Las Cosas De Altisidora

Todas estas malandanzas te suceden, empedernido caballero, por el pecado de tu dureza y pertinacia; y plega a Dios que se le olvide a Sancho tu escudero el azotarse, porque nunca salga de su encanto esta tan amada tuya Dulcinea, ni tú la goces, ni llegues a tálamo con ella, a lo menos viviendo yo, que te adoro.

Cuánto trabaja un funcionario 19/08/2010

Filed under: Actualidad — altisidora @ 18:34
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Cuando la polémica sobre la bajada de sueldos de los funcionarios para hacer frente a la crisis estaba presente, a diario, en todos y cada uno de los medios de comunicación y blogs de actualidad de este país quise mantenerme al margen, porque me enciendo, ataco y los daños se esparcen por todas partes. En caliente no es recomendable dar opiniones…

Pero es que hoy me hierve la sangre y mucho. Mi compañera funcionaria lleva hora y media de cháchara con otra amiga funcionaria. Y me explico.

Desde el 9 de agosto estoy sustituyendo a un ‘externo’ en una de las Consejerías de la Junta de Andalucía. Este organismo tiene un contrato con la empresa para la que trabajo en función del cual una persona realiza allí una serie de tareas relacionadas con su web. Como la persona que mi empresa tiene ‘destinada’ aquí se encuentra de vacaciones, yo estoy sustituyéndola, porque, lógicamente, la Junta paga por un servicio y quiere que se le de, independientemente de vacaciones y cuestiones varias del trabajador habitual encargado de dichas labores.

No es la primera vez que vivo de cerca el trabajo de un funcionario de la Administración Pública ya que he estado en otros organismos a través de mi empresa para realizar servicios de creación y gestión de contenidos en sus portales web. Y porque no es la primera vez que lo vivo, sé de lo que hablo.

Me hace gracia que muchos funcionarios se diesen golpes de pecho en foros de diarios digitales, en secciones de Cartas al Director de periódicos, en reportajes varios sobre ‘su situación’ y en fallidas manifestaciones, porque trabajan mucho, no cobran tanto como creemos y encima les reducen el sueldo un 5%.

No sé cómo y cuánto trabajarán otra clase de funcionarios tales como médicos, bomberos, policías o profesores, pero sí sé cómo y cuánto trabajan los funcionarios que se encuentran en consejerías, empresas públicas y ventanillas varias. La respuesta es que, en una gran proporción, poco. Trabajan poco. Y encima no saben hacer la ‘o’ con un canuto y siempre están quejándose.

Recuerdo cómo estando en cierto organismo autonómico había compañeras funcionarias que, a media mañana, y sin despeinarse, soltaban un alucinante “bueno, voy a darme un paseito que estoy muy estresada” y a su vuelta traían bolsas de El Corte Inglés, Zara o cualquier tienda que se los hubiera puesto a tiro durante ‘su paseo’.

Conclusión 1ª: A algunos funcionarios les paga la Administración Pública por ir a pasar el tiempo de tiendas. Qué bien. Ojalá mi trabajo fuese el mismo.

Mi situación, parte 1ª: Si yo, como empleada del sector privado necesito desestresarme tengo, por convenio, 5 minutos de pausa visual por hora trabajada. Vamos, como mucho me da para ir por un refresco, estirar las piernas sin salir de mi edificio por supuesto o, si fumase, echarme un pitillo en la puerta.

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En el mismo organismo, los compañeros decían que ellos hacían las cosas despacito y que el resto no corriese, que el trabajo tenía que durar mucho tiempo o, de lo contrario, les mandarían más cosas que hacer. ¡¡¿?!!

Conclusión 2ª: La Administración Pública es lenta porque sus trabajadores no quieren estresarse, no sea que les dupliquen las tareas a los pobres.

Mi situación, parte 2ª: Estoy sometida a unos plazos de entrega que hay que cumplir sí o sí, aunque tenga que echar horas extra, que no me pagan, y me reviente la cabeza de la presión por aquello de “si no lo haces bien y en tiempo, las consecuencias para ti podrían ser nefastas” (es decir, eufemismo del paro y el INEM).

