Las Cosas De Altisidora

Todas estas malandanzas te suceden, empedernido caballero, por el pecado de tu dureza y pertinacia; y plega a Dios que se le olvide a Sancho tu escudero el azotarse, porque nunca salga de su encanto esta tan amada tuya Dulcinea, ni tú la goces, ni llegues a tálamo con ella, a lo menos viviendo yo, que te adoro.

Cuando un amigo se va 16/04/2009

Archivado en: Pensamientos Profundos — altisidora @ 22:09
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No, no voy a cantar eso de “algo se muere en el alma, cuando un amigo se va”. Pero sí que es cierto: una verdad como un templo hecha ’sevillana’ para la Feria.

Hace 18 meses conocí a una chica entusiasta, comprometida, positiva, inteligente y dicharachera. Entró a trabajar en mi empresa y, aunque al principio fuimos sólo buenas ‘compis’, las circunstancias nos acabaron convirtiendo en amigas. Al final no hay mal que por bien no venga y de todo se saca una lectura positiva. Así que, Raquel, al final tendremos que dar incluso las gracias a aquellos que han mantenido una guerra abierta con nosotras, porque nos unieron, a las 3 (incluyo a nuestra pequeña Cris), en lo que se ha convertido, a día de hoy, en una amistad estupenda. Tanto, que no sé qué haría sin vosotras.

Aunque pronto averiguaré que será la vida diaria sin una de vosotras…y no sabes cuánto te echaré de menos: nuestras risas, las conversaciones, los ‘desayunismos’, las escapaditas a almorzar fuera, las quedadas en fin de semana (con o sin el pequeño saltamontes), el ‘malismo’, los congelados, la comida de Navidad y los vestidos verdes, nuestro ‘Charli’ particular, las conversaciones profundísimas, los paseos por la empresa para que nos llamen ‘las relaciones públicas’…ahora, a Cris y a mi nos faltará una Supernena.

Has sido un gran apoyo para mí en meses difíciles y me da mucha pena que ahora que ya estoy bien y que vuelvo a ser feliz el 85% de mi tiempo (y no infeliz el 90% del total) no vayas a estar a diario para compartir mi alegría ¡y la tuya!.

Sé que seguiremos siendo amigas porque si quieres puedes, y sólo dependerá de nosotras, pero no será lo mismo…Aunque me alegro muchísimo por tí, porque sé que, ahora, serás más feliz porque podrás dedicar tu tiempo a tus auténticos intereses y estarás más cerca de alcanzar tus sueños. Y cuando un amigo es feliz, automáticamente, tú también lo eres porque igual que dolor compartido es mitad de dolor, alegría compartida es el doble de alegría.

No olvides nunca que podrás contar conmigo siempre, estemos donde estemos, y yo te seguiré contando mis paridas y tú tus movidas. Que así sea.

Un besazo amiga…aunque aún quedan algo más de dos semanas para tu despedida oficial y nos veremos (mucho) por Chiclana (si me invitas, claro).

PD: Ahora sí sé lo que se siente cuando un amigo de los de verdad, y no de los fingidos, sale de tu día a día para seguir siendo amigo, pero de una forma totalmente distinta. Ahora sé quiénes son mis amigos.

 

I remember 28/03/2009

Voy a ‘imitar’ a Joe Brainard y a evocar recuerdos en forma de frasecitas breves. Estos recuerdos de Brainard fueron considerados una especie de experimento poético vanguardista que resultó ser, simplemente, la forma más fiable, sencilla y sincera de recordar tu pasado.

