Las Cosas De Altisidora

Todas estas malandanzas te suceden, empedernido caballero, por el pecado de tu dureza y pertinacia; y plega a Dios que se le olvide a Sancho tu escudero el azotarse, porque nunca salga de su encanto esta tan amada tuya Dulcinea, ni tú la goces, ni llegues a tálamo con ella, a lo menos viviendo yo, que te adoro.

Como una pastilla… 23/02/2009

En 2002 Pink lanzó al mercado su single ‘Just Like a Pill’, que pertenecía a su disco Missundaztood y que corroboró el paso del R&B al Rock en la carrera de la cantante norteamericana.

A mi Pink siempre me gustó, desde aquel ‘There You Go’ que sí era bastante negro, pasando por ‘Stop Fallin’ (porque Pink también sabe hacer baladas) y hasta lo más nuevo. Y, entre todos sus temas, siempre ocupó un lugar destacado ‘Just Like a Pill’, sobre las relaciones dolorosas de las que queremos salir, porque son como una droga (no importa lo que te lastimen, porque ahí sigues, al pie del cañón, pensando que todo puede mejorar, que él puede cambiar, o lo que sea) a la que estás enganchada sin remedio.

Y esta canción me trae muy buenos recuerdos, porque aquel año 2002 y el siguiente (2003) fueron geniales: mi año de beca en El Correo de Andalucía (donde conocí a Irene, donde aprendí muchísimo, donde lo pasé genial) y un año y medio aproximadamente fantástico con mis amigos del barrio y mis niñas: ese fin de año en el zulo del Arenal que fue mucho mejor de lo que pensábamos cuando vimos aquel antro y los niños quitando la cal de la pared después de jugar a la “locomotora”; la noche en Collage del incidente del Clío de Fernando con el ‘putero’ y la borrachera que lo postró en la escalara del disc-jockey; las tardes (y las noches) en el Bitákora, donde éramos famosos; la inauguración del ‘tablao’ flamenco de Los Remedios y el ‘Marisa porfaaaaaaa, dame un piquito, ¿qué te cuesta?’ (y lo logró…menuda carita se le quedó…y los morros llenos de brillantina); las breves pero intensas relaciones que acabaron mal, muy mal…; la Semana Santa en El Portil, el fantasma en medio de la carretera, El Terrón, dormir de tres en tres; reir hasta llorar o, como canta Amaral: ‘de tanto reir no puedo ni hablar’; los cócteles en mi Santo después de un nefasto e infame fin de semana en Córdoba de cuya esencia no quiero ni acordarme; la Feria de aquel 2003 y el ‘cachondeito’ y, de paso, espectáculo público divertidísimo con el que animamos aquella caseta; el fin de semana en Conil, 10 en una tienda de campaña protegiéndonos del Levante y jugando a los chupitos (aún recuerdo a alguien pidiéndome que le diera un besito y diciendo lo mucho que nos queríamos todos porque en el vino está la verdad; mi primo derramando el whisky en el saco de dormir; mi huida a medianoche y Jose persiguiéndome por el camping…); Rafa y el triángulo amoroso (mejor sin comentarios por la parte que me toca) o ¿era cuarteto?; los que se iban de misiones humanitarias y los que volvieron para fundirse la pasta que ganó en 6 meses en el maldito infierno bosnio; las salidas nocturnas, las quedadas de domingo por la tarde, pasarnos horas en la placita charlando, el coche de Jose y el techo movible que dejaba melenas al viento (por la velocidad sobre todo), las terracitas de verano, las cenitas improvisadas en el Alamillo las noches de julio…

Esta canción fue banda sonora de aquel año, porque Fernando no dejaba de ponerla en la radio-CD de su flamante coche nuevo (el incidente del Clío precipitó su compra) y supongo que por eso es especial para mí, porque me trae buenos recuerdos.

Al final, cada uno tomó su camino y hoy apenas tenemos relación entre nosotros, excepto las chicas que seguimos siendo tan amigas como antes, incluso algunas vivimos juntas. Pero fue una época fantástica. De las mejores hasta la fecha y, al menos yo, siempre recordaré aquel año y medio intenso (y tenso a veces), divertido y único con una sonrisa. Porque no me arrepiento, a pesar de que también hubo cosas malas, pero me quedo con las carcajadas, el buen rollo, lo que compartimos, lo que vivimos, porque algunos maduramos un poco con todo aquello y aprendimos a valorar la amistad y sus circunstancias.

Hoy esta canción ha venido a mi memoria…curiosamente, resulta que la letra es de esas que me parecen ‘interesantes’, de una forma sutil como no le gusta que haga a una de mis amigas…

[Pink – Just Like a Pill]

Voy a largarme de aquí, donde pueda

Correr tan rápido como sea posible

En medio de ninguna parte

En medio de mis miedos y frustraciones

Y te juro que eres casi como una píldora

En lugar de hacerme mejorar

Me sigues haciendo enfermar

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3 Responses to “Como una pastilla…”

  1. saporima Says:

    Hola Altisidora,
    Una época trepidante que tuviste la suerte de vivir y que ahora y siempre podrás recordar… Y conservas a tus buenas amigas de entonces… Eres afortunada…
    La canción es triste…
    Un beso.
    PD. Muchas gracias por tu amable comentario. ¡Por supuesto serás bienvenida cada vez que te pases a visitarme!

  2. Brenda Says:

    mmmmmmmmmmmm el pasado está justo para eso, para recordar los buenos momentos, y el tiempo se encarga de ir, sino borrando, sí limando los malos… yo me acuerdo de un día como mañana, en la gasolinera, hablando contigo y diciéndo… “raúl paga tú, que por fin me tiene que contar algo interesante…” para mí ese momento fue especial, porque lo llevábamos esperando muuuuuchoossss meses… (sí, yo tb lo esperaba!)

    acuérdate de las risas, de los buenos momentos, de lo que has aprendido… y olvida lo demás. aunque no lo creas, los días como hoy tb tienen algo bueno… duran 24 horas y ya le queda poco para terminar!!! vengaaaaaaaaaaaaaaa ánimo!!!!

  3. dicybug Says:

    Hola alti,
    a ciertas artistas consagradas yo las veo y las escucho como si fuera la primera vez. Literalmente. La canción no está mal, es pegadiza, pero demasiado “ruidosa” para mi gusto. Si tiene buena voz o no queda disuelto en el escándalo.

    Parece que ese año tuvo de todo. Es una pena que ciertos momentos pasen y no vuelvan a repetirse nunca con la misma intensidad. Yo tengo la suerte de que mi mala memoria me hace olvidar los malos momentos. Y la desgracia de que me impide recordar y “revivir” los buenos.
    Un abrazo


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