Dicen que ‘Es tan corto el amor y tan largo el olvido’ que hoy me pregunto cuánto realmente cuesta olvidar. Todo esto viene al hilo del Musical de Mecano y aquello del ‘Me cuesta tanto olvidarte’ y una conversación que tuve ayer con una amiga acerca de lo que a mí misma me ha costado olvidar algo que hace un año pensé que jamás superaría. La gente me decía que sí, que todo pasa y todo se olvida, y aunque eres consciente de que eso es realmente así (dado que otras veces has superado y olvidado muchas otras cosas, similares o no) no puedes dejar de machacarte.
Ahora sé que no cuesta tanto, o quizás sí que cuesta, pero acabas haciéndolo. Olvidarlo quiero decir. Lo olvidas porque tienes que hacerlo, porque no mereció tanto la pena, porque has descubierto cosas (o personas) nuevas que sí son capaces de llenar el vacío…y todo porque la capacidad de superación del ser humano es ilimitada. Y yo necesito crecer y superarme, avanzar, me muevo por inquietudes y motivaciones. Menos mal.
Al final no es tanto que olvides como que superas. Y los recuerdos se convierten, simplemente, en eso: recuerdos. Retazos del pasado que, en parte, te han convertido en lo que eres hoy día pero que jamás debes olvidar que constituyen tu ayer, y no deben formar parte constante de tu hoy ni, por supuesto, de tu mañana.
“¿Qué significa “recuerdo”? La conciencia que basamos en él es demasiado vaporosa. Lo que acabamos de decir, leer o hacer se convierte, un instante más tarde, en pura irrealidad. Existe sólo en nuestra memoria, y así toda nuestra vida, todo nuestro mundo. Lo que logramos definir como real es únicamente ese momento infinitesimal de presente, que ya ha pasado en cuanto queremos pensar en él. (…)”
Extracto de “La prisión de la libertad” de Michael Ende.
Entonces, los recuerdos se guardan en una cajita que todos tenemos en el fondo de nuestro corazón y se hacen realidad, muy de vez en cuando, gracias a un olor, una canción, una imagen, algún lugar…entonces, esbozarás una sonrisa, olvidarás lo malo que una vez asociaste a esos recuerdos y te quedas sólo con lo bueno. Y ya sabes que has olvidado.
Cuesta olvidar, peor no es imposible. Sólo hay que echarle ganas, ser paciente y tener los ojos bien abiertos. Porque, como ya dije una vez hace algunos meses, ‘El dolor de entonces es parte de la felicidad de ahora’, aunque el poeta C.S. Lewis dijese que era al contrario. La verdad es que es en los dos sentidos, porque la vida es cíclica, e igual que el dolor de hoy es parte de la felicidad de entonces ocurre al reves, y la felicidad de ahora es parte del dolor de ayer: y todo eso es el auténtico trato que haces con la vida.
Vida: aún necesito algo más para ser feliz. De momento, sólo he superado y olvidado. No me abandones aún y de nuevo a mi suerte.