  • Recuerdo a todas y cada una de mis amigas…incluidas las que no lo son ya.
  • Recuerdo el día en que nació mi prima Marta: su primer día de vida, casi mi último día de facultad. 22 años de diferencia.
  • Recuerdo mi primer día en ABC: menos mal que me acompañaba Antonio.
  • Recuerdo casi todos los días de aquel verano que pasé en ABC: las fiestas con los compañeros, el trabajo, las meriendas, mi absurdo choque con el poste azul, las conversaciones con los dos Antonios, el R5 echando calor en pleno julio…
  • Recuerdo las risas y las sonrisas de mis amigos de la facultad.
  • Recuerdo haber visto llorar a mi padre varias veces…a mi madre sólo una.
  • Recuerdo el día en que nació mi hermano: yo cenaba en el balcón, al calor de agosto, con mi padre. Tenía 4 años.
  • Recuerdo un sábado de playa: el cielo estaba gris, hacía frío pero eso no importaba.
  • Recuero mi primer día de colegio: lloraba y mi amiga Bea también. Así nos hicimos amigas: unidas por el llanto.
  • Recuerdo a mi amor platónico: Jesús. Era tan guapo…
  • Recuerdo la Exposición Universal de Sevilla 92…y ¡recuerdo a Curro!
  • Recuerdo a una amiga enferma, postrada en la cama de un hospital…y recuerdo el día de su funeral y las lágrimas de mi hermano mezcladas con las mías.
  • Recuerdo un sábado de lluvia, mi pelo enredado. Recuerdo cada minuto.
  • Recuerdo las Olimpiadas de Barcelona 92: España, oro en fútbol; Fermín Cacho; el Borbón de abanderado; el pebetero…
  • Recuerdo mi Selectividad…las dos veces (la segunda fue peor, por la presión de necesitar subir nota).
  • Recuerdo mi uniforme del colegio de monjas, de la falda de lana que picaba en mayo.
  • Recuerdo la primera vez que estuve en Italia, y la segunda, y la tercera y la cuarta.
  • Recuerdo bailar la banda sonora de ‘Grease’ y de ‘Fiebre en Sábado Noche’ con mis primos.
  • Recuerdo que vi ‘Regreso al Futuro II’ en el cine; y ‘Batman’; y ‘Cariño, he encogido a los niños’.
  • Recuerdo las camisetas de Gn’R de mi primo Antonio y sus posters de Iron Maiden (que me daban miedo).
  • Recuerdo mi llanto en la Piazza di Spagna por sentir que jamás volvería a Roma…¡qué estupidez! (eso no puedo saberlo).
  • Recuerdo el concierto de Mecano del 91 en el Auditorio de la Cartuja.
  • Recuerdo los concierto de la Expo: Sergio Dalma, Alejandro Sanz, Cómplices, Presuntos Implicados, Barricada…
  • Recuerdo el calor que desprendían los asientos de la plaza de toros de Córdoba cuando tuve el privilegio de asistir, en directo, a la despedida de B.B. King de los escenarios con mi hermano.
  • Recuerdo el concierto, en la Sala Q, de “The Sunday Drivers”. Lo mejor, la compañía y el resto del fin de semana, que, al final, resultó ser casi una despedida.
  • Recuerdo a Rafa y la extraña relación que nos unía…y lo mal que acabó todo.
  • Recuerdo cuando el Trastabaro aún no era O’Davids.
  • Recuerdo a Dani, a Moisés, a muchos pero, sobre todo, a 2.
  • Recuerdo las tardes en el Bitákora.
  • Recuerdo las despedidas, las rupturas, las cosas que no se dicen, las que nunca deberían haberse dicho…
  • Recuerdo las clases coñazo de cierto profesor de la facultad de Ciencias de la Información de cuyo nombre no quiero acordarme…
  • Recuerdo un regalo: un libro de viñetas de Snoopy.
  • Recuerdo un par de regalos más: unas Converse rosas y el primer disco de Craig David.
  • Recuerdo cada Feria pero, sobre todo, las dos últimas.
  • Recuerdo dos peluches que ahora duermen en una caja.
  • Recuerdo cada episodio de ‘Friends’.
  • Recuerdo mis tres comidas de Navidad en mi empresa actual con sentimientos diferentes: buena, horrible, y muy buena a pesar de todo, respectivamente.
  • Recuerdo lo estúpida que me he sentido mil veces por culpa de personas que fingieron ser mis amigos.
  • Recuerdo la entrevista que tuve el honor y el placer de hacerle a David DeMaría.
  • Recuerdo una dedicatoria en una tarjeta de cumpleaños: “Espero que nuestra relación de amor-odio crezca (en ambos sentidos)”. Y vaya si lo hizo…
