Todas estas malandanzas te suceden, empedernido caballero, por el pecado de tu dureza y pertinacia; y plega a Dios que se le olvide a Sancho tu escudero el azotarse, porque nunca salga de su encanto esta tan amada tuya Dulcinea, ni tú la goces, ni llegues a tálamo con ella, a lo menos viviendo yo, que te adoro.
Pos va a ser que sí., lo diga Agamenón o su porquero.
Lo mismo no tener sosiego mola, porque el consuelo, siempre viene precedido del desconsuelo. O no, no sé.
Que tengas un buen día