Las Cosas De Altisidora

Todas estas malandanzas te suceden, empedernido caballero, por el pecado de tu dureza y pertinacia; y plega a Dios que se le olvide a Sancho tu escudero el azotarse, porque nunca salga de su encanto esta tan amada tuya Dulcinea, ni tú la goces, ni llegues a tálamo con ella, a lo menos viviendo yo, que te adoro.

Pueblecitos 01/03/2010

Este fin de semana he conocido dos pueblecitos que, sin duda, son de los más bonitos que hay, como mínimo en Andalucía. Y es una pena que estando tan cerquita de Sevilla no los haya visitado hasta mis taitantos. Pero eso siempre pasa: tu entorno es ese gran desconocido que ‘existe’ a tu alrededor y que ignoras mientras te dedicas a las Romas, París, Londres y Pragas (por decir algunas) de este mundo.

Esos dos pueblecitos son Moguer y Niebla, ambos en la provincia de Huelva, ciudad en la que viví y de la que siempre renegué porque nunca me gustó, nunca me acostumbré a su olor a herrumbre y sal, su tamaño pequeño que albergaba una gran historia (la del Descubrimiento de América), sus gentes…

Pero este puente de Andalucía me decidí a conocer un rincón de mi tierra, de mi historia como andaluza orgullosa de serlo, y aunque la idea inicial era Jaén, el temporal y las carreteras cortadas me obligó a replantearme la idea. Córdoba y Granada fueron opciones, ambas desechadas también por las lluvias y quedó la provincia de Huelva, los lugares colombinos y, de paso, Niebla, ésta por herencia lejana familiar, romana y musulmana a partes prácticamente iguales, una pizca de Santiponce, tierra de emperadores, y una pizca de Niebla, musulmana y reconquistada por Alfonso X.

El viaje empieza en Moguer, cuna de los Hermanos Niño, propietarios de la carabela La Niña, aquélla que conoció las Indias Occidentales. Moguer, cuna de Juan Ramón, el poeta, el Nobel, el amantísimo esposo que murió prácticamente de pena tras el fallecimiento de su esposa Zenobia. Es un pueblo de calzadas de adoquines y casas bajas, con un río rojizo al fondo que Juan Ramón veía desde su azotea, blanquísima y hermosa, como todo en este pueblo, que parece anclado fuera de todo tiempo, sin apenas coches, sin contaminación, sin gigantes de hormigón. Nada. Sólo la belleza del tiempo detenido.

Continúa en La Rábida y Palos de la Frontera, de donde partió Colón con 3 barcos y decenas de marineros que esperaban encontrar una muerte segura nada más adentrarse en el Atlántico. Allí, en La Rábida, además del Monasterio donde se gestó la hazaña descubridora, se encuentran las réplicas exactas de la Pinta, la Niña y la Santa María, que surcaron el océano para encontrar el Nuevo Mundo. Si bien es cierto que el auténtico puerto del que partió Colón se encontraba algún kilómetro más arriba del Tinto, éste desapareció, al parecer, como consecuencia del tsunami que generó el terremoto que asoló Lisboa en el XVIII, y los cambios en la costa obligaron a realizar la reconstrucción de la dársena algo más cerca de la desembocadura del río.

Y muy cerca de las Carabelas, el Monasterio de La Rábida, blanco y majestuoso. Merece la pena visitar su preciosa capilla y disfrutar de su patio cargado de geranios, como buen patio andaluz, aunque llueva. Un lugar mágico en el que sentir el peso de la historia, concretamente de uno de los mayores acontecimientos de los últimos cinco siglos.

Más allá de La Rábida, Palos, que se autoproclama, por derecho propio, capital de España-América, que todo lo dió por el descubrimiento y nada recibió, tal y como lo atestigua un azulejo junto a la Iglesia de San Jorge y que culmina toda una serie de azulejos-homenaje de las 17 Comunidades Autónomas españolas y de los paises Iberoamericanos.

Finalmente, y tras la ruta colombina…Niebla, con su imponente castillo de los Guzmanes que domina todo el pueblo, tranquilo, silencioso, señorial…histórico por derecho propio: fue tartésica, romana, visigoda y musulmana, para acabar siendo reconquistada y castellana. Sin duda es uno de los municipios más bellos que he conocido en mi vida…tanto, que sentí envidia de que no fuera sevillano.

Huelva es esa gran desconocida que guarda tesoros mágicos. Me alegro de empezar a descubrirlos. Y gracias, pequeño, por acompañarme en mi aventura.

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3 Responses to “Pueblecitos”

  1. Kisco Says:

    Es cierto. Simpre nos dejamos influenciar por el supuesto glamour y exotismo de aquello que viene de fuera y no nos damos cuenta de todo lo que tenemos y que nos rodea. Sevilla, Granada, Córdoba, Úbeda o Baeza, por decir sólo las más conocidas, todas al alcance de la mano y que no tienen nada que envidiar a Paris, Londres o Berlín. Todas tienen su encanto, y sin embargo lucen más aquellas que por más distantes suenan más inalcanzables. Y seguro que ni siquiera la mayoría de nosotros conocemos como deberíamos nuestra propia ciudad, por lo que mucho menos podemos decir que conocemos esos pueblecitos cercanos que tanto pueden ofrecernos también.

    Y gracias a ti por dejarme acompañarte!!

  2. ariovisto Says:

    Huelva es la única provincia andaluza en la que no he estado. Y qusiera hacerlo, por lo que tan brillantemnete has expuesto y porque ahí, en Moguer, nació uno de mis mitos literarios.
    Es cierto que es la ciudad “tapada” y seguro que es preciosa.

    Un beso, Orange (aber in deutscher Sprache ist es wie in englischer Sprache)

  3. Eve Says:

    de acuerdo contigo nada mas bonito que pueblear por España, andar en bicicleta por la campiña española es uno de los viajes mas lindo que hay. checa mi blog viajero en: http://www.viajandoandamos.wordpress.com/


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