Las Cosas De Altisidora

Todas estas malandanzas te suceden, empedernido caballero, por el pecado de tu dureza y pertinacia; y plega a Dios que se le olvide a Sancho tu escudero el azotarse, porque nunca salga de su encanto esta tan amada tuya Dulcinea, ni tú la goces, ni llegues a tálamo con ella, a lo menos viviendo yo, que te adoro.

“Un hombre sencillo y humilde” 18/05/2009

Archivado en: Actualidad, Genios, Literatura — altisidora @ 18:24
Tags: , , , , ,

Ayer murió uno de los grandes de las Letras contemporáneas: Mario Benedetti. El Parnaso gana su presencia, nosotros lloraremos su ausencia. Para la historia y el recuerdo quedan cada uno de sus versos, suaves, armoniosos, profundos.

Tenía fama de humilde y sencillo, amén de haber sido un hombre comprometido socialmente, probablemente, como consecuencia de haber sido un eterno desexiliado, como él mismo decía. A pesar de todo, siempre cantó al amor y a la alegría. Y sus versos nos acompañarán por los siglos de los siglos: ahora y siempre.
Mi táctica es
mirarte
aprender como sos
quererte como sos
.
mi táctica es
hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible
.
mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
pero quedarme en vos
.
mi táctica es
ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos
.
no haya telón
ni abismos
.
mi estrategia es
en cambio
más profunda y más
simple
mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites

 

Amor, amor, desamor, más amores, decepciones 01/05/2009

Archivado en: Pensamientos Profundos — altisidora @ 18:55
Tags: ,

Nunca dejas de querer a la persona de la que realmente has estado enamorada. Simplemente, aprender a vivir sin él.

Es increible cómo alguien puede romper tu corazón, y, sin embargo, sigues amándole con cada uno de los pedacitos.

Ama hasta que te duela. Si te duele es buena señal.

En un beso, sabrás todo lo que he callado.

Uno está enamorado cuando se da cuenta de que otra persona es única.

Amar no es solamente querer, es sobre todo comprender.

amor

El más difícil no es el primer beso sino el último.

Lo que hoy siente tu corazón, mañana lo entenderá tu cabeza.

La señal de que no amamos a alguien es que no le damos todo lo mejor que hay en nosotros.

Amar es encontrar en la felicidad de otro tu propia felicidad.

El amor abre todas las puertas; el rencor las cierra.

amor-enamorado

Se necesita solo de un minuto para que te fijes en alguien, una hora para que te guste, un dia para quererlo,pero se necesita de toda una vida para que lo puedas olvidar.

Nadie nos pertenece, salvo en el recuerdo.

El amor y el odio no son ciegos, sino que están cegados por el fuego que llevan dentro.

Las cartas de amor se escriben empezando sin saber lo que se va a decir, y se terminan sin saber lo que se ha dicho.

El amor es una tontería hecha por dos.

Siempre ha ganado quien sabe amar, soportar y perdonar, no el que mejor lo sabe todo y todo lo enjuicia.

El amor no se manifiesta en el deseo de acostarse con alguien, sino en el deseo de dormir junto a alguien.

Los amores son como los niños recién nacidos; hasta que no lloran no se sabe si viven.

 

25/04/2009

Archivado en: Miscelánea — altisidora @ 13:07
Tags: ,

- No me odies…

- ¿Por qué? El odio es un sentimiento mucho más fuerte y eterno que el amor…

‘…Entonces, te odiaré hasta el fin de los días…’

 

¿Cuánto cuesta olvidar? 18/04/2009

Dicen que ‘Es tan corto el amor y tan largo el olvido’ que hoy me pregunto cuánto realmente cuesta olvidar. Todo esto viene al hilo del Musical de Mecano y aquello del ‘Me cuesta tanto olvidarte’ y una conversación que tuve ayer con una amiga acerca de lo que a mí misma me ha costado olvidar algo que hace un año pensé que jamás superaría. La gente me decía que sí, que todo pasa y todo se olvida, y aunque eres consciente de que eso es realmente así (dado que otras veces has superado y olvidado muchas otras cosas, similares o no) no puedes dejar de machacarte.

Ahora sé que no cuesta tanto, o quizás sí que cuesta, pero acabas haciéndolo. Olvidarlo quiero decir. Lo olvidas porque tienes que hacerlo, porque no mereció tanto la pena, porque has descubierto cosas (o personas) nuevas que sí son capaces de llenar el vacío…y todo porque la capacidad de superación del ser humano es ilimitada. Y yo necesito crecer y superarme, avanzar, me muevo por inquietudes y motivaciones. Menos mal.

