Las Cosas De Altisidora

Todas estas malandanzas te suceden, empedernido caballero, por el pecado de tu dureza y pertinacia; y plega a Dios que se le olvide a Sancho tu escudero el azotarse, porque nunca salga de su encanto esta tan amada tuya Dulcinea, ni tú la goces, ni llegues a tálamo con ella, a lo menos viviendo yo, que te adoro.

Un año juntos 12/06/2010

Filed under: Pensamientos Profundos — altisidora @ 15:23
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Hace ya casi un año (menos cuatro días) que estamos juntos y han sido 361 días maravillosos, donde no he hecho más que sonreir y reír de felicidad. Ya sabes que estoy contenta, que soy muy feliz, tremendamente feliz, y que te has ganado ser una de las personas más importantes de mi vida, porque eres mi amigo además de mi pareja, la persona a la que le cuento cada uno de mis problemas, cada una de mis ideas, cada cosa que se me pasa por una mente que ya sabes que siempre está funcionando a tope.

No hay forma en el mundo de agradecerte lo mucho que has hecho por mi en este último año, y todo lo que queda por venir, que espero que sea muchísimo porque, al fin y al cabo, ya sabes que eres mi ‘medio limoncito’ y no todo el mundo tiene la dicha de encontrar su otra mitad. Yo esperé 30 años pero ha merecido la pena: mereció la pena todo lo anterior porque gracias a todo eso hoy estamos donde estamos. Y eso es lo importante.

Y en unas horas nos iremos a celebrar nuestro primer aniversario con un merecidísimo viaje a Cerdeña y a Malta: iba a ser Grecia, pero el presupuesto no dio para tanto este año, pero bueno, ya llegará y ¿quién sabe? quizás sea en forma de crucero…porque por ti estoy dispuesta a enfrentarme a mi miedo a un barco.

Gracias pequeño por todo lo que me das y me demuestras día tras día. y…¡Felicidades! por nuestro primer ‘cumple’ juntos.

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Cuando un amigo se va 16/04/2009

Filed under: Pensamientos Profundos — altisidora @ 22:09
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No, no voy a cantar eso de “algo se muere en el alma, cuando un amigo se va”. Pero sí que es cierto: una verdad como un templo hecha ‘sevillana’ para la Feria.

Hace 18 meses conocí a una chica entusiasta, comprometida, positiva, inteligente y dicharachera. Entró a trabajar en mi empresa y, aunque al principio fuimos sólo buenas ‘compis’, las circunstancias nos acabaron convirtiendo en amigas. Al final no hay mal que por bien no venga y de todo se saca una lectura positiva. Así que, Raquel, al final tendremos que dar incluso las gracias a aquellos que han mantenido una guerra abierta con nosotras, porque nos unieron, a las 3 (incluyo a nuestra pequeña Cris), en lo que se ha convertido, a día de hoy, en una amistad estupenda. Tanto, que no sé qué haría sin vosotras.

Aunque pronto averiguaré que será la vida diaria sin una de vosotras…y no sabes cuánto te echaré de menos: nuestras risas, las conversaciones, los ‘desayunismos’, las escapaditas a almorzar fuera, las quedadas en fin de semana (con o sin el pequeño saltamontes), el ‘malismo’, los congelados, la comida de Navidad y los vestidos verdes, nuestro ‘Charli’ particular, las conversaciones profundísimas, los paseos por la empresa para que nos llamen ‘las relaciones públicas’…ahora, a Cris y a mi nos faltará una Supernena.

Has sido un gran apoyo para mí en meses difíciles y me da mucha pena que ahora que ya estoy bien y que vuelvo a ser feliz el 85% de mi tiempo (y no infeliz el 90% del total) no vayas a estar a diario para compartir mi alegría ¡y la tuya!.

Sé que seguiremos siendo amigas porque si quieres puedes, y sólo dependerá de nosotras, pero no será lo mismo…Aunque me alegro muchísimo por tí, porque sé que, ahora, serás más feliz porque podrás dedicar tu tiempo a tus auténticos intereses y estarás más cerca de alcanzar tus sueños. Y cuando un amigo es feliz, automáticamente, tú también lo eres porque igual que dolor compartido es mitad de dolor, alegría compartida es el doble de alegría.

No olvides nunca que podrás contar conmigo siempre, estemos donde estemos, y yo te seguiré contando mis paridas y tú tus movidas. Que así sea.

