Tenía pensado iniciar este post como una de esas novelitas románticas soñadas por García Márquez que tanto me gustan y que fuera algo así como “Hoy ha venido a mi encuentro el vago recuerdo de una lluviosa tarde de febrero ya lejana…“. Pero sería mentira. La tarde sí era lluviosa y queda ya lejana…un año, para ser exactos…pero el recuerdo no es vago. En absoluto. Es más, por alguna extraña razón que desconozco es tan claro y detallado que incluso sorprende. Y angustia. Es un recuerdo tan real como el de un abuelo octogenario que es capaz de darte una descripción perfecta de un día concreto de hace 50 años y, sin embargo, le resulta imposible recordar qué hizo a primera hora de la mañana.
Un año de 366 días han pasado desde entonces…y podría hacer una descripción perfecta de cada minuto. Imagino que porque fue un día especial. Ni puedo ni quiero olvidar aquel sábado, la lluvia, el cielo gris plomizo tan diferente al de este febrero azul, reluciente, limpio.
Siempre me encantó su sonrisa, sincera, risueña, perfecta. Porque, como le pasaba a Miguel Hernández con su esposa, a mí su risa también me hacía libre, me ponía las alas, soledades quitaba y, en cierta forma, cárcel me arrancaba (aunque, en mi caso, la cárcel no era de barrotes…).
Y todo esto me suena a ñoñería ridícula pero, realmente, fue así, era así. Por eso, cada vez que huelo la lluvia, me acuerdo de él, como Juvenal con las almendras. Porque todo lo importante está asociado a algún tipo de experiencia sensorial: un sabor, una textura, un color…o un olor, como en mi caso. Al de la tierra húmeda por la lluvia, al gris del cielo cuando llueve, al inicio de la primavera.
Pero, ¿qué diablos? la verdad es que hoy he pasado un día estupendo…he estado alegre, dicharachera, divertida, simpática…¡y en manga corta! Luego he pasado la tarde con mi Cristi, que siempre me hace feliz…ella y Raquel son mi luz en los días laborables. Hoy faltaba Rak, enferma, pero ahí ha estado mi otra Supernena, para hacerme pasar un gran lunes, un buen 23 de febrero de 2009. Quizás esto signifique que lo estoy superando, y que, por fin, me quedo con lo bueno y de mi memoria se borra lo malo o, como mínimo, se va limando, poco a poco. Con paso lento pero seguro.
Amiga: aquí tienes de nuevo mis sentimientos, más allá de la música, menos sutil, más directo. Aunque ya sé lo que pensarás…espero que lo disfrutes.
[Andrés Calamaro - Para no olvidar]
"De un tiempo olvidado ha venido un recuerdo mojado
de una tarde de lluvia de tu pelo enredado..."
¿Cómo en venta? La cátedra hay que ganársela.
Es broma. ¡Qué más quisiera yo que tener el poder de repartir cátedras!
Ha sido un post muy fresco, me ha recordado a golpes cinematográficos del corte de Las bicicletas son para el verano, El cartero y Pablo Neruda e incluso a Verano azul . Una de las cosas que envidio de tu “pueblo” es eso: la satisfacción de ir en manga corta en Febrero.
Por toro lado, Josefina, la mujer de Miguel, debió ser un auténtico cañón… entiendo que sufriera el doble en la cárcel
Ausencia en todo veo:
tus ojos la reflejan.
Ausencia en todo escucho:
tu voz a tiempo suena.
Ausencia en todo aspiro:
tu aliento huele a hierba.
Ausencia en todo toco:
tu cuerpo se despuebla.
Ausencia en todo pruebo:
tu boca me destierra.
Ausencia en todo siento:
ausencia, ausencia, ausencia.
Y, ¿quién no?, sin su sonrisa… y con su drama de soledad…
Te pone los pelos como escarpias el poemita, ¿eh, Alti?
Un beso.
Hola alti,
se te nota contenta. Eso siempre es bueno. Y si tienes buenas amigas, tienes mucho.
Respecto del libro, pone en la portada de mi ejemplar que se han vendido más de 15 millones de ejemplares, de lo que se deduce que la gente cuya profesión sea tratar temas similares lo debe haber leído, como es lógico. Pero como lo que dice son cosas de cajón, bien organizadas y aderezadas con anécdotas personales, tiene sentido que se parezca a lo que dicen otras personas.
Un abrazo
Hola Altisidora,
Es muy duro recuperarse de una ruptura cuando no entiendes las razones que llevan a ella y máxime si tus sentimientos eran sinceros y profundos. Hace falta tiempo para cicatrizar las heridas, pero, como tú misma estás experimentando, aunque el proceso es lento, el avance es firme.
Te mando un fuerte abrazo cargado de comprensión y esperanza.
PD. Seguro que aprendo mucho de una periodista tan amable y reflexiva como tú (seguro que tienes muchas más cualidades que iré descubriendo poco a poco).
Bufff… A diario… Yo a eso le veo más inconvenientes que ventajas… Pero, en fin… No has tenido elección. Por suerte ya estás saliendo del túnel, ya queda muy poco, ánimo!!
Un beso.