Al final no es tanto que olvides como que superas. Y los recuerdos se convierten, simplemente, en eso: recuerdos. Retazos del pasado que, en parte, te han convertido en lo que eres hoy día pero que jamás debes olvidar que constituyen tu ayer, y no deben formar parte constante de tu hoy ni, por supuesto, de tu mañana.

“¿Qué significa “recuerdo”? La conciencia que basamos en él es demasiado vaporosa. Lo que acabamos de decir, leer o hacer se convierte, un instante más tarde, en pura irrealidad. Existe sólo en nuestra memoria, y así toda nuestra vida, todo nuestro mundo. Lo que logramos definir como real es únicamente ese momento infinitesimal de presente, que ya ha pasado en cuanto queremos pensar en él. (…)”

Extracto de “La prisión de la libertad” de Michael Ende.

Entonces, los recuerdos se guardan en una cajita que todos tenemos en el fondo de nuestro corazón y se hacen realidad, muy de vez en cuando, gracias a un olor, una canción, una imagen, algún lugar…entonces, esbozarás una sonrisa, olvidarás lo malo que una vez asociaste a esos recuerdos y te quedas sólo con lo bueno. Y ya sabes que has olvidado.

Cuesta olvidar, peor no es imposible. Sólo hay que echarle ganas, ser paciente y tener los ojos bien abiertos. Porque, como ya dije una vez hace algunos meses, ‘El dolor de entonces es parte de la felicidad de ahora’, aunque el poeta C.S. Lewis dijese que era al contrario. La verdad es que es en los dos sentidos, porque la vida es cíclica, e igual que el dolor de hoy es parte de la felicidad de entonces ocurre al reves, y la felicidad de ahora es parte del dolor de ayer: y todo eso es el auténtico trato que haces con la vida.

Vida: aún necesito algo más para ser feliz. De momento, sólo he superado y olvidado. No me abandones aún y de nuevo a mi suerte.

 

Musicales cargados de recuerdos 14/04/2009

El sábado tendré la suerte de disfrutar, como tantísimas personas antes que yo, del musical “Hoy No Me Puedo Levantar” de Nacho Cano. Visitan Sevilla: 6 funciones (4 de inicio, 2 ampliadas recientemente ante la demanda de entradas).

Yo siempre he sido fan de Mecano: incluso algún vinilo tengo por ahí. Eso, y el privilegio de haber disfrutado de ellos en directo durante la gira Aidalai en 1991. Yo tenía 13 años y aquel concierto me encantó. Al fin y al cabo, fue el primero. Y luego mi pasión por la música en directo no ha hecho más que crecer.

Mecano tiene grandes canciones pero mi preferida es ‘Me cuesta tanto olvidarte’. Una de esas grandísimas canciones de amor (o más bien de desamor) que se han escrito en español. Porque, entre el cielo y el cielo siempre habrá algo (o  mejor dicho alguien) con tendencia a quedarse calvo de tanto recordar. Según David Serrano, autor del libreto del musical, cuando una persona escucha esta canción una y otra vez es señal inequívoca de que está enamorada. Yo me aventuraría a decir que, más bien, está enamorada y sufre por el desamor (llámalo amor no correspondido, relaciones que no funcionan o lo que sea). Yo ya he dejado de escucharla. Aunque sigue siendo mi preferida.

[Me Cuesta Tanto Olvidarte. Gira por México de 'Hoy No Me Puedo Levantar']

Otra canción que me encanta, aunque es de Nacho Cano en solitario, es ‘Vivimos siempre juntos’. Sí, lo sé: soy una romántica y esta elección de canciones lo demuestran. Porque, en este caso, las cosas siempre, inexorablemente, se complican si el afecto se limita a los momentos de pasión. Y, a pesar de todo, soy de las que creen en el amor verdadero, para siempre.

[Vivimos Siempre Juntos. 'Hoy No Me Puedo Levantar'. Madrid]

Ya contaré mis impresiones sobre el musical, que me han dicho que es fantástico y que, en Sevilla, contará con un escenario un poco más grande del habitual porque el recinto (el Palacio de Exposiciones y Congresos, FIBES) lo permite.