Un besazo amiga…aunque aún quedan algo más de dos semanas para tu despedida oficial y nos veremos (mucho) por Chiclana (si me invitas, claro).

PD: Ahora sí sé lo que se siente cuando un amigo de los de verdad, y no de los fingidos, sale de tu día a día para seguir siendo amigo, pero de una forma totalmente distinta. Ahora sé quiénes son mis amigos.

 

I remember 28/03/2009

Voy a ‘imitar’ a Joe Brainard y a evocar recuerdos en forma de frasecitas breves. Estos recuerdos de Brainard fueron considerados una especie de experimento poético vanguardista que resultó ser, simplemente, la forma más fiable, sencilla y sincera de recordar tu pasado.

  • Recuerdo a todas y cada una de mis amigas…incluidas las que no lo son ya.
  • Recuerdo el día en que nació mi prima Marta: su primer día de vida, casi mi último día de facultad. 22 años de diferencia.
  • Recuerdo mi primer día en ABC: menos mal que me acompañaba Antonio.
  • Recuerdo casi todos los días de aquel verano que pasé en ABC: las fiestas con los compañeros, el trabajo, las meriendas, mi absurdo choque con el poste azul, las conversaciones con los dos Antonios, el R5 echando calor en pleno julio…
  • Recuerdo las risas y las sonrisas de mis amigos de la facultad.
  • Recuerdo haber visto llorar a mi padre varias veces…a mi madre sólo una.
  • Recuerdo el día en que nació mi hermano: yo cenaba en el balcón, al calor de agosto, con mi padre. Tenía 4 años.
  • Recuerdo un sábado de playa: el cielo estaba gris, hacía frío pero eso no importaba.
  • Recuero mi primer día de colegio: lloraba y mi amiga Bea también. Así nos hicimos amigas: unidas por el llanto.
  • Recuerdo a mi amor platónico: Jesús. Era tan guapo…
  • Recuerdo la Exposición Universal de Sevilla 92…y ¡recuerdo a Curro!
  • Recuerdo a una amiga enferma, postrada en la cama de un hospital…y recuerdo el día de su funeral y las lágrimas de mi hermano mezcladas con las mías.
  • Recuerdo un sábado de lluvia, mi pelo enredado. Recuerdo cada minuto.
  • Recuerdo las Olimpiadas de Barcelona 92: España, oro en fútbol; Fermín Cacho; el Borbón de abanderado; el pebetero…
  • Recuerdo mi Selectividad…las dos veces (la segunda fue peor, por la presión de necesitar subir nota).
  • Recuerdo mi uniforme del colegio de monjas, de la falda de lana que picaba en mayo.
  • Recuerdo la primera vez que estuve en Italia, y la segunda, y la tercera y la cuarta.
  • Recuerdo bailar la banda sonora de ‘Grease’ y de ‘Fiebre en Sábado Noche’ con mis primos.
  • Recuerdo que vi ‘Regreso al Futuro II’ en el cine; y ‘Batman’; y ‘Cariño, he encogido a los niños’.
  • Recuerdo las camisetas de Gn’R de mi primo Antonio y sus posters de Iron Maiden (que me daban miedo).
  • Recuerdo mi llanto en la Piazza di Spagna por sentir que jamás volvería a Roma…¡qué estupidez! (eso no puedo saberlo).
  • Recuerdo el concierto de Mecano del 91 en el Auditorio de la Cartuja.
  • Recuerdo los concierto de la Expo: Sergio Dalma, Alejandro Sanz, Cómplices, Presuntos Implicados, Barricada…
  • Recuerdo el calor que desprendían los asientos de la plaza de toros de Córdoba cuando tuve el privilegio de asistir, en directo, a la despedida de B.B. King de los escenarios con mi hermano.
  • Recuerdo el concierto, en la Sala Q, de “The Sunday Drivers”. Lo mejor, la compañía y el resto del fin de semana, que, al final, resultó ser casi una despedida.
  • Recuerdo a Rafa y la extraña relación que nos unía…y lo mal que acabó todo.
  • Recuerdo cuando el Trastabaro aún no era O’Davids.
  • Recuerdo a Dani, a Moisés, a muchos pero, sobre todo, a 2.
  • Recuerdo las tardes en el Bitákora.
  • Recuerdo las despedidas, las rupturas, las cosas que no se dicen, las que nunca deberían haberse dicho…
  • Recuerdo las clases coñazo de cierto profesor de la facultad de Ciencias de la Información de cuyo nombre no quiero acordarme…
  • Recuerdo un regalo: un libro de viñetas de Snoopy.
  • Recuerdo un par de regalos más: unas Converse rosas y el primer disco de Craig David.
  • Recuerdo cada Feria pero, sobre todo, las dos últimas.
  • Recuerdo dos peluches que ahora duermen en una caja.
  • Recuerdo cada episodio de ‘Friends’.
  • Recuerdo mis tres comidas de Navidad en mi empresa actual con sentimientos diferentes: buena, horrible, y muy buena a pesar de todo, respectivamente.