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Luego están los desayunos. ¡Ay, los desayunos! Esa hora, hora y pico, según los casos, que se pasan de tertulia ante un café y una tostada porque, de nuevo, están muy estresados y es el único momento (¡¿?!) de relax que tienen en todo el día. Da igual que sus ventanillas estén vacías, no importa que en su departamento sean 2, 3 ó 10 personas, porque todos bajan a la vez dejando, durante hora y media, solo dicho departamento/ventanilla. Ruega para que no necesites de ellos durante su hora del desayuno, porque te hartarás de esperar.

Conclusión 3ª: Si trabajan 7 horas al día (ahora, en verano) y pasan 1 desayunando…¿por qué les pagan por 7? Si están tan estresados, ¿por qué la Administración Pública no soluciona el problema? Por cierto: ¿tanto se tarda en comerse una tostada y beberse un café?.

Mi situación, parte 3ª: Tengo 25 minutos para desayunar; además, tengo que picar a la salida y a la entrada, para que quede constancia del tiempo de más que haya podido tardar. Por cierto, tengo esos 25 minutos porque mi empresa, en uno de los escasos gestos de buena voluntad que tiene con sus trabajadores, nos los tiene reconocidos. Con el convenio en la mano son 5 minutos por hora trabajada y punto.

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Luego están los problemas que muchos de ellos tienen con cosas básicas para el tipo de trabajo que realizan tales como uso del Word, del excel o del correo electrónico. No entiendo cómo personas que se pasan el día ante un ordenador apenas saben cómo abrir un documento de Word o cómo buscar archivos en un PC. Menos mal que tienen Windows porque si fuese Software Libre ya se habrían suicidado en masa.

Y el correo electrónico, ese gran desconocido que siempre tienen cerrado. Saben que hay un icono en el escritorio de su ordenador que les abre las puertas a la comunicación instantánea por escrito…pero si quieres algo de ellos y, sobre todo, si es urgente, llámalos por teléfono (con un poco de suerte no estarán desayunando ni estresados) porque jamás leerán tus correos.

A veces darás con gente honrada que te dirá “ay, es que nunca me acuerdo de mirar mi correo” (a pesar de que la Junta le da una cuenta a cada empleado, independientemente de que sea funcionario, contratado o externo…¡hasta yo tengo una por trabajar esporádicamente para ellos!). Y otras veces se te quedará cara de gilipollas mientras te dicen “A mi no me has mandado nada”.

Conclusión 4ª: Son administrativos y ni siquiera saben ofimática. Te mienten en tu cara para no quedar como los flojos e inútiles que son en muchas ocasiones.

Mi situación, parte 4ª: Yo hago más que ellos por menos dinero y encima si me estreso no me quejo. Soy usuaria experta en Office porque no me quedó más remedio que aprender si quería hacer bien mi trabajo. Siempre tengo abierta mi cuenta de correo corporativa porque es herramienta indispensable para mi trabajo diario.

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Nunca, bajo ninguna circunstancia, quieren aprender a hacer algo nuevo, no sea que, entonces, tengan que trabajar. Ejemplo: un nuevo portal web para un organismo público. Todo muy chulo, muy bonito, dirigido al ciudadano, donde puedan encontrar todo lo que buscan sin tener que desplazarse al organismo ni llamar (eso, de paso, así logran trabajar menos). Pero claro,  ese servicio al ciudadano hay que mantenerlo. Y ahí vienen las quejas: que si no tengo tiempo (desayuna en menos tiempo), que si el gestor es difícil de utilizar (para eos te estoy dando un curso), que si no hace las cosas como yo esperaba (haber contestado a los formularios que se enviaron durante el desarrollo del proyecto), que si el portal anterior me gustaba más (claro, porque lo mantenía el informático, ¿no te jode?), que si esto no entra en mis funciones (pero el mundo avanza y las funciones se amplían y/o modifican), etc.