Una letra bonita de Nacho Cano, más desamor pero con mensaje positivo:

Pasado el tiempo de admiración
donde el respeto en cada mirada
limaba el roce de vivir
como un ungüento de pomada
Y seco el tarro seco el humor
por cada beso una bofetada
ya no me quieres como yo
no hay contrapeso a esta balanza
Al otro lado de la bondad
se forja el hierro q tu demonio
ha ido clavando en mi moral
Como el amargo del pomelo
la resaca del alcohol
así me suena tu canción
Y aunque los palos sientan fatal
si no me zurran no espabilo
este romance de arena y cal
es un castigo del destino
Y golpe a golpe aprendo a callar
que por la boca enredo las cosas
no tengo huevos de marchar
Como el amargo del pomelo
la resaca del alcohol
así me suena tu canción
En esta noche quiero jugar
con tus virtudes y mis defectos
hacer de tripas caramelo
y corazón de mi dolor
A ver si aprendo hacer del marrón
color de vida y punto de encuentro
de la esperanza una misión
Y del amargo del pomelo
la resaca del alcohol
el estribillo esta cancion
Na na na na na na …..

 

para vivir 06/04/2009

Archivado en: Genios — altisidora @ 16:29
Tags: , , ,

Muchas veces te dije que antes de hacerlo había que pensarlo muy bien
que a esta unión de nosotros le hacía falta carne y deseo también
que no bastaba que me entendieras y que murieras por mí
que no bastaba que en mis fracasos yo me refugiara en ti.

Y ahora ves lo que pasó, al fin nació
al pasar de los años el tremendo cansancio que provoco ya en ti.
Y aunque que es penoso lo tienes que decir.

Por mi parte esperaba que un día el tiempo se hiciera cargo del fin
si así no hubiera sido yo habría seguido jugando a hacerte feliz.
Y aunque el llanto es amargo piensa en los años que tienes para vivir
que mi dolor no es menos y lo peor es que ya no puedo sentir.

Y ahora tratar de conquistar con vano afán
este tiempo perdido que nos deja vencidos sin poder conocer
eso que llaman amor para vivir…
…para vivir.

[Pablo Milanés - Para Vivir]

 

Me Basta Así 05/04/2009

Archivado en: Genios — altisidora @ 00:26
Tags: , , ,

Si yo fuese Dios
y tuviese el secreto,
haría un ser exacto a ti;
lo probaría
(a la manera de los panaderos
cuando prueban el pan, es decir:
con la boca),
y si ese sabor fuese
igual al tuyo, o sea
tu mismo olor, y tu manera
de sonreír,
y de guardar silencio,
y de estrechar mi mano estrictamente,
y de besarnos sin hacernos daño
—de esto sí estoy seguro: pongo
tanta atención cuando te beso—;
entonces,

si yo fuese Dios,
podría repetirte y repetirte,
siempre la misma y siempre diferente,
sin cansarme jamás del juego idéntico,
sin desdeñar tampoco la que fuiste
por la que ibas a ser dentro de nada;
ya no sé si me explico, pero quiero
aclarar que si yo fuese
Dios, haría
lo posible por ser Ángel González
para quererte tal como te quiero,
para aguardar con calma
a que te crees tú misma cada día
a que sorprendas todas las mañanas
la luz recién nacida con tu propia
luz, y corras
la cortina impalpable que separa
el sueño de la vida,
resucitándome con tu palabra,
Lázaro alegre,
yo,
mojado todavía
de sombras y pereza,
sorprendido y absorto
en la contemplación de todo aquello
que, en unión de mí mismo,
recuperas y salvas, mueves, dejas
abandonado cuando —luego— callas…
(Escucho tu silencio.
Oigo
constelaciones: existes.
Creo en ti.
Eres.
Me basta).

 

29/03/2009

Archivado en: Literatura — altisidora @ 20:31
Tags: , , , , , ,

Nunca el corazón lastimado de deseo toma la buena nueva por cierta ni la mala por dudosa.

 

I remember 28/03/2009

Voy a ‘imitar’ a Joe Brainard y a evocar recuerdos en forma de frasecitas breves. Estos recuerdos de Brainard fueron considerados una especie de experimento poético vanguardista que resultó ser, simplemente, la forma más fiable, sencilla y sincera de recordar tu pasado.