  • Recuerdo lo estúpida que me he sentido mil veces por culpa de personas que fingieron ser mis amigos.
  • Recuerdo la entrevista que tuve el honor y el placer de hacerle a David DeMaría.
  • Recuerdo una dedicatoria en una tarjeta de cumpleaños: “Espero que nuestra relación de amor-odio crezca (en ambos sentidos)”. Y vaya si lo hizo…
  • Recuerdo a Brenda abrazándome en Palermo mientras cantaba ‘aire, soy como el aire’ en libre versión en inglés macarrónico.
  • Recuerdo un fin de semana de agosto en la playa, afianzando la relación con mis amigas.
  • Recuerdo el 11S y el 11M.
  • Recuerdo el día que asesinaron al Concejal Alberto Jiménez Becerril y a su esposa, por la espalda, como enfrentan las cosas los cobardes, en una calle cercana a la Giralda.
  • Recuerdo cuándo se me cayó el cenicero, de camino a la habitación de mi abuelo moribundo (eso lo supe luego) cuando apenas tenía un año y medio.
  • Recuerdo el día en que mi padre se puso tan enfermo que le dije a Dios que le entregaba mi felicidad a cambio de su vida. (A veces pienso que se lo cobró).
  • Recuerdo mi primer día en mi actual trabajo.
  • Recuerdo muchos de los motivos por los que he llorado a lo largo de mi vida.
  • Recuerdo que mis manos siempre han estado frías.
  • Recuerdo el Renault 7 verde limón de mi padre…y el Renault 11 rojo, que acabó siendo mi primer coche.
  • Recuerdo mi 30 cumpleaños…no hace demasiado (6 meses).
  • Recuerdo las tardes de sábado en casa de Alicia.
  • Recuerdo mi vida en Huelva, aunque fuera muy breve.
  • Recuerdo un verano con Yoli: qué bien lo pasamos.
  • Recuerdo cómo me sentía mientras leía ‘El Amor en los Tiempos del Cólera’ y lo muhco que disfruté cuando la vi en el cine, aunque la película no me gustó nada.
  • Recuerdo besos y caricias…
  • Recuerdo muchas sonrisas bonitas de muchas personas distintas.
  • Recuerdo la boda de Aurora y lo mal que me sentía. Curiosamente, me olvidé de mis problemas por unas horas.
  • Recuerdo un golpe fortuito en la rodilla en casa de Marta: vi las estrellas.
  • Recuerdo una vez que se paró el mundo hace muchísimo tiempo (unos 8 años) gracias a un abrazo.
  • Recuerdo palabras, recuerdo miradas.
  • ¡Recuerdo las magdalenas!
  • Recuerdo los domingos en la piscina con los vecinos.
  • Recuerdo el día de mi Primera Comunión. Recuerdo que a mi tía y mis primos sólo los pude ver a la salida de la Iglesia: cosas de familias, que no se eligen.
  • Recuerdo la impotencia, la frustración, el dolor, la estupidez y lo recuerdo porque, a veces, aún me siento así.
  • Recuerdo mis aventuras en Amsterdam, y en Praga, y en la Toscana, y en Sicilia, y en Mallorca…
  • Recuerdo el día en que un cliente, cuando trabajaba en Telefónica, me hizo llorar.
  • Recuerdo mi último día en El Correo de Andalucía: la única vez en un año que salí a una hora razonable para una becaria.
  • Recuerdo la final de la Copa del Rey del 97: yo estuve en el Bernabeu, animando a mi Betis. Perdimos. No importa.
  • Recuerdo al Betis campeón de Copa en 2005. Este me tuve que conformar con verlo por la tele. Lloré, igual que en 1997, pero ahora de alegría.
  • Recuerdo la primera vez que fui al fútbol: Betis-Real Madrid B.
  • Recuerdo los partidos del equipo del trabajo y mi estrella preferida demostrando que era el mejor con contundencia.
  • Recuerdo la final de la Eurocopa pasada y España campeona.
  • Recuerdo una exposición de corresponsales durante la Guerra Civil que me hizo mucha ilusión.
  • Recuerdo los Domingos de Ramos luminosos y alegres.
  • Recuerdo la Esperanza de Triana girando para adentrarse en Pagés del Corro de recogida un Viernes Santo por la mañana.
  • Recuerdo ‘Titanic’ en el cine y las chicas gritando cada vez que salía Di Caprio.
  • Recuerdo mi experiencia como extra en la película ‘Crimen Ferpecto’.
  • Recuerdo lágrimas, muchas lágrimas.
  • Recuerdo las sensaciones del primer día de Feria, cuando te apuras por llegar al albero de Los Remedios y ver la grandeza de la ciudad fugaz de la primavera sevillana mientras tus volantes se airean al sol de abril.
  • Recuerdo los veranos en Punta del Moral con Estrella, mi amiga más antigua.
  • Recuerdo las flores de papel mojadas en Romerías otoñales.

