Las Cosas De Altisidora

Todas estas malandanzas te suceden, empedernido caballero, por el pecado de tu dureza y pertinacia; y plega a Dios que se le olvide a Sancho tu escudero el azotarse, porque nunca salga de su encanto esta tan amada tuya Dulcinea, ni tú la goces, ni llegues a tálamo con ella, a lo menos viviendo yo, que te adoro.

Te he encontrado…o te perdí 18/02/2009

Hay veces que, de pronto, salta una canción en el reproductor que logra acaparar tu atención de tal forma y en tal grado, que ya no puedes dejar de escuchar cómo sus notas retumban sin descanso en tu cabeza. O cómo su letra gira y gira en torno a tí, a cada minuto.

Hoy me ha pasado. Quería escuchar una canción que oía una de mis compañeras, así que he decidido darle una oportunidad al disco completo. Y ahora me alegro de haberlo hecho porque, así, he descubierto una pequeña joya musical.

Iron & Wine es el cantante en cuestión. Sam Bean su nombre real. Cantautor a medio camino entre el Indie, el Folk y el Country (estos dos últimos géneros, típicamente norteamericanos), que ha llegado a ser caracterizado como representante del “gótico sureño”. Pero, sobre todo, destaca de él su concepción como ‘artista total’, en el sentido de que escribe, toca, graba y produce cada tema de su discografía en su propio estudio casero. De esta forma, se asegura, además, que su música sea justo como él desea, sin intervenciones externas de ninguna clase.

iron-and-wine

Este barbudo, sensible y como llegado de otra época (los 60 hippies), ha sido comparado con grandes mitos como Simon&Garfunkel o Neil Young debido, sobre todo, al sonido predominantemente acústico de su música, a pesar de que su interés se ha centrado, últimamente, en nuevas texturas musicales más progresivas.

Y si el cantante que merodea por mi cabecita desde esta tarde es Iron&Wine, el tema que me ha impresionado es “Flightless Bird, American Mouth” (curioso título:  algo así como ‘ladrón, bocazas’), donde utiliza la temática recurrente en sus letras: la pérdida (en el sentido más amplio del término: la adolescencia, el amor, la vida…) y la fugacidad del tiempo y de la existencia humana, frágil, extremadamente sensible, que se escapa entre los dedos como el agua.

A mí me suena su música a nana: suave, dulce, sincera…aunque el tema tratado es duro y doloroso y eso se escapa de la propia concepción de lo que debe ser una nana. De cualquier forma, a mí me encantaría que alguien me la susurrase despacito al oído mientras bailamos.

[Iron & Wine – Flightless Bird, American Mouth]

Yo era aquel chaval que en el agua buceaba rápido

y muy profundo para coger las monedas.

Todas tus miradas clavadas en mis juguetes de plástico

y cuando la poli cerró el cerco,

yo me cortaba mi largo pelo de niño,

tú me robaste mi mapa arrugado y te busqué por todas partes.

¿Te he encontrado? Ladrón, llorica, envidioso, ¿O te perdí? Bocazas,

la gran cuenta pendiente está al llegar.

Ahora soy como un gordo gato casero

maldiciendo mi dolorida lengua desafilada,

mirando a escondidas a través de la blanca valla agrietada,

ese cálido veneno para ratas.

Besando esas revistas con fotos de cebos de pesca

arrojados en esos fríos riachuelos de montaña limpios como la sangre de Cristo.

¿Te he encontrado? Ladrón, llorica, envidioso,

¿o te he perdí? Bocazas, la gran cuenta pendiente está al llegar.

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