  • Recuerdo a todas y cada una de mis amigas…incluidas las que no lo son ya.
  • Recuerdo el día en que nació mi prima Marta: su primer día de vida, casi mi último día de facultad. 22 años de diferencia.
  • Recuerdo mi primer día en ABC: menos mal que me acompañaba Antonio.
  • Recuerdo casi todos los días de aquel verano que pasé en ABC: las fiestas con los compañeros, el trabajo, las meriendas, mi absurdo choque con el poste azul, las conversaciones con los dos Antonios, el R5 echando calor en pleno julio…
  • Recuerdo las risas y las sonrisas de mis amigos de la facultad.
  • Recuerdo haber visto llorar a mi padre varias veces…a mi madre sólo una.
  • Recuerdo el día en que nació mi hermano: yo cenaba en el balcón, al calor de agosto, con mi padre. Tenía 4 años.
  • Recuerdo un sábado de playa: el cielo estaba gris, hacía frío pero eso no importaba.
  • Recuero mi primer día de colegio: lloraba y mi amiga Bea también. Así nos hicimos amigas: unidas por el llanto.
  • Recuerdo a mi amor platónico: Jesús. Era tan guapo…
  • Recuerdo la Exposición Universal de Sevilla 92…y ¡recuerdo a Curro!
  • Recuerdo a una amiga enferma, postrada en la cama de un hospital…y recuerdo el día de su funeral y las lágrimas de mi hermano mezcladas con las mías.
  • Recuerdo un sábado de lluvia, mi pelo enredado. Recuerdo cada minuto.
  • Recuerdo las Olimpiadas de Barcelona 92: España, oro en fútbol; Fermín Cacho; el Borbón de abanderado; el pebetero…
  • Recuerdo mi Selectividad…las dos veces (la segunda fue peor, por la presión de necesitar subir nota).
  • Recuerdo mi uniforme del colegio de monjas, de la falda de lana que picaba en mayo.
  • Recuerdo la primera vez que estuve en Italia, y la segunda, y la tercera y la cuarta.
  • Recuerdo bailar la banda sonora de ‘Grease’ y de ‘Fiebre en Sábado Noche’ con mis primos.
  • Recuerdo que vi ‘Regreso al Futuro II’ en el cine; y ‘Batman’; y ‘Cariño, he encogido a los niños’.
  • Recuerdo las camisetas de Gn’R de mi primo Antonio y sus posters de Iron Maiden (que me daban miedo).
  • Recuerdo mi llanto en la Piazza di Spagna por sentir que jamás volvería a Roma…¡qué estupidez! (eso no puedo saberlo).
  • Recuerdo el concierto de Mecano del 91 en el Auditorio de la Cartuja.
  • Recuerdo los concierto de la Expo: Sergio Dalma, Alejandro Sanz, Cómplices, Presuntos Implicados, Barricada…
  • Recuerdo el calor que desprendían los asientos de la plaza de toros de Córdoba cuando tuve el privilegio de asistir, en directo, a la despedida de B.B. King de los escenarios con mi hermano.
  • Recuerdo el concierto, en la Sala Q, de “The Sunday Drivers”. Lo mejor, la compañía y el resto del fin de semana, que, al final, resultó ser casi una despedida.
  • Recuerdo a Rafa y la extraña relación que nos unía…y lo mal que acabó todo.
  • Recuerdo cuando el Trastabaro aún no era O’Davids.
  • Recuerdo a Dani, a Moisés, a muchos pero, sobre todo, a 2.
  • Recuerdo las tardes en el Bitákora.
  • Recuerdo las despedidas, las rupturas, las cosas que no se dicen, las que nunca deberían haberse dicho…
  • Recuerdo las clases coñazo de cierto profesor de la facultad de Ciencias de la Información de cuyo nombre no quiero acordarme…
  • Recuerdo un regalo: un libro de viñetas de Snoopy.
  • Recuerdo un par de regalos más: unas Converse rosas y el primer disco de Craig David.
  • Recuerdo cada Feria pero, sobre todo, las dos últimas.
  • Recuerdo dos peluches que ahora duermen en una caja.
  • Recuerdo cada episodio de ‘Friends’.
  • Recuerdo mis tres comidas de Navidad en mi empresa actual con sentimientos diferentes: buena, horrible, y muy buena a pesar de todo, respectivamente.
  • Recuerdo lo estúpida que me he sentido mil veces por culpa de personas que fingieron ser mis amigos.
  • Recuerdo la entrevista que tuve el honor y el placer de hacerle a David DeMaría.
  • Recuerdo una dedicatoria en una tarjeta de cumpleaños: “Espero que nuestra relación de amor-odio crezca (en ambos sentidos)”. Y vaya si lo hizo…