  • Recuerdo a Brenda abrazándome en Palermo mientras cantaba ‘aire, soy como el aire’ en libre versión en inglés macarrónico.
  • Recuerdo un fin de semana de agosto en la playa, afianzando la relación con mis amigas.
  • Recuerdo el 11S y el 11M.
  • Recuerdo el día que asesinaron al Concejal Alberto Jiménez Becerril y a su esposa, por la espalda, como enfrentan las cosas los cobardes, en una calle cercana a la Giralda.
  • Recuerdo cuándo se me cayó el cenicero, de camino a la habitación de mi abuelo moribundo (eso lo supe luego) cuando apenas tenía un año y medio.
  • Recuerdo el día en que mi padre se puso tan enfermo que le dije a Dios que le entregaba mi felicidad a cambio de su vida. (A veces pienso que se lo cobró).
  • Recuerdo mi primer día en mi actual trabajo.
  • Recuerdo muchos de los motivos por los que he llorado a lo largo de mi vida.
  • Recuerdo que mis manos siempre han estado frías.
  • Recuerdo el Renault 7 verde limón de mi padre…y el Renault 11 rojo, que acabó siendo mi primer coche.
  • Recuerdo mi 30 cumpleaños…no hace demasiado (6 meses).
  • Recuerdo las tardes de sábado en casa de Alicia.
  • Recuerdo mi vida en Huelva, aunque fuera muy breve.
  • Recuerdo un verano con Yoli: qué bien lo pasamos.
  • Recuerdo cómo me sentía mientras leía ‘El Amor en los Tiempos del Cólera’ y lo muhco que disfruté cuando la vi en el cine, aunque la película no me gustó nada.
  • Recuerdo besos y caricias…
  • Recuerdo muchas sonrisas bonitas de muchas personas distintas.
  • Recuerdo la boda de Aurora y lo mal que me sentía. Curiosamente, me olvidé de mis problemas por unas horas.
  • Recuerdo un golpe fortuito en la rodilla en casa de Marta: vi las estrellas.
  • Recuerdo una vez que se paró el mundo hace muchísimo tiempo (unos 8 años) gracias a un abrazo.
  • Recuerdo palabras, recuerdo miradas.
  • ¡Recuerdo las magdalenas!
  • Recuerdo los domingos en la piscina con los vecinos.
  • Recuerdo el día de mi Primera Comunión. Recuerdo que a mi tía y mis primos sólo los pude ver a la salida de la Iglesia: cosas de familias, que no se eligen.
  • Recuerdo la impotencia, la frustración, el dolor, la estupidez y lo recuerdo porque, a veces, aún me siento así.
  • Recuerdo mis aventuras en Amsterdam, y en Praga, y en la Toscana, y en Sicilia, y en Mallorca…
  • Recuerdo el día en que un cliente, cuando trabajaba en Telefónica, me hizo llorar.
  • Recuerdo mi último día en El Correo de Andalucía: la única vez en un año que salí a una hora razonable para una becaria.
  • Recuerdo la final de la Copa del Rey del 97: yo estuve en el Bernabeu, animando a mi Betis. Perdimos. No importa.
  • Recuerdo al Betis campeón de Copa en 2005. Este me tuve que conformar con verlo por la tele. Lloré, igual que en 1997, pero ahora de alegría.
  • Recuerdo la primera vez que fui al fútbol: Betis-Real Madrid B.
  • Recuerdo los partidos del equipo del trabajo y mi estrella preferida demostrando que era el mejor con contundencia.
  • Recuerdo la final de la Eurocopa pasada y España campeona.
  • Recuerdo una exposición de corresponsales durante la Guerra Civil que me hizo mucha ilusión.
  • Recuerdo los Domingos de Ramos luminosos y alegres.
  • Recuerdo la Esperanza de Triana girando para adentrarse en Pagés del Corro de recogida un Viernes Santo por la mañana.
  • Recuerdo ‘Titanic’ en el cine y las chicas gritando cada vez que salía Di Caprio.
  • Recuerdo mi experiencia como extra en la película ‘Crimen Ferpecto’.
  • Recuerdo lágrimas, muchas lágrimas.
  • Recuerdo las sensaciones del primer día de Feria, cuando te apuras por llegar al albero de Los Remedios y ver la grandeza de la ciudad fugaz de la primavera sevillana mientras tus volantes se airean al sol de abril.
  • Recuerdo los veranos en Punta del Moral con Estrella, mi amiga más antigua.
  • Recuerdo las flores de papel mojadas en Romerías otoñales.