…Seguiré recordando.

 

Como una pastilla… 23/02/2009

En 2002 Pink lanzó al mercado su single ‘Just Like a Pill’, que pertenecía a su disco Missundaztood y que corroboró el paso del R&B al Rock en la carrera de la cantante norteamericana.

A mi Pink siempre me gustó, desde aquel ‘There You Go’ que sí era bastante negro, pasando por ‘Stop Fallin’ (porque Pink también sabe hacer baladas) y hasta lo más nuevo. Y, entre todos sus temas, siempre ocupó un lugar destacado ‘Just Like a Pill’, sobre las relaciones dolorosas de las que queremos salir, porque son como una droga (no importa lo que te lastimen, porque ahí sigues, al pie del cañón, pensando que todo puede mejorar, que él puede cambiar, o lo que sea) a la que estás enganchada sin remedio.

Y esta canción me trae muy buenos recuerdos, porque aquel año 2002 y el siguiente (2003) fueron geniales: mi año de beca en El Correo de Andalucía (donde conocí a Irene, donde aprendí muchísimo, donde lo pasé genial) y un año y medio aproximadamente fantástico con mis amigos del barrio y mis niñas: ese fin de año en el zulo del Arenal que fue mucho mejor de lo que pensábamos cuando vimos aquel antro y los niños quitando la cal de la pared después de jugar a la “locomotora”; la noche en Collage del incidente del Clío de Fernando con el ‘putero’ y la borrachera que lo postró en la escalara del disc-jockey; las tardes (y las noches) en el Bitákora, donde éramos famosos; la inauguración del ‘tablao’ flamenco de Los Remedios y el ‘Marisa porfaaaaaaa, dame un piquito, ¿qué te cuesta?’ (y lo logró…menuda carita se le quedó…y los morros llenos de brillantina); las breves pero intensas relaciones que acabaron mal, muy mal…; la Semana Santa en El Portil, el fantasma en medio de la carretera, El Terrón, dormir de tres en tres; reir hasta llorar o, como canta Amaral: ‘de tanto reir no puedo ni hablar’; los cócteles en mi Santo después de un nefasto e infame fin de semana en Córdoba de cuya esencia no quiero ni acordarme; la Feria de aquel 2003 y el ‘cachondeito’ y, de paso, espectáculo público divertidísimo con el que animamos aquella caseta; el fin de semana en Conil, 10 en una tienda de campaña protegiéndonos del Levante y jugando a los chupitos (aún recuerdo a alguien pidiéndome que le diera un besito y diciendo lo mucho que nos queríamos todos porque en el vino está la verdad; mi primo derramando el whisky en el saco de dormir; mi huida a medianoche y Jose persiguiéndome por el camping…); Rafa y el triángulo amoroso (mejor sin comentarios por la parte que me toca) o ¿era cuarteto?; los que se iban de misiones humanitarias y los que volvieron para fundirse la pasta que ganó en 6 meses en el maldito infierno bosnio; las salidas nocturnas, las quedadas de domingo por la tarde, pasarnos horas en la placita charlando, el coche de Jose y el techo movible que dejaba melenas al viento (por la velocidad sobre todo), las terracitas de verano, las cenitas improvisadas en el Alamillo las noches de julio…

Esta canción fue banda sonora de aquel año, porque Fernando no dejaba de ponerla en la radio-CD de su flamante coche nuevo (el incidente del Clío precipitó su compra) y supongo que por eso es especial para mí, porque me trae buenos recuerdos.