  • Recuerdo a Brenda abrazándome en Palermo mientras cantaba ‘aire, soy como el aire’ en libre versión en inglés macarrónico.
  • Recuerdo un fin de semana de agosto en la playa, afianzando la relación con mis amigas.
  • Recuerdo el 11S y el 11M.
  • Recuerdo el día que asesinaron al Concejal Alberto Jiménez Becerril y a su esposa, por la espalda, como enfrentan las cosas los cobardes, en una calle cercana a la Giralda.
  • Recuerdo cuándo se me cayó el cenicero, de camino a la habitación de mi abuelo moribundo (eso lo supe luego) cuando apenas tenía un año y medio.
  • Recuerdo el día en que mi padre se puso tan enfermo que le dije a Dios que le entregaba mi felicidad a cambio de su vida. (A veces pienso que se lo cobró).
  • Recuerdo mi primer día en mi actual trabajo.
  • Recuerdo muchos de los motivos por los que he llorado a lo largo de mi vida.
  • Recuerdo que mis manos siempre han estado frías.
  • Recuerdo el Renault 7 verde limón de mi padre…y el Renault 11 rojo, que acabó siendo mi primer coche.
  • Recuerdo mi 30 cumpleaños…no hace demasiado (6 meses).
  • Recuerdo las tardes de sábado en casa de Alicia.
  • Recuerdo mi vida en Huelva, aunque fuera muy breve.
  • Recuerdo un verano con Yoli: qué bien lo pasamos.
  • Recuerdo cómo me sentía mientras leía ‘El Amor en los Tiempos del Cólera’ y lo muhco que disfruté cuando la vi en el cine, aunque la película no me gustó nada.
  • Recuerdo besos y caricias…
  • Recuerdo muchas sonrisas bonitas de muchas personas distintas.
  • Recuerdo la boda de Aurora y lo mal que me sentía. Curiosamente, me olvidé de mis problemas por unas horas.
  • Recuerdo un golpe fortuito en la rodilla en casa de Marta: vi las estrellas.
  • Recuerdo una vez que se paró el mundo hace muchísimo tiempo (unos 8 años) gracias a un abrazo.
  • Recuerdo palabras, recuerdo miradas.
  • ¡Recuerdo las magdalenas!
  • Recuerdo los domingos en la piscina con los vecinos.
  • Recuerdo el día de mi Primera Comunión. Recuerdo que a mi tía y mis primos sólo los pude ver a la salida de la Iglesia: cosas de familias, que no se eligen.
  • Recuerdo la impotencia, la frustración, el dolor, la estupidez y lo recuerdo porque, a veces, aún me siento así.
  • Recuerdo mis aventuras en Amsterdam, y en Praga, y en la Toscana, y en Sicilia, y en Mallorca…
  • Recuerdo el día en que un cliente, cuando trabajaba en Telefónica, me hizo llorar.
  • Recuerdo mi último día en El Correo de Andalucía: la única vez en un año que salí a una hora razonable para una becaria.
  • Recuerdo la final de la Copa del Rey del 97: yo estuve en el Bernabeu, animando a mi Betis. Perdimos. No importa.
  • Recuerdo al Betis campeón de Copa en 2005. Este me tuve que conformar con verlo por la tele. Lloré, igual que en 1997, pero ahora de alegría.
  • Recuerdo la primera vez que fui al fútbol: Betis-Real Madrid B.
  • Recuerdo los partidos del equipo del trabajo y mi estrella preferida demostrando que era el mejor con contundencia.
  • Recuerdo la final de la Eurocopa pasada y España campeona.
  • Recuerdo una exposición de corresponsales durante la Guerra Civil que me hizo mucha ilusión.
  • Recuerdo los Domingos de Ramos luminosos y alegres.
  • Recuerdo la Esperanza de Triana girando para adentrarse en Pagés del Corro de recogida un Viernes Santo por la mañana.
  • Recuerdo ‘Titanic’ en el cine y las chicas gritando cada vez que salía Di Caprio.
  • Recuerdo mi experiencia como extra en la película ‘Crimen Ferpecto’.
  • Recuerdo lágrimas, muchas lágrimas.
  • Recuerdo las sensaciones del primer día de Feria, cuando te apuras por llegar al albero de Los Remedios y ver la grandeza de la ciudad fugaz de la primavera sevillana mientras tus volantes se airean al sol de abril.
  • Recuerdo los veranos en Punta del Moral con Estrella, mi amiga más antigua.
  • Recuerdo las flores de papel mojadas en Romerías otoñales.