…Seguiré recordando.

 

Por qué 07/03/2009

Archivado en: Pensamientos Profundos — altisidora @ 13:18
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Anoche se hizo visible ante mis ojos el hecho de que me estoy convirtiendo en una persona horrible. O peor aún. En una amargada. Y ¿qué hacen los amargados?: básicamente daño a los que le rodean. Pero yo también me siento lastimada, dolida, ninguneada. Siento que no encajo en niguna parte, que no soy especial para nadie (sí, tengo muchos amigos, pero no soy ‘la mejor amiga’ de nadie sino, normalmente, la tercera en discordia, esa chica simpaticona, a pesar de sus defectos, pero que no es como…y escribe aquí el nombre de la persona que sí es de verdad ese amigo genial), me vuelvo a sentir sola y duele. Duele no ser especial, duele la soledad, duelen las cosas que te dicen personas que se jactan de quererte, duelen las mentiras, duelen las miradas, duele la ausencia, el recuerdo, el rencor y las ganas de venganza…la necesidad de venganza.

Me asusta quedarme sola, sin amigos. Y no sólo sin amigos. Me aterroriza y paraliza no compartir mi vida con nadie, no volver a encontrar y disfrutar del amor, no ser madre, no tener una boda. También me joden cosas más mundanas como el trabajo, la sensación de estancamiento, el tedio.

Lo peor de todo es sentir que tú tienes la culpa de todo eso. Y yo soy consciente que soy responsable de mi situación, de mi vida, de mis problemas. No voy a culpabilizar a ningún elemento externo al 100%, aunque a veces las personas que te rodean también colaboran, y mucho, a tus situaciones. Cuando te dicen cosas como “es que contigo no se puede hablar” y tú respondes “nunca lo has intentado y para una vez que lo haces te escondes bajo esa falacia del ‘no lo intento porque sé cómo te vas a poner’” y aquí paz y después gloria.

Un mal momento. Lo cierto es que ayer una de mis amigas escogió un mal día para decirme que le había molestado muchísimo una historia que pasó hace un mes y que yo jamás pensé que le molestaría porque fue una conversación inocente por email. Así que mi sorpresa fue, obviamente, mayúscula, lo que demuestra que nunca terminamos de conocer a las personas. Y en el calor de la discusión salieron a relucir muchas cosas…

‘Está bien’ (sarcasmo) saber qué opinan de tí quienes dicen ser tus amigas…

 

¿Qué hacías el 23F? 23/02/2009

Hoy, como todos los años en este día, la pregunta de rigor es obvia: ¿Dónde estabas el 23 de febrero de 1981? Yo tenía poco más de dos añitos, y jugaba en el parque que hay justo al lado del portal de casa con mi madre. Mi hermano aún tardaría 2 años y medio en nacer…era hija única y mi madre me agarró rápidamente y subió a casa. Mi padre lloraba: una dictadura prácticamente recién terminada y ahora ¿qué?, ¿otra vez a vivir aquel infierno? Él celebró la muerte del Dictador, iba a mítines del PSOE, estaba politizado (imagino que de ahí vendrá mi ‘afición’ a la política y mi perfil socialdemócrata, porque ya desde chiquitita me llevaban mis padres a escuchar a Felipe González…aunque esto fue algún tiempo después de aquel 23F), perdió a dos tíos republicanos por culpa de aquella guerra, acabó una vez en comisaría porque eran ‘demasiados’ y podrían estar conspirando…Lógico que aquel señor de bigote, pistola en mano, tricornio y ‘mala lengua’ le pusiera muy nervioso. Más o menos como si ahora pasara algo así: yo me pondría de los nervios, porque soy carne de presidio (entre rojas…por sindicalista y repulibcana).

‘Gracias’ al 23F saqué sobresaliente en una de las asignaturas ‘hueso’ de la especialidad de Periodismo de la, entonces (allá por 2001) Facultad de Ciencias de la Información de Sevilla (poco después pasó a denominarse Facultad de Comunicación porque consideraban que ‘información’ dejaba fuera a la publicidad e incluso la comunicación A/V, mientras que sólo periodismo trabaja con la información…peor esa es otra historia). La asignatura era ‘Periodismo de Investigación’ y el profesor, aprovechando el 20 Aniversario de aquel día infame en el Congreso de los Diputados, dijo que quien quisiera realizar un trabajo sobre aquello tendría buena parte de la nota final asegurada…Así que Marta y yo, ni cortas ni perezosas, nos pusimos a ello.

