Hace casi un mes, concretamente el Domingo de Ramos, dije que mis tres días preferidos en el año eran el Domingo de Ramos, el primer día que piso la playa después del invierno y el Martes de Feria. Pasó el Domingo de Ramos, luminoso y azul, con olor a incienso y a azahar. También llegó ese primer día de playa, fue el Jueves Santo: me descalcé y metí mis pies bajo la arena tibia, porque aún no está caliente como en julio, cuando es imposible hacer ese simple gesto.
…Y hoy es Martes de Feria. Por fin. El día está un poco frío y el cielo no está azul, pero parece ser que este año la Feria se libra de la lluvia. Menos mal. Que el año pasado había que ir en canoa al Real.
Ayer fue el ‘Alumbrao’ a las 12 de la noche y las palmas y la alegría retumbaba en cada una de las casetas del Real, de la Portada a la Calle del Infierno. Todo era alegría y fiesta porque daba comienzo oficialmente nuestra Semana Grande, la que más brilla, la más alegre y divertida, la de los lunares, el cante y el baile, el rebujito, las risas con los amigos, los caballos y el albero, los volantes, las mujeres guapas y los hombres con chaqueta, los toros (cosa con la que no estoy de acuerdo de paso), las calesas (o coches de caballos), los farolillos, el fino, las gambas y el jamón…todo ello en 7 días que convierten a Sevilla en una puerta abierta al mundo.
Me encanta el Martes de Feria: decidir qué traje de flamenca ponerme y echarme a la calle con el colorido y los volantes para disfrutar de las Fiestas de Primavera. Uno de mis días favoritos del año. Probablemente, mi preferido.
Feliz Feria a todos los que tengais la oportunidad de disfrutarla.