Conclusión 5ª: Ellos estudiaron para pasarse el día tocándose la punta de la nariz y no vengas tú desde el sector privado a decirles que, ahora, tienen que mantener un nuevo servicio de utilidad para la ciudadanía. ¡Que le den al ciudadano y aprueben oposiciones! (sarcasmo).

Mi situación, parte 5ª: Tengo que escuchar cómo estos funcionarios me faltan al respeto porque yo soy algo así como el demonio que quiere hacerles trabajar y una niñata no va a decirles lo que tienen que hacer.

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Perder el tiempo es otra de sus aficiones favoritas. Más allá de los desayunos larguísimos o los paseitos que desestresen también hay que aprender a perder el tiempo desde tu puesto de trabajo.

¿Cómo? Muy fácil: una de las funcionarias que, actualmente, está sentada muy cerca de mi se pasa buena parte de la jornada laboral charlando con otra amiga funcionaria. Esta última la visita, se sienta en su sitio, hacen como que trabajan y hablan ¡de plantas! (sí, sí: de lo bonito que tiene el poto o que se le ha estropeado el rosal o que el otro día compró un tronco del Brasil monísimo y muy baratito).

Otra variante de la pérdida de tiempo y hacer como que trabajas es jugar a alguno de los millones de juegos que ofrece Internet (dato curioso: en la Consejería en la que me encuentro han bloqueado esta página mientras que en mi empres ano tenemos páginas bloqueadas…¿será porque en la empresa privada no hace falta porque sabemos que, obviamente, no vamos a jugar al mahjong?).

Conclusión 6ª: Con mis impuestos se les paga un sueldo vitalicio a señoras tertulianas y a viciados del Tetris on line, no sea que trabajando pierdan los ojos o algo.

Mi situación, parte 6ª: Me pagan por trabajar y eso hago. Los días que no tengo carga de trabajo me desespero porque no me siento productiva, me aburro y leer el periódico está bien durante media hora, no todo el día.

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Otras veces, estos funcionarios aprovechan el tiempo, claro que sí, pero no por y para el bien de la ciudadanía para la que trabajan sino para ellos mismos. Y así llegamos a los funcionarios que, en horario de trabajo, aprenden idiomas, hacen sus cursitos (y no me refiero a aquellos a los que la Junta les obliga), se mantienen informados de lo que ocurre en el mundo, controlan a sus hijos, se interesan por la salud, vía larguísima llamada telefónica, de todos sus familiares y amigos, etc.

Conclusión 7ª: Con los recursos de la Administración Pública y el tiempo y el dinero de los ciudadanos se ‘ponen al día’ (excepto en cuestiones informáticas, no sea que por aprender a usar el Word les den más trabajo) a nivel personal.

Mi situación, parte 7ª: los cursos los hago fuera del horario de trabajo, incluso cuando son impuestos por la empresa se imparten fuera de la jornada laboral. Y claro que llamo por teléfono a alguien si quiero, pero si es urgente o necesario y no ‘por pasar el tiempo’.

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No digo que todos los funcionarios sean iguales, que sé que no lo son porque también he visto y he coincidido con muchísimos muy trabajadores; pero todo lo anterior demuestra que hay exceso de funcionarios en nuestro país. ¿Por qué?. Fácil: Si trabajan poco, es que no hay trabajo. Entonces, ¿por qué hay 4 funcionarios donde con uno habría de sobra?