Aprendimos mucho: de aquel día, de la importancia del periodismo en aquel contexto (no en vano fue ‘la noche de los transistores’), de la España de 2001 frente a la jovencísima democracia del 81 (cuando aún Naranjito ni se había estrenado en la tele), de la importancia de no olvidar el pasado para no cometer los mismos errores en el futuro…

Así que no sé qué hacía el 23F del 81, excepto por lo que me han contado mis padres, pero sí sé lo que hice el 23F del 2001: ganarme un sobresaliente como un castillo…y Marta también.

 

Recuerdo…la lluvia 23/02/2009

Tenía pensado iniciar este post como una de esas novelitas románticas soñadas por García Márquez que tanto me gustan y que fuera algo así como “Hoy ha venido a mi encuentro el vago recuerdo de una lluviosa tarde de febrero ya lejana…“. Pero sería mentira. La tarde sí era lluviosa y queda ya lejana…un año, para ser exactos…pero el recuerdo no es vago. En absoluto. Es más, por alguna extraña razón que desconozco es tan claro y detallado que incluso sorprende. Y angustia. Es un recuerdo tan real como el de un abuelo octogenario que es capaz de darte una descripción perfecta de un día concreto de hace 50 años y, sin embargo, le resulta imposible recordar qué hizo a primera hora de la mañana.

Un año de 366 días han pasado desde entonces…y podría hacer una descripción perfecta de cada minuto. Imagino que porque fue un día especial. Ni puedo ni quiero olvidar aquel sábado, la lluvia, el cielo gris plomizo tan diferente al de este febrero azul, reluciente, limpio.

Siempre me encantó su sonrisa, sincera, risueña, perfecta. Porque, como le pasaba a Miguel Hernández con su esposa, a mí su risa también me hacía libre, me ponía las alas, soledades quitaba y, en cierta forma, cárcel me arrancaba (aunque, en mi caso, la cárcel no era de barrotes…).

Y todo esto me suena a ñoñería ridícula pero, realmente, fue así, era así. Por eso, cada vez que huelo la lluvia, me acuerdo de él, como Juvenal con las almendras. Porque todo lo importante está asociado a algún tipo de experiencia sensorial: un sabor, una textura, un color…o un olor, como en mi caso. Al de la tierra húmeda por la lluvia, al gris del cielo cuando llueve, al inicio de la primavera.

Pero, ¿qué diablos? la verdad es que hoy he pasado un día estupendo…he estado alegre, dicharachera, divertida, simpática…¡y en manga corta! Luego he pasado la tarde con mi Cristi, que siempre me hace feliz…ella y Raquel son mi luz en los días laborables. Hoy faltaba Rak, enferma, pero ahí ha estado mi otra Supernena, para hacerme pasar un gran lunes, un buen 23 de febrero de 2009. Quizás esto signifique que lo estoy superando, y que, por fin, me quedo con lo bueno y de mi memoria se borra lo malo o, como mínimo, se va limando, poco a poco. Con paso lento pero seguro.

Amiga: aquí tienes de nuevo mis sentimientos, más allá de la música, menos sutil, más directo. Aunque ya sé lo que pensarás…espero que lo disfrutes.

[Andrés Calamaro - Para no olvidar]


"De un tiempo olvidado ha venido un recuerdo mojado
de una tarde de lluvia de tu pelo enredado..."
 

Como una pastilla… 23/02/2009

En 2002 Pink lanzó al mercado su single ‘Just Like a Pill’, que pertenecía a su disco Missundaztood y que corroboró el paso del R&B al Rock en la carrera de la cantante norteamericana.

A mi Pink siempre me gustó, desde aquel ‘There You Go’ que sí era bastante negro, pasando por ‘Stop Fallin’ (porque Pink también sabe hacer baladas) y hasta lo más nuevo. Y, entre todos sus temas, siempre ocupó un lugar destacado ‘Just Like a Pill’, sobre las relaciones dolorosas de las que queremos salir, porque son como una droga (no importa lo que te lastimen, porque ahí sigues, al pie del cañón, pensando que todo puede mejorar, que él puede cambiar, o lo que sea) a la que estás enganchada sin remedio.

