Las Cosas De Altisidora

Todas estas malandanzas te suceden, empedernido caballero, por el pecado de tu dureza y pertinacia; y plega a Dios que se le olvide a Sancho tu escudero el azotarse, porque nunca salga de su encanto esta tan amada tuya Dulcinea, ni tú la goces, ni llegues a tálamo con ella, a lo menos viviendo yo, que te adoro.

Buenos recuerdos, grandes amigos 16/03/2010

Ayer vi una vieja foto (bueno, las hay más vieja, aquélla era sólo de 2006) cargada de muchos recuerdos. En la foto salían 4 chicas, cuatro amigas inseparables durante 4 años de carrera que celebraban esa noche una cena-reencuentro de amigos y compañeros de la facultad. Aunque ellas se seguían viendo antes (y después) de ese diciembre de 2006, pero no las cuatro juntas, a la vez, todas para una, como aquellos maravillosos años que fueron de 1997 a 2001.

Cuatro chicas sonrientes y felices, como si el tiempo se hubiera detenido antes de aquel veintitantos de junio de 2001 cuando se acabó la universidad y empezaba la vida adulta. Menuda nochecita la de la graduación. Fue un día maravilloso, inolvidable, pero, a la vez y paradójicamente, triste. Era el final de vernos a diario, de los trabajos de la facultad, de salidas nocturnas, de fiestas universitarias. Nos chocábamos de frente con la realidad, con lo que sería nuestra vida una vez que creces, porque el día en que realmente te das cuenta de que has crecido es el día en que te gradúas. Al menos para mí fue así.

Y esas cuatro chicas sonrientes representan a todo un grupo de amigos con el que compartí muchas risas, muchos trabajos, salidas nocturnas, cines, cafés, apuntes…Y hoy queda el recuerdo, o más bien los recuerdos, que a veces parecen tan cercanos que siento que ocurrió ayer y no hace ya una década o más en algunos casos.

Poco antes de ver esa foto de gratos recuerdos le hice a una de ellas un comentario vía Facebook recordando una vieja anécdota y mi amiga me preguntaba: “¿Aún te acuerdas de aquello?”. Por supuesto que me acuerdo, amiga, es mi vida, sois parte de mi vida, son mis recuerdos y nunca olvidaré los momentos que vivimos juntos. Esos recuerdos son más fuerte que cualquier cosa y nada ni nadie los borrará jamás porque ocupan demasiado espacio en mi corazón como para olvidarlos.

Recuerdo aquella cena-reencuentro, y la mini-quedada un año después de los más fieles (Marta, Marisa, Meli, Alfonso, Antonio y yo). Recuerdo nuestra graduación, las fiestas previas al viaje de fin de curso, recuerdo cumpleaños de Marta en su casa, recuerdo salidas nocturnas en diciembre y en enero y en cualquier mes del año. Recuerdo aburridísimas clases pasando el tiempo sentados en dos filas: nosotras delante, ellos detrás. Recuerdo el buscaminas y los posters heavys y de las ‘pepis’. Recuerdo barriladas, cursos de fotografía, escapadas al centro, la Parrapa y el Atlético Guirigay (el mejor equipo de fútbol del planeta). Recuerdo a Rigodón y a Willy Fogg (jeje). Recuerdo por qué el coyote nunca cogió al correcaminos e idas de olla varias. Recuerdo Praga (¿cuándo nos vamos?).

Lo bueno del recuerdo es que siempre te quedas con los buenos, mientras los malos se esfuman o, al menos, se difuminan y no resultan ser tan malos. De cualquier forma, lo malo también forma parte de aquella época: esas cosas también nos hicieron madurar y crecer, ser quiénes hoy somos y lo que seremos en el futuro. Pero no quiero recordar ahora lo malo, sino lo bueno.

Es cierto que la Universidad puede ser la mejor época de tu vida, aunque la actual no está nada mal (gracias pequeño), y por esa razón nunca la olvidaré y siempre estareis en mi mente y en mi corazón. Y ojalá pudiésemos vernos más, pero la vida es la vida y tiene estas cosas. Yo seguiré pensando en vosotros y esbozando una sonrisa o, directamente, una carcajada, cuando os recuerde.

Os quiero chicos.

With a little help from my friends

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4 Responses to “Buenos recuerdos, grandes amigos”

  1. Kisco Says:

    Dicen que quien tiene un amigo tiene un tesoro. Es cierto. Los amigos de verdad no se pierden nunca y todo lo que vives con ellos queda para siempre. Los buenos recuerdos duran toda la vida y aunque parezca que ya no tenemos sitio para otro, siempre cabe uno más. Y la sensación que nos traen es simplemente … increible.

    Me he gustado (y mucho) lo que he leído. Gracias por compartirlo. Y espero que con el tiempo, las fotos de estos últimos meses también te evoquen recuerdos tan gratos!!

    Un beso preciosa

  2. ariovisto Says:

    ¿En el 2001 empezaba tu vida adulta?

    Dios….

    🙂

  3. altisidora Says:

    Eso parece…soy una pipiolilla todavía… 😛 Azahar más que naranja!

  4. JIMENA Says:

    q linda me conmovio


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