Al final, cada uno tomó su camino y hoy apenas tenemos relación entre nosotros, excepto las chicas que seguimos siendo tan amigas como antes, incluso algunas vivimos juntas. Pero fue una época fantástica. De las mejores hasta la fecha y, al menos yo, siempre recordaré aquel año y medio intenso (y tenso a veces), divertido y único con una sonrisa. Porque no me arrepiento, a pesar de que también hubo cosas malas, pero me quedo con las carcajadas, el buen rollo, lo que compartimos, lo que vivimos, porque algunos maduramos un poco con todo aquello y aprendimos a valorar la amistad y sus circunstancias.

Hoy esta canción ha venido a mi memoria…curiosamente, resulta que la letra es de esas que me parecen ‘interesantes’, de una forma sutil como no le gusta que haga a una de mis amigas…

[Pink – Just Like a Pill]

Voy a largarme de aquí, donde pueda

Correr tan rápido como sea posible

En medio de ninguna parte

En medio de mis miedos y frustraciones

Y te juro que eres casi como una píldora

En lugar de hacerme mejorar

Me sigues haciendo enfermar

 

Mis Momentos F 08/02/2009

Alfonso, tu post me ha inspirado, así que ahí van alguno de esos momentos que, para mí, son de felicidad…

  • El olor del azahar en primavera
  • Una buena película
  • Quedar con mis amigos de la facultad, aunque sea media hora
  • Escuchar una canción que hace muchísimo que no oías
  • Ver el cielo azul de abril en Sevilla
  • Recordar historias divertidas del pasado
  • Hacer planes de quedadas, reencuentros, viajes…
  • Sentir el calor sel sol en la cara en pleno invierno
  • Las risas con las amigas
  • Una llamada o un sms inesperado
  • Que alguien que te gusta, aunque sea sólo un poquito, te sonría al cruzarse contigo
  • Mirarse al espejo y decir: pues hoy estoy fantástica
  • Jugar con un niño pequeño
  • El Betis goleando
  • Un baño caliente después de un día difícil
  • Un beso
  • Abrazos…muchos abrazos
  • Cruzar la mirada con alguien que te importa
  • Que alguien te haga reir
  • Gestos, miradas, sonrisas cómplices
  • Recuerdos de amor bonitos
  • Ir a un concierto
  • Leer un libro que embargue mi emoción total y aboslutamente (como me pasó con “El Amor en los tiempos del cólera”)
  • Ver una película que te inspire, te enseñe…te aporte algo, en definitiva.
  • Recibir un regalo
  • Ir a pagar en caja y descubrir que el precio es menor del marcado en la etiqueta (me ha pasado hoy mismo)
  • Haberos conocido…
  • Escribir mucho, escribir siempre…pensar que algún día podría vivir de ello.
 

Aforismos de Antonio Porchía

“Me hicieron de cien años algunos minutos que se quedaron conmigo, no cien años”

“Durmiendo sueño lo que despierto sueño. Y mi soñar es contínuo”

“Si amas el sol que te alumbra, tal vez amas y si amas al insecto que te muerde, amas”

“¿Por qué te pido tanto que me ayudes?. Es que te estoy ayudando”

“Las cadenas que más nos encadenan son las cadenas que hemos roto”

“Si no levantas los ojos creerás que eres el punto más alto”

“Te quiero como eres. Pero no me digas cómo eres…”

“Quien abre todas las puertas puede cerrarlas todas”

“Se aprende a necesitar necesitando”

“Cuando me conformo con nada es cuando me conformo con todo”

“La verdad tiene muy pocos amigos y los muy pocos amigos que tiene son suicidas”

“Dirán que andas por un camino equivocado si andas por tu camino”

“Y si no pudiera alejarme de mí, no podría acercarme a nadie, a nada. Ni a mí”

“Para que tu tristeza muda no oyese mis palabras, te hablé bajito”

“A veces de noche enciendo la luz para no ver mi propia oscuridad”

“Sin esa tonta vanidad que es el mostrarnos y que es de todos y de todo, no veríamos nada y no existiría nada”