Y esta canción me trae muy buenos recuerdos, porque aquel año 2002 y el siguiente (2003) fueron geniales: mi año de beca en El Correo de Andalucía (donde conocí a Irene, donde aprendí muchísimo, donde lo pasé genial) y un año y medio aproximadamente fantástico con mis amigos del barrio y mis niñas: ese fin de año en el zulo del Arenal que fue mucho mejor de lo que pensábamos cuando vimos aquel antro y los niños quitando la cal de la pared después de jugar a la “locomotora”; la noche en Collage del incidente del Clío de Fernando con el ‘putero’ y la borrachera que lo postró en la escalara del disc-jockey; las tardes (y las noches) en el Bitákora, donde éramos famosos; la inauguración del ‘tablao’ flamenco de Los Remedios y el ‘Marisa porfaaaaaaa, dame un piquito, ¿qué te cuesta?’ (y lo logró…menuda carita se le quedó…y los morros llenos de brillantina); las breves pero intensas relaciones que acabaron mal, muy mal…; la Semana Santa en El Portil, el fantasma en medio de la carretera, El Terrón, dormir de tres en tres; reir hasta llorar o, como canta Amaral: ‘de tanto reir no puedo ni hablar’; los cócteles en mi Santo después de un nefasto e infame fin de semana en Córdoba de cuya esencia no quiero ni acordarme; la Feria de aquel 2003 y el ‘cachondeito’ y, de paso, espectáculo público divertidísimo con el que animamos aquella caseta; el fin de semana en Conil, 10 en una tienda de campaña protegiéndonos del Levante y jugando a los chupitos (aún recuerdo a alguien pidiéndome que le diera un besito y diciendo lo mucho que nos queríamos todos porque en el vino está la verdad; mi primo derramando el whisky en el saco de dormir; mi huida a medianoche y Jose persiguiéndome por el camping…); Rafa y el triángulo amoroso (mejor sin comentarios por la parte que me toca) o ¿era cuarteto?; los que se iban de misiones humanitarias y los que volvieron para fundirse la pasta que ganó en 6 meses en el maldito infierno bosnio; las salidas nocturnas, las quedadas de domingo por la tarde, pasarnos horas en la placita charlando, el coche de Jose y el techo movible que dejaba melenas al viento (por la velocidad sobre todo), las terracitas de verano, las cenitas improvisadas en el Alamillo las noches de julio…

Esta canción fue banda sonora de aquel año, porque Fernando no dejaba de ponerla en la radio-CD de su flamante coche nuevo (el incidente del Clío precipitó su compra) y supongo que por eso es especial para mí, porque me trae buenos recuerdos.

Al final, cada uno tomó su camino y hoy apenas tenemos relación entre nosotros, excepto las chicas que seguimos siendo tan amigas como antes, incluso algunas vivimos juntas. Pero fue una época fantástica. De las mejores hasta la fecha y, al menos yo, siempre recordaré aquel año y medio intenso (y tenso a veces), divertido y único con una sonrisa. Porque no me arrepiento, a pesar de que también hubo cosas malas, pero me quedo con las carcajadas, el buen rollo, lo que compartimos, lo que vivimos, porque algunos maduramos un poco con todo aquello y aprendimos a valorar la amistad y sus circunstancias.

Hoy esta canción ha venido a mi memoria…curiosamente, resulta que la letra es de esas que me parecen ‘interesantes’, de una forma sutil como no le gusta que haga a una de mis amigas…

[Pink - Just Like a Pill]

Voy a largarme de aquí, donde pueda

Correr tan rápido como sea posible

En medio de ninguna parte

En medio de mis miedos y frustraciones

Y te juro que eres casi como una píldora

En lugar de hacerme mejorar

Me sigues haciendo enfermar

 

Cambios, cosas… 18/02/2009

Hoy una gran amiga, de esas que te escuchan pacientemente cuando estás mal, aunque te repitas incansablemente, hasta la saciedad y en el infinito, de forma cíclica durante días, semanas, meses, me ha dicho que le gustaba mucho más mi Blog cuando hablaba de mis sentimientos en vez de hacerlo de música, como parece ser que ocurre desde hace algunas semanas.

Me ha sorprendido porque su curiosidad de periodista le ha impedido, o, al menos, eso parece, leer entre líneas, porque prácticamente cada elección musical que hago (y que he hecho desde que empecé con el Blog, con el otro, allá por julio) responde a un sentimiento, o a varios. Responde también a un pensamiento, una sensación, un estado de ánimo, una necesidad, un sueño, algo que deseo decir o hacer. Nunca dejo nada al azar cuando escribo…

No me dedico, simplemente, a escribir de música, sino que lo hago por alguna razón que se esconde tras esas notas musicales, tras cada palabra de cada canción, en algunos casos de una forma más obvia que en otros, por supuesto. Pero siempre con una clara intencionalidad.