…Seguiré recordando.

 

La carta de amor 24/03/2009

Archivado en: Pensamientos Profundos — altisidora @ 19:45
Tags: , ,

Hace algo más de un mes participé en un concurso de cartas de amor y desamor. No gané. Alguien supo expresar sus sentimientos mejor que yo. ¿Qué se le va a hacer?. De cualquier forma, estoy orgullosa de ella. Porque fue sincera. No pensaba mostrarla jamás a nadie, peor he pensado que, a través del Blog, alimentaré un poco mi ego de escritora, así que, allá va:

Esto es, simplemente, una carta de despedida, ni más ni menos, sin trampa ni cartón; y, a la vez, lo es de amor y de desamor, de sentimientos que se escapan, de recuerdos que se ensucian porque así todo es más fácil de olvidar, de odios por no poder dejar de quererte, de desprecios que se clavan como puñales en el corazón, haciendo la herida más profunda, más abierta, más terrible. De perdones imposibles, de culpas quizás infundadas, de sufrimiento y dolor, de melancolías, desdichas, contrariedades, añoranzas, tristezas infinitas, de lágrimas eternas de soledad, pérdida y desesperación por tu ausencia y mis reclamos.

Y, como consecuencia a todo eso, sólo me quedó fingir: fingir que estoy bien, que nada importa, que todo pasa y se olvida, incluso que nos comportemos como dos extraños que vivieron una vez un fugaz momento de felicidad también fingida, probablemente sostenido sobre una bonita mentira que ambos nos empeñamos en alimentar.

Pero yo sí que te quise, eso nunca fue mentira, aunque quizás no fue amor de la mejor forma posible, porque no importa que te quieran más que a nadie, ya que lo cuenta al final es que te quieran de verdad, de una forma especial y única, sin preguntas, sin peros, sin problemas. Y yo no te quise más que nadie, pero nadie te querrá jamás como lo hice yo: bien o mal, fui única. Aunque nuestra relación y situación demuestra que, a veces, no es suficiente con quererse y, probablemente, eso fue lo que nos pasó.

Sólo quiero que sepas que mi corazón se paró una tarde lluviosa de un mes de abril ya lejano, durante la que se agolparon los recuerdos de universos infinitos que, simplemente, frenaban en seco cuando estábamos juntos, de besos bajo la lluvia o en algún rincón oscuro en cualquier parte de la ciudad, de risas y sonrisas cómplices y compartidas durante semanas, de vanos intentos por parar el tiempo para poder estar 10 minutos más a tu lado, de tus susurros de amor en mi oído, de latidos a la par y caricias furtivas, de miradas, escalofríos que recorren mi espalda, conversaciones eternas y mi corazón dando vuelcos con cada “te quiero”.

Y se paró, si remedio. Aún hoy le cuesta volver a la vida sin tu ayuda porque sigo limitándome a sobrevivir sin ti y tus cosas. A pesar de todo y de todos. Aunque sé que estoy equivocada. Aunque siga deseando, a casa paso, volver a abrazarte una última vez para aliviar parte de mi dolor, que se quedó entrelazado a tí aquel día de primavera. Y es por eso que ésta es la carta de despedida, del adiós que nunca tuve la oportunidad de decirte. Porque necesito despedirme para zanjar asuntos pendientes y lograr que mi corazón vuelva a latir normalmente y sin tu ayuda.

También quiero que sepas que entraste en mi vida, poco a poco, casi sin darme cuenta, hasta que un día dejé de mirarte y empecé a verte. Y lo mejor fue descubrir que tú también me veías. A pesar de lo mucho que nos costó hacérselo entender al otro. Imagino que cada uno tuvo sus razones. Las mías fueron que estaba asustada porque no sabía qué sentías y era incapaz de ser más abierta, más sincera. Y ahora sólo queda la herida, aunque nunca pensé que tú fueras quien rompiese mi corazón en mil pedacitos y que en cada uno de ellos se guardase para siempre una parte de ti. Y necesito arrancarte de mi corazón, aunque tenga que ser poquito a poco también, pero de una vez por todas y para siempre. Espero que lo entiendas, lo respetes y, al final, lo compartas…

Por eso ésta es mi despedida, porque, desde ahora, arranco las páginas del calendario para olvidarte y no para recordarte…