“Se vive con la esperanza de llegar a ser un recuerdo”

“Un corazón grande se llena con poco”

“Las dificultades también pasan como todo pasa, sin dificultad”

“Quien perdona todo ha debido perdonarse todo”

“Algunas cosas se hacen tan nuestras que las olvidamos”

“Lo que no se convierte en recuerdo no fue”

“Pierdo el deseo de lo que busco buscando lo que deseo”

“Sabes tanto de mí y no me comprendes. Saber no es comprender. Podríamos saberlo todo y no comprender nada”

“Tú crees que me matas. Yo creo que te suicidas”

 

A pesar de la distancia aún escucho tu voz, vuestras voces, a lo lejos

( publicado el 20 de octubre de 2008 )

Ayer leí, a través del blog de mi pululante ser preferido, el interesante mensaje que le dejaba otra de nuestras amigas de la facultad y me hizo pensar, y mucho, en la verdad de sus palabras.

Meli ha dejado constancia por escrito algo que todos (me refiero a mi grupo de amigos de la facultad) sabemos pero parece que ninguno se ha atrevido a decir en voz alta: estamos muy lejos, y no es sólo distancia física, que eso es lo de menos, sino lejos en el sentido de que nuestras vidas son, prácticamente, desconocidas ya para el resto.

Es una pena, porque hace 7 años éramos inseparables: las personas con las que más tiempo pasábamos al cabo del día. Lo conocíamos todo, pormenorizado, unos de otros. Y de pronto…la vida, que dicen que es eso que te pasa mientras tú estás planeando otra cosa (qué curioso, porque parece ser que lo dijo John Lennon). Terminamos la facultad y cada uno se enfrentó al futuro que se abría paso ante nosotros cómo y dónde pudo. Unos con más suerte, otros con menos, pero, al fin y al cabo, cada uno siguió su camino. Como debe de ser, ¿no?: son sólo eso: cosas de la vida.

Y mientras tanto nos enfrentamos a retos profesionales, a frustraciones porque el periodismo nunca termina siendo lo que soñabas (y es que Woodward y Bernstein hicieron mucho daño con su apasionante vida profesional mientras que el resto nos conformamos con lo que podemos), a relaciones que funcionan, otras que no funcionan y algunas que son de ida y vuelta o en dos tiempos, a traslados para buscarse la vida y el futuro, a nuevos amigos, a pérdidas de todo tipo, a nuevas y “mejoradas” frustraciones, crecemos, maduramos…nos alejamos.

Entonces todo era tan fácil, tan bonito: nos teníamos unos a los otros, y si uno lloraba, el resto estaba ahí, para cambiar eso; nos enfadábamos y reconcialiábamos, porque son cosas de postadolescencia; salíamos, mucho, dormíamos poco, estudiábamos de vez en cuando, jugábamos al buscaminas por las tardes en casa de Carlos, oíamos las historias de Juanma y sus “pepis”, Alfonso y yo hablábamos de música negra, Meli hacía gala de su salero gaditano, Marisa de su dulce inocencia que hacía que a la mayoría se nos cayese la baba con ella, Monti y su música (y todo lo demás), Javi y Raúl, el Sevilla, el Madrid y sus historias, David, ese gran desconocido, Jose y Rafa, nuestros cordobeses preferidos…y Marta, no me olvido de tí, sólo te dejo para el final porque tú, para mí, eres, simplemente, Marta: la amiga, la única de nosotras 4 de la que apenas me he alejado. Gracias a Dios, al menos logré conservar a una de las 3, porque, de lo contrario, ahora estaría perdida.

Meli, quizás estemos separados, pero yo aún soy capaz de oir vuestras voces a lo lejos, de escuchar vuestras risas, que retumban en mi cabeza haciéndome recordar viejos, y buenos, tiempos. Porque vosotros me disteis la mejor época de mi vida, al menos hasta la fecha. Y por eso siempre estareis en mí, formais parte de mi, de mil formas diferentes, en mayor o menor medida, pero jamás saldreis de mi corazón. Por muy lejos que parezcamos estar.

De cualquier forma, eso siempre puede arreglarse: cuando entre las personas se estableció en el pasado un vínculo poderoso, como es el de la amistad, nada es insalvable y mucho menos la distancia porque, en este caso, nunca será el olvido. Al menos yo lucharé por ello. Y espero que me ayudeis.

Un beso…os quiero.