Amiga: me he vuelto más sutil. ¿Por qué? Porque hablar abiertamente de mis sentimientos me ha acarreado ciertos problemas últimamente, me he sentido invadida, estudiada e incluso juzgada. Además, esos sentimientos son, justamente, esos demonios contra los que lucho, incansablemente, desde hace meses. Y seguir hablando de ello, o escribiendo en este caso, no me ayudaba. Ya no. Al principio lo hacía porque, justamente para darle salida a mi tormento interior, a mi dolor, a mi sufrimiento, a mis sentimientos, fueron los motivos por los que comencé a escribir un Blog. Porque alguien me dijo que canalizar todo lo que sentía por esa vía me ayudaría a liberarme de esos demonios. Al principio así fue, pero, con el paso de los meses, hablar de sentimientos se ha convertido justo en lo que me mantiene unida a ellos indisolublemente, aunque el hilo sea ya muy fino. Menos mal.

Ahora necesito no hablar de mis sentimientos, excepto revestidos de cierta sutilidad que me puede proporcionar la música que hacen otros, es decir, los sentimientos que otros han plasmado primero y adornado con notas musicales después para demostrar, de esa forma, que son universales y todos sentimos igual y lo mismo en situaciones idénticas.

Por eso ya no hablo de sentimientos. Quizás sea todo más aburrido, más mundano…incluso más como el resto. Pero algún día me lo agradecerás. Apuesta por ello. Y yo también me lo agradeceré a mí misma. Y si buscas bien, muchas personas también estarán felices por el cambio.

 

Hace un año que fui Lucy 11/02/2009

Ayer hizo exactamente un año que tuve mi primera experiencia con las drogas: un año de aquel viaje a Amsterdam. Qué bien lo pasamos, la verdad: recuerdo el olor del mercado de las flores y de aquella maravillosa tienda de chocolates, la humedad de la ciudad, el bocadillo del restaurante Cobra, las pinturas de Van Gogh, los canales, el timbre de las bicicletas, el frío, el tiempo (hizo bueno, a pesar de que no es lo habitual), la escalera del hotel de Raquel, el bar de “ambiente” que fui incapaz de reconocer (efecto secundario de la marihuana), al recepcionista guapito de nuestro hotel, mi móvil que no funcionaba (menos mal, porque le habría dicho a alguien que le quería, con cierta antelación a la que al final terminó siendo), cómo nos engañaron en la casa de Ana Frank…Y cómo me convertí en Lucy: porque ví el cielo de colores y los diamantes, y yo volaba, pensaba demasiado rápido, me reía sin parar, me aceleraba…

Hoy, un año después, mi vida es diferente. Ni mejor ni peor, sólo diferente. Peor seguro que no, porque todo lo que ocurrió después fue por una buena razón. Seguro. Tanto lo bueno como lo malo. Y en este último año he aprendido muchas cosas (o las sigo aprendiendo más bien): a valorarme un poco más, a ser pelín menos empática, a preocuparme menos por la opinión de la gente, a reestructurar mi pensamiento en la medida de lo posible, a pensar más en mí, a subir mi autoestima, a recuperar a mis amigas, a ser menos dependiente, a decidirme a ser, literalmente, independiente (mi mudanza se aproxima…), a deshechar a aquellas personas que nunca debí confundir con amigas (y amigos), a crecer, a derribar los muros poco a poco, a confiar más en mí, a replantearme mi vida y mi futuro, a liberarme a través de la escritura (a pesar de todo lo que eso también ha supuesto para mí), a saber qué quiero y qué no quiero, a aprender de mis errores para no volver a cometerlos…etc. Aún sigo aprendiendo e intentando todas esas cosas, que el camino el arduo y largo, y, por supuesto, aún no está completado.

Y como toda acción tiene su reacción, una serie de malos acontecimientos que sucedieron algunos meses después de aquel viaje a Amsterdam que cambió mi vida, fue lo que provocó que quisiera aprender, mejorar, crecer. Por lo que se deduce que de todo se saca siempre algo bueno, incluso de los que piensas y sientes que es muy malo, nefasto, horroroso.

Así que seguiré siendo Lucy, aunque en versión ampliada y mejorada.

