y a morir con dignidad. Que una persona no sólo merece vivir dignamente, sino morir en las mismas condiciones.

Aquí no valen argumentos del tipo: lo que Dios te da, Dios te quita, porque nadie merece vivir de esa forma, si es que a eso se le puede llamar vivir, cuando la realidad es que es un sinvivir agónico y dolorosísimo para el enfermo y su familia, por mucho que haya personas que digan que prefieren tener a un familiar vivo aunque sea en esas circunstancias antes que muerto y enterrado. Eso se llama egoísmo y es el peor egoísmo de todos, el que pisotea una vida a favor de la tranquilidad de otra, el no sentirse culpable. Es como si defendiésemos la postura del doctor Frankestein cuando convirtió a su amada en un monstruo terrible y espantoso porque prefería tenerla con él a cualquier precio antes de dejar que muriese en paz y su alma fuese a donde tuviese que ir. Esto es lo mismo, pero sin experimentos científicos imposibles.

No seré yo, de todas formas, quien le quite la razón a las personas que puedan decirme que hay que verse en esa situación para opinar. Es cierto: si no tienes a alguien a quien quieres con toda el alma pegado a una máquina que le insufla la vida no sabes realmente si estarías dispuesto a desconectarlo. Y precisamente por eso ahora Andalucía nos da la oportunidad de decidir, con antelación, por nosotros mismos al respecto. Por si tuviésemos la desgracia de que algo así nos pasara que no dejemos a otros tomar la decisión por nosotros. Porque no sé si sería capaz de desconectar a un padre o a un hermano, pero sí tengo claro que yo quiero que me desconecten. No quiero vivir así, eso no es vida. Es otra cosa.

 

Pueblecitos 01/03/2010

Este fin de semana he conocido dos pueblecitos que, sin duda, son de los más bonitos que hay, como mínimo en Andalucía. Y es una pena que estando tan cerquita de Sevilla no los haya visitado hasta mis taitantos. Pero eso siempre pasa: tu entorno es ese gran desconocido que ‘existe’ a tu alrededor y que ignoras mientras te dedicas a las Romas, París, Londres y Pragas (por decir algunas) de este mundo.

Esos dos pueblecitos son Moguer y Niebla, ambos en la provincia de Huelva, ciudad en la que viví y de la que siempre renegué porque nunca me gustó, nunca me acostumbré a su olor a herrumbre y sal, su tamaño pequeño que albergaba una gran historia (la del Descubrimiento de América), sus gentes…

Pero este puente de Andalucía me decidí a conocer un rincón de mi tierra, de mi historia como andaluza orgullosa de serlo, y aunque la idea inicial era Jaén, el temporal y las carreteras cortadas me obligó a replantearme la idea. Córdoba y Granada fueron opciones, ambas desechadas también por las lluvias y quedó la provincia de Huelva, los lugares colombinos y, de paso, Niebla, ésta por herencia lejana familiar, romana y musulmana a partes prácticamente iguales, una pizca de Santiponce, tierra de emperadores, y una pizca de Niebla, musulmana y reconquistada por Alfonso X.

El viaje empieza en Moguer, cuna de los Hermanos Niño, propietarios de la carabela La Niña, aquélla que conoció las Indias Occidentales. Moguer, cuna de Juan Ramón, el poeta, el Nobel, el amantísimo esposo que murió prácticamente de pena tras el fallecimiento de su esposa Zenobia. Es un pueblo de calzadas de adoquines y casas bajas, con un río rojizo al fondo que Juan Ramón veía desde su azotea, blanquísima y hermosa, como todo en este pueblo, que parece anclado fuera de todo tiempo, sin apenas coches, sin contaminación, sin gigantes de hormigón. Nada. Sólo la belleza del tiempo detenido.

Continúa en La Rábida y Palos de la Frontera, de donde partió Colón con 3 barcos y decenas de marineros que esperaban encontrar una muerte segura nada más adentrarse en el Atlántico. Allí, en La Rábida, además del Monasterio donde se gestó la hazaña descubridora, se encuentran las réplicas exactas de la Pinta, la Niña y la Santa María, que surcaron el océano para encontrar el Nuevo Mundo. Si bien es cierto que el auténtico puerto del que partió Colón se encontraba algún kilómetro más arriba del Tinto, éste desapareció, al parecer, como consecuencia del tsunami que generó el terremoto que asoló Lisboa en el XVIII, y los cambios en la costa obligaron a realizar la reconstrucción de la dársena algo más cerca de la desembocadura del río.

Y muy cerca de las Carabelas, el Monasterio de La Rábida, blanco y majestuoso. Merece la pena visitar su preciosa capilla y disfrutar de su patio cargado de geranios, como buen patio andaluz, aunque llueva. Un lugar mágico en el que sentir el peso de la historia, concretamente de uno de los mayores acontecimientos de los últimos cinco siglos.

