Las Cosas De Altisidora

Todas estas malandanzas te suceden, empedernido caballero, por el pecado de tu dureza y pertinacia; y plega a Dios que se le olvide a Sancho tu escudero el azotarse, porque nunca salga de su encanto esta tan amada tuya Dulcinea, ni tú la goces, ni llegues a tálamo con ella, a lo menos viviendo yo, que te adoro.

Azahar y primavera 31/03/2010

Hoy me ha dicho un amigo gaditano que en su corazón se encuentra el mar, ese mar que brilla en la costa de Cádiz, ya sea a la altura de Doñana o del Peñón y más allá; mientras que en mi corazón, ha dicho, hay trajes de gitana. Pero se equivoca, porque hay mucho más. En mi corazón hay azahar y primavera sevillana. Hay incienso y saetas, luz de cirios y niños estrenando en Domingo de Ramos. Hay reuniones con amigos en El Salvador y paseos por la orilla del Guadalquivir mientras hueles, a lo lejos, la sal de la desembocadura en Sanlúcar. Hay tardes interminables previas al verano y helados que amenizan más paseos. Hay caracoles y terrazas. Y, por supuesto, hay lunares y farolillos, casetas y portadas, fino y sevillanas. Sí, también hay trajes de gitana. Y la Feria, máxima exaltación de la primavera hispalense, capital de Andalucía y del mundo durante una semana en la que todo es alegría, felicidad, reencuentros y “nos vemos en el  Matamoros” o “te llamo al móvil” y “vente a mi caseta”.

Sé que la vida es más que eso, y que todo lo que acabo de exponer será, para muchos, la simple confirmación del estereotipo sevillano: capillitas, feriantes y olé, que aquí no pasa nada y somos felices en nuestro mundo y en nuestra ciudad de lona y papel que apenas dura una semana.

Pero Sevilla es mucho más que saetas y sevillanas: es una ciudad alegre y brillante, llena de gente amable y siempre dispuesta a ayudar al turista a encontrar el destino que busca. Es una ciudad de gente trabajadora, pero que sabe disfrutar de su tiempo libre y de su primavera. Trabajo de lunes a viernes, o los días que sean en el horario que sea, pero cuando descanso, quiero disfrutar de mi ciudad y mi gente. Porque la vida también es eso, y al final será lo que recuerdes y lo que haga que tu vida haya merecido la pena.

Sevilla es una ciudad moderna y ecológica, con pulmones verdes siempre repletos de gente haciendo deporte, leyendo o descansando a la sombra de un frondoso árbol; con un carril-bici (del que no soy en absoluto defensora) que nos convierte en ciudad sostenible; con tranvía y metro (por fin y aunque sólo sea una línea) que les encanta a los turistas, con parte de nuestro centro histórico preservado de la polución gracias a un inteligente proyecto de peatonalización (lo mejor que ha hecho Monteseirín por nosotros). Cada vez somos más cosmopolitas y la Feria y la Semana Santa son nuestras tradiciones y por eso nos importan y las preservamos, por mucho que nos estereotipen. ¿O acaso a los valencianos no les importan sus Fallas o a los pamplonicas sus San Fermines?

Y sí: en mi corazón hay azahar y primavera.

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One Response to “Azahar y primavera”

  1. Kisco Says:

    ¡Qué bonito!

    La verdad es que es dificil no caer en estereotipos cuando se habla de estas fechas en la ciudad de Sevilla, pero aun así, mejor no podías haberlo explicado. Esta ciudad en estos días da gusto vivirla. Es todo alegría y vida en sus calles (sin contar las fiestas tradicionales, que tan nuestras hacemos). Para todo aquel que no lo haya vivido: ¡¡Que venga por Sevilla en Abril y Mayo que los recibiremos con los brazos abiertos!!


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