 

Nombre en clave: socialdemócrata 08/02/2009

Hoy una amiga y compañera de trabajo, mientras hablábamos de política a una hora infame para temas tan elevados (16:00 horas, medio adormiladas después de almorzar y en el trabajo…) me ha definido como la representante tipo o modelo de la Socialdemocracia: “tú no eres rojilla…sino socialdemócrata. Cumples perfectamente el perfil de representante tipo de la socialdemocracia”, me ha venido a decir, más o menos.

A saber: joven, de profesión liberal (en mi caso, el periodismo), de familia de clase media también socialdemócrata, progresista, que cree en la movilización social pero no en la revolución…en definitiva, el público-objetivo primordial y principal del PSOE. A esto añado yo: republicana convencida y fan de ZP (y de Carme Chacón, qué diablos).

La Socialdemocracia fue una ideología política de final del XIX que no pretende acabar con el predominio del  Capitalismo (Socialismo) o, directamente, reemplezarlo y punto (Marxismo). La Socialdemocracia cree en la reforma democrática del capitalismo, mediante la regulación estatal y la creación de programas y organizaciones también estatales cuyo objetivo sea aliviar o eliminar las injusticias que provoca el ssitema de mercado.

Un socialdemócrata cree en la participación ciudadana para realizar la reforma de la sociedad, cree en la protección del medioambiente y cree en la integración racial y de las minorías en general.

Es cierto: me adapto a la perfección a ese perfil, porque creo en el capitalismo, pero con ciertos límites, es decir, dejando hacer a los gobiernos para garantizar la protección de la ciudadanía, creando un auténtico estado de bienestar para todos. Un socialdemócrata cree en el aumento de las pensiones, las subvenciones, las ayudas a asociaciones sociales y culturales, la creación y mantenimiento de empresas públicas (a todos los niveles, incluyendo los medios de comunicación),  en el matrimonio gay y el derecho a adpotar tanto de parejas gays como heteros y, por supuesto, de personas sin pareja que deseen ser padres; creo en la legalización de ciertos asuntos controvertidos que no voy a poner por escrito para no herir sensibilidades, porque creo en la libertad de expresión y, desde luego y como periodista, en la de información, pero como también creo que la libertad de cada uno termina donde empieza la de otro, no voy a abrir debates peliagudos; creo en la educación pública y laica, en la libertad de cultos y religiones (pero en un estado laico). Y creo en los derechos humanos, en los de los animales…¡y en los de las plantas! y, por encima de todo, creo en las libertades individuales de todos los ciudadanos (afecten a la cuestión que afecten: sexo, religión…).

Por todo ello, me encanta que Felipe González fuese Presidente de este país, porque es, quizás, el máximo representante de la Socialdemocracia en España. Y por eso soy fan de ZP.

Sí, soy “progre” y es curioso, porque mucha gente opina que soy una pija…quizás sea un nuevo tipo de pijas, esas que votan al PSOE y creen en las políticas sociales y la necesaria intervención del Estado en ciertas cuestiones para mejorar la calidad de vida de todos.

Mi amiga dice que yo soy su candidata, es decir, que si fuera política, me votaría…me lo plantearé. Y como decían los franceses (muchísimo antes de Sarkozy): “LIBERTÉ, EGALITÉ, FRATERNITÉ”

 

Dolor (Alfonsina Storni) 08/02/2009

Archivado en: Poesía — altisidora @ 19:25
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Quisiera esta tarde divina de octubre
pasear por la orilla lejana del mar;
que la arena de oro, y las aguas verdes,
y los cielos puros me vieran pasar.

Ser alta, soberbia, perfecta, quisiera,
como una romana, para concordar
con las grandes olas, y las rocas muertas
y las anchas playas que ciñen el mar.

Con el paso lento, y los ojos fríos
y la boca muda, dejarme llevar;
ver cómo se rompen las olas azules
contra los granitos y no parpadear;

ver cómo las aves rapaces se comen
los peces pequeños y no despertar;
pensar que pudieran las frágiles barcas
hundirse en las aguas y no suspirar;

ver que se adelanta, la garganta al aire,
el hombre más bello, no desear amar…

Perder la mirada, distraídamente,
perderla y que nunca la vuelva a encontrar:
y, figura erguida, entre cielo y playa,
sentirme el olvido perenne del mar.

(Alfonsina Storni)

Precioso. Simplemente, me ha dejado sin palabras.