Otras cuestiones:

  • Si están estresados siempre, que les den las bajas permanentes y así se relajan, y sus plazas que no sean cubiertas con otros vagos potenciales.
  • Si tardan una hora en tomar el desayuno, que luego recuperen esa hora de trabajo.
  • Que no se permitan que todos los funcionarios de un mismo departamento se vayan a la vez, dejando desatendidas sus funciones y a sus clientes, que somos los ciudadanos.
  • Que bloqueen todas las páginas de juegos, las redes sociales, los servicios de mensajería instantánea y todo aquello que les reste tiempo de su actividad laboral. Si son niños pequeños, habrá que tratarlos como tales y prohibirles las cosas.
  • Que se controlen las pérdidas de tiempo dedicadas a tertulias y/o asuntos personales.
  • Que se les obligue a aprender Ofimática, que, al fin y al cabo, es su herramienta fundamental de trabajo.
  • Que se les obligue también a asumir sus nuevas tareas y funciones sin tener que soportar absurdas pataletas de trabajador acomodadísimo que pega muy pocos palos al agua.
  • Que puedan ser despedidos, en igualdad de condiciones que los empleados del sector privado, cuando no rindan o cuando comentan faltas que, en otros ámbitos, son consideradas graves.
  • Que arrimen el hombro como todos: si tu empresa es la Administración Pública y ésta está en crisis, tienes que asumir la reducción de sueldo sin rechistar. A nosotros, directamente, nos despiden. Ojalá ofrecieran reducciones de sueldo en vez del paro indefinido.

Y no me vale ningún comentario demagogo que se ha podido leer en foros o escuchar en la calle del tipo “Si quieres privilegios, prepárate unas oposiciones como hice yo”. Claro, y que t0dos los españoles seamos trabajadores públicos, ¿no? Qué idea más brillante por favor. Como si eso fuera posible. El país se hundiría en ¿2 meses? Porque que me expliquen a mi de dónde iba a salir el dinero para pagar si un 90% de la población en edad de trabajar aprobase unas oposiciones y lograse plaza.

No se trata de que sea más fácil no sacrificar dos años de tu vida para aprobar una oposición. Se trata de cordura: no todos nos podemos dedicar a lo mismo porque de todo tiene que haber en el mundo. Y se necesitan camareros, albañiles, periodistas, abogados…y un largo etcétera para que el país crezca y produzca riqueza.

Aparte, aprobar una oposición no te asegura la plaza, y siempre habrá gente que se quede fuera, así que el comentario se hunde por su propio peso.

También ha sido durante estos meses comentario frecuente entre los funcionarios el de “Cuando no había crisis no te quejabas por no ser funcionario, eh? cuando ganabas más dinero en lo privado que en lo público”. Bueno, eso es una falacia de campeonato.

Quizás los arquitectos y los albañiles, así como todas las profesiones relacionadas directamente con la construcción, habrán ganado dinero a espuertas durante el boom inmobiliario.Pero yo sigo teniendo el mismo sueldo que tenía cuando el boom, no me dedico a ningún sector relacionado con la construcción y tengo una carrera que tuve que aprobar con esfuerzo para obtener el título. Así que no: no me dediqué a ganar dinero a mansalva en vez de sacrificarme estudiando para ser funcionario.

Yo estudié también, mi carrera, periodismo, que era lo que quería ser y hacer en la vida, y no me fui a hacerme de oro y comprarme un BMW y un keli con piscinón que ahora no puedo pagar. Tengo un Ibiza y aún vivo con mis padres.

Lo que necesitamos son más emprendedores y menos españolitos cuya única meta en la vida es ser funcionario (para vivir la vida con trabajo fijo para siempre) o controlador (para ganar sueldazos escandalosos y presionar al Gobierno de turno).

Y no se trata de alegrarse porque le bajen el sueldo ni mucho menos, no me alegro en absoluto, pero sí considero que deberían poner los pies en la tierra y tener en cuenta que tienen privilegios con los que el resto de mortales apenas si podemos soñar y que ellos también tienen que hacer un esfuerzo, por el bien de todos.

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5 Responses to “Cuánto trabaja un funcionario”

  1. Kisco Says:

    Antes que nada, hay que decir que no todos los funcionarios son iguales. Y con esto no digo que los haya trabajadores y no trabajadores, sino que hay algunos como médicos, bomberos, policía, profesores (en general) … que no pueden entrar en ese saco. Los que entran realmente en ese son los municipales (la policía municipal no se caracteriza por su servicio a la ciudadanía mal que les pese), y aquellos que tienen cargos más bien “administrativos”, vamos, los que se pueden decir que sí que realizan la carrera de la administración pública.

    El problema radica (o al menos así lo veo yo teniendo en cuenta la experiencia trabajando con y para ellos) en que tienen unos privilegios inauditos (en ningún país del primer mundo tienen esos beneficios laborales) y excesivos (pues se demuestra que se toman más libertades de las que deben dejando de lado sus obligaciones). Posiblemente lo que más falta hace es una reforma del funcionariado. Y hasta que no se lleve a cabo y las nuevas “generaciones” de funcionarios entren con unas condiciones laborales lógicas seguirán dándose estos casos, que por desgracia son tan habituales. Los actuales no pueden perder sus privilegios (totalmente anacrónicos), pero para los que entren en próximas convocatorias debería ser diferente.

  2. ariovisto Says:

    Llega un momento en que las cosas son tan simples como apelar a la naturaleza de las personas. El funcionariado es un buen escenario donde se demuestran los redaños, agallas y cachaza de la gente. Si echamos un vistazos a conceptos como “compromiso”, “dedicación”, “interés”, “esfuerzo”, “satisfacción ante el trabajo bien hecho”… y nos damos cuenta de que están más a la baja que las encuestas de intención de voto del zapaterismo, no nos queda más que santiguarnos y esperar que nuestros dineros no se arrojen cisterna abajo…
    Es buen funcionario la buena persona.
    Es mal funcionario – y, por tanto, digno de rechazo y repudio – la mala persona.
    ¿Cuántas hay de cada clase?

    Un beso, naranjina.

  3. RAFAEL Says:

    Buenas tardes, soy empleado público, tengo 27 años, dos carreras, derecho y económicas, y una oposición aprobada del grupo A1 nivel 26, SOY FUNCIONARIO lo reconozco, incluso los sábados en el botellon, y siempre tengo que aguantar las bromitas de turno. Mucho me temo que tambien soy de esos que trabajan en lo “administrativo” y te aseguro que no puedes generalizar tan ligeramente, tengo compañeras y compañeros muy muy pero que muy malos que no hacen ni el huevo, y otros y otras que sin embargo lo dan todo por su trabajo.
    He tenido la oportunidad de trabajar durante los dos años que prepare la oposición en una gestoría (privada) y allí tambien alcanzé un puesto de responsabilidad y te aseguro que pude ver que había gente malisima y gente buenisima. El ser o no ser un cara dura no es cuestión de trabajar o no en lo publico, es una cuestión de educación y eso se mama no se obtiene con aprobar una oposición ni con no aprobarla.

    Solo te pido que matices tus comentarios si es que en alguna medida estimas a quienes te leen. Yo por mi parte tengo que dejarte pues son las 19.41 horas y ya se han terminado los cinco minutos de descanso que tengo, ah! y por cierto mi jornada es de 08 a 15.30 pero como tu yo tmabien tengo plazos de entrega y hoy como muchas otras veces he tenido que comer aqui y trabajar hasta la noche para conseguir cumplir los plazos de una subvención que permita a esta entidad pública construir un centro de atención a mayores dependientes.

    Buenas tardes

  4. Elena Says:

    yo soy funcionaria y estoy estresada. trabajo todo lo que puedo y aun trabajaria mas si no fuera por mi jefa, que se pone a hablar en voz alta sin ningun respeto por los demas. Nos impide trabajar y a pesar de que la mas jefa lo sabe no le obliga a cerrar la boca. Como es del cuerpo de gestion se cree que con todo el derecho. Ademas si se equivoca o comete un error que suele ser muy habitual porque no viene a trabajar sino a ser admirada y a que se le preste atencion pues nos echa la culpa a los demas. Ya ha habido tres personas que se han ido por su culpa y ella sigue ahi.

    • altisidora Says:

      Hola Elena: eso también lo he visto cuando he trabajado como laboral externa: funcionarios que ‘se parten los cuernos’ mientras otros a su alrededor generan la mala fama que se os atribuye a todos.


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