Más allá de La Rábida, Palos, que se autoproclama, por derecho propio, capital de España-América, que todo lo dió por el descubrimiento y nada recibió, tal y como lo atestigua un azulejo junto a la Iglesia de San Jorge y que culmina toda una serie de azulejos-homenaje de las 17 Comunidades Autónomas españolas y de los paises Iberoamericanos.

Finalmente, y tras la ruta colombina…Niebla, con su imponente castillo de los Guzmanes que domina todo el pueblo, tranquilo, silencioso, señorial…histórico por derecho propio: fue tartésica, romana, visigoda y musulmana, para acabar siendo reconquistada y castellana. Sin duda es uno de los municipios más bellos que he conocido en mi vida…tanto, que sentí envidia de que no fuera sevillano.

Huelva es esa gran desconocida que guarda tesoros mágicos. Me alegro de empezar a descubrirlos. Y gracias, pequeño, por acompañarme en mi aventura.

 

Orgullo de ser andaluz 30/12/2009

Filed under: Miscelánea — altisidora @ 15:52
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Cruzcampo, de alma sevillana aunque sea propiedad de la holandesa Heineken, nos ha regalado a todos los andaluces un precioso anuncio en el que nos demuestra lo orgullosos que debemos sentirnos de nuestras raíces.

Gracias por homenajear nuestra tierra.

 

Duele, tiembla, ríe, vive 15/03/2009

Hoy he descubierto a un cantautor gaditano, de San Fernando, ‘La Isla’,  para ser más exactos, como Camarón, Sara Baras, la Niña Pastori, Álex O’Dogherty o José Oneto. Demostrando que en Cádiz hay mucho arte. Eso nadie lo dudaba. Pero, por si acaso, aquí dejo constancia escrita de ello.

Carlos Chaouen, nombre artístico dee Juan Carlos Sánchez Ceballos, gaditano afincado en Madrid desde los 12 años. Pero Cádiz nunca se olvida. Andalucía jamás se olvida. Por la complejidad de su cultura, forjada a golpe de decenas de pueblos que ocuparon nuestra tierra desde tiempos inmemoriales, dotándonos, con ello, de una realidad única y propia, que nos identifica como pueblo.

Y nuestras penas y tristezas que bañan todas y cada una de nuestras manifestaciones artísticas aunque ocultas tras una risa limpia y fresca como el olor al azahar sevillano, como el aroma del salitre en la Bahía de Cádiz, como el rumor de la marisma onubense, cada una de las gotas del deshielo que caen desde Sierra Nevada en el inicio del verano, el sonido de las malagueñas, la negra arena de la costa almeriense, el río que parte en dos Córdoba o la serenidad de cada olivar jiennense.

Y en medio de todo esto, Carlos Chaouen, representante de lo que se ha dado en llamar “fusión de autor” por lo variado de sus influencias, de Sabina a Silvio Rodríguez, mientras comparte generación musical con Quique González, versiona a Serrat o escribe para Diego el Cigala y Ana Torroja, a la vez que se solidariza, aportando temas musicales, a discos en favor de las víctimas del terrorismo, de Intermón Oxfam, Palestina, Amnistía Internacional o ALCER.

Entre todas sus canciones destacaría “Semilla en la Tierra”, sublime sin duda cuando habla de la fugacidad del amor probablemente, que hace que la vida duela porque querer es sufrir también, o el miedo que provoca cuando, un día todo está perfecto pero desconoces cuándo puede cambiar y por qué puede hacerlo. Pero el amor también es risa y, sobre todo, vida porque el amor es ‘vivir con creces’, es vivir más y mejor. Toda una declaración de amor al Amor en sí mismo. Alarde poético impresionante e intenso, de los que anulan tu entendimiento y te hacen asumir y aceptar que la música no es más que poesía.

Duele,
la vida como un puñal hay veces que duele
y nada tiene que ver con tu boca
que hecha para besar
hay veces que muerde
que anuncia cordura
y a veces se vuelve loca
Duele porque la piel no es materia inerte
Duele porque el querer es dolerse a veces.

Tiembla,
la vida como con miedo hay veces que tiembla
y nada tiene que ver con el aire
que mueve tu ropa
en noches de luna escueta
que aprieta suelta y evoca y me enloquece
tiembla por los latidos que tu provocas
y también porque el querer es temblar a veces.

Y cada uno en su camino
va cantando espantando sus penas
Y cada cual en su destino
va llenando de soles sus venas.
Y yo aquí sigo en mi trinchera, corazón
tirando piedras,
contra la última frontera
la que separa el mar del cielo
del color de tus maneras,
la que me lleva a la guerra,
a ser semilla en la tierra.

Y no me pidas tanto, corazón
que tengo poco aire en el pulmón
lo que tengo es un castillo en el cielo
si viene la guadaña a mi rincón
envuélveme la frente en tu sudor
y le das un beso a todos si me muero…

Ríe,
la vida como un volcán hay veces que ríe
y nada tiene que ver con el tiempo
Se ríe porque para ella somos tan leves
como el humo azul
que del pudor se desprende
ríe porque tu llanto se lo merece
y también porque el querer es reírse a veces.

Vive,
la vida por compasión hay veces que vive
y nada tiene que ver con la muerte
Y cuando llegue ese instante
déjame verte
que no hay mayor libertad que tenerte enfrente
y que nadie sea absuelto por no quererse
y vive porque el querer es vivir con creces.

Y si todo es semilla
no me dolerá la astilla
que sangran de mi costado tus andares de chiquilla,
y no me digas nada,
déjame a mi en mi ventana
con los pies del otro lado,
yo me fumo mis mañanas.

 

Soy andaluza y orgullosa de mi acento 08/02/2009

( publicado el 19 de enero de 2009 )

La semana pasada, la diputada catalana del PP Montserrat Nebrera utilizó, para atacar a la Ministra Magdalena Álvarez, una durísima infamia que atenta directamente contra más de ocho millones de personas de este país: nada más y nada menos que todos los andaluces.

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Me parece perfecto que la señora Nebrera critique la labor de Álvarez como Ministra, al fin y al cabo, ése es el trabajo de la oposición: criticar al Gobierno. Pero, desde luego, no insultándonos a 8 millones de andaluces, la mayor parte orgullosos de serlo y sentirlo.

Nadie debería burlarse de nuestro acento, de nuestras “hablas andaluzas” señora diputada, porque cualquier andaluz podría decirle sí, señora Nebrera, lo que usted diga, pero le recuerdo que:

1. La primera gramática castellana la escribió un andaluz de Sevilla, Antonio de Nebrija, allá por 1492.

2. Dos de los 5 Nobel en Literatura que tiene España pertenecen a escritores andaluces: Vicente Aleixandre (sevillano) y Juan Ramón Jiménez (onubense).

3. Lorca, Machado y Bécquer eran andaluces, orgullosos de serlo y así lo hicieron constar en su poesía y en su teatro, a la sazón, de lo mejor que se ha escrito en español (sin menospreciar a nadie).

4. El asiento “Q” de la Real Academia de la Lengua Española lo ocupa un andaluz, concretamente de Granada: Gregorio Salvador Caja.

5. El Estatuto de Andalucía, tanto el de 1981 como el de 2007, dignifica, por Ley, las hablas andaluzas. Que a lo mejor no tenemos idioma propio, pero ni falta que nos hace.

6. Los andaluces tenemos uno de los vocabularios más ricos en castellano, gracias a nuestras influencias, durante siglos, árabes, que nos permite tener varias palabras para designar una misma realidad: alcaucil, algofifa, repeluco, aceituna, apollardado, arriate, atarazana, búcaro, bulla…y así hasta 900 términos propios del habla andaluza que recoge la RAE.

7. Quizás seseemos y ceceemos, pero laísmos y loísmos no cometemos (por cierto, son errores muy graves y muy feos en el uso del lenguaje).

8. Manuel Machado, hermano del gran Antonio, consideró que “el mejor castellano, el más rico y sabroso castellano del mundo se habla en Andalucía”. Toma ya.

9. Que en nuestra Radio y Televisión Pública (RTVA) los periodistas hablan en andaluz, porque, desde el punto de vista filológico, aspirar la s implosiva, sesear o cecear o realizar una pronunciación más suave de la jota, no se consideran usos incorrectos del idioma.

10. Porque es parte de nuestra identidad como pueblo y como cultura (por cierto, desde tiempos inmemoriales que por aquí pasaron fenicios, tartessos, romanos y árabes antes de que formásemos parte, en 1492 con la rendición de Granada, parte de lo que después se convirtió en España, así que nadie podrá presumir más de historia que nosotros).

11. Porque el andaluz es tan rico que no existe uno sino varios, de ahí que lso expertos (y no usted) hable de las “hablas andaluzas” diferenciando, para empezar, Andalucía Occidental de la Oriental.

Y los andaluces del PP hablaron tarde y poco. Muy bien Señor Arenas, usted intentando ser el Presidente de toda una Comunidad Autónoma ninguneada por un miembro de su partido y así defiende lo que usted también es: andaluz.

Pues yo me siento orgullosa de ser andaluza de Sevilla, sesear, no pronunciar los plurales, aspirar las jotas, que todos las -ados y -adas sean “aos” y “as”, de no distinguir, al hablar, “eye” de “elle” y “be” de “ve” y, de paso, contribuir con ello a la economía del lenguaje, y así hasta cansarme de enumerar rasgos fonéticos, gramaticales, lingüísticos…que nos hacen distintos del resto de España. Y a mucha honra.